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El Pasaje Prehistórico de Ibargoiti.
Esta red de asentamientos de superficie la componen el yacimiento de Equísoain, donde se recogieron un hacha pulimentada, un fragmento de otra y un raspador.
En Salinas, se recogieron diversas lascas, entre ellas una punta de flecha triangular con pedúnculo. En Abínzano el lote hallado fue similar al de Salinas, pero con la punta de flecha con aletas y talla bifacial plana.
Museo de Navarra. Hachas pulimentadas.
En Izco, media docena de pequeñas lascas, una laminilla, restos de talla, y queda noticia de la aparición junto a esos materiales de un diente incisivo perforado, al parecer humano. También un fragmento de hacha completamente pulimentada. Y en Lecaun un hacha en forma trapezoidal pulimentada en toda su superficie.
Museo de Navarra. Mortero majador. Molino y moledera.
El PEH de El
Castillo en la Sierra de Tabar
El Castillo - El Alto de Besolla Accedemos a este PEH desde el Alto de Loiti por una pista que se inicia hacia el N, hacia la Sierra de Tabar. Pocos metros después de cruzar el puente sobre la autovía, llegamos a un cruce donde tomamos la dirección E por la que llegamos a un cortafuego, abierto para el tendido eléctrico que cruza la sierra de S a N.
El Castillo. Ortofoto 1966-71. Su mayor exponente lo compone la potente muralla defensiva, de unos 300 m. de longitud, derruida y desparramada por la ladera N y por sus extremos E y W del promontorio. Todavía permanece en pié algún pequeño trozo del muro que la formaba.
El Castillo. Plataforma superior.
El Castillo. Extremo oriental de la muralla a través de la torre eléctrica.
Bajo la plataforma, por el lado S, la defensa la componía la pendiente del potente escarpe natural, acrecentado por trabajos para incrementar la pendiente mediante la extracción de la piedra que serviría para la construcción de la muralla N.
El Castillo. Terrazas en la ladera S del asentamiento.
En el último cuarto del S. XX, se han asentado sucesivas terrazas para la repoblación forestal de coníferas, plantadas sobre los bancales que forman las mismas, que ha provocado la destrucción parcial del yacimiento por este lado. Finalizada la visita a este PEH, continuamos por el cortafuego en fuerte descenso hacia el N. Desde el fondo de la ladera, por una pista en ligero ascenso, llegamos al despoblado de Besolla
El Alto de Besolla es un monte de se eleva al NE del despoblado y en cuya cumbre se encuentran los restos del PEH del mismo nombre, al que accedemos desde el despoblado de Besolla.
Besolla. El calvario
El PEH se proyecta de SW a NE y sus defensas las componen dos elementos. El primero es un gran escarpe rocoso que recorre su perímetro por todo el lado S. El segundo una potente muralla por todo el lado N. Entre ambos está el espacio donde se ubicaría el poblado.
Besolla. El Alto. Ortofoto 1966-71 Este es un espacio allanado sobre la muralla al N y en ligera pendiente hacia el S hasta culminar sobre el farallón rocoso. Todo él, con algunas excepciones sobre la muralla, está repleto de una tupida capa vegetal compuesta por bojes, coscojas, zarzas y espinos que obstaculizan los movimientos por su interior e impiden la visión del suelo y con ello la prospección del mismo. No obstante, al igual que en el Castillo se encontraron varios fragmentos de cerámica celtibérica y manufacturada y otros de molinos de mano.
Esta muralla es la que en mejores condiciones se conserva de todas las existentes en los PEHs de la Zona Pirineo. En ella se distinguen tres tramos: El tramo suroccidental se encuentra muy visible, debido a que está libre de vegetación en su parte superior. Se encuentra derruida con algunos trozos en pie que permiten ver su estructura y composición. Encastra con el tramo occidental por encima de este.
El tramo occidental, del que quedan algunos trozos en pie cumplía dos funciones. Por un lado la de defensa y por otro la de nivelar el terreno del espacio situado sobre ella donde se asentaba el poblado.
El tercer tramo, el noroccidental, es el que en peores condiciones se encuentra y el menos visible debido a la vegetación que lo envuelve.
Besolla. El Alto. Rampa NE de acceso. A la izquierda de arriba hacia abajo. A la derecha de abajo hacia arriba..
Tras visitar el PEH de El Alto, descendemos a Besolla y regresamos al Alto de Loiti por otra pista que en dirección W lo hace directamente desde este despoblado.
Accedemos a este PEH por la pista cementada que asciende del pueblo al cementerio, desde donde una senda nos eleva en un corto trayecto, no haciendo caso a un desvío que sale al SE, hasta la ermita de La Encarnación.
En un rellano al NW de la ermita, en el espacio conocido como Campo de la Ermita, hoy repoblado de pinos silvestres, son muy perceptibles algunas estructuras de un PEH. Disponía de una muralla de piedra que protegía todo su perímetro. Al SE se excavó un gran foso, hoy sumido en el bosque de robles con sotobosque de bojes y otros matorrales que envuelve el entorno. Sobre el punto más elevado del recinto, se construyó siglos atrás la ermita de la Encarnación, recientemente restaurada, que permanece en el lugar aupada sobre el flanco SO del recinto amurallado.
El Montico. Muralla N bajo la capa vegetal.
El
Montico. Restos de cabaña que pudieron ser una torre.
El campo es un espacio que hasta la segunda mitad del S. XX estuvo cultivado. Esta actividad perjudicó tanto a estructuras del asentamiento como a materiales de la época. El Montico. Vista del interior del recinto. No obstante, se recogieron algunos materiales prehistóricos de cerámicas manufacturadas y a torno correspondientes a todo el periodo de la Edad del Hierro.
En el descenso por la ladera S observamos algunos elementos que bien pudieron corresponder a la estructura defensiva de este PEH. Se trata de algunas acumulaciones de piedras que podrían ser restos de una muralla defensiva para proteger el acceso al poblado por este lado.
Es curiosa la existencia de un cortado artificial en una roca superficial junto al camino que desciende por este lado. Podría interpretarse como elemento defensivo, aunque también es probable que se hiciera para abrir el camino de rodadura que transcurre por el lugar para acceder a los campos de cultivo cercanos.
El PEH de El Castillo de Salinas En una loma situada sobre el río Elorz, al S del poblado de Salinas, se encuentran restos del que fuera un PEH, aprovechado en la Edad Media para la construcción de un castillo y una torre. Al recinto accedemos desde el cementerio, situado en la pista de la carretera a Zabaza.
Se trata de una plataforma elevada, orientada de SE a NW, y defendida a lo largo de la línea N por un alto escarpe que se descuelga sobre el río Elorz y por una muralla que recorría toda la línea S del recinto.
Por debajo de esta muralla, el extremo oriental habría estado protegido por otra muralla y un foso, ambos desmantelados muy por la construcción del cementerio de Salinas y por las labores agrícolas adjuntas en este espacio.
Por la línea S, defensivamente más débil, se observan pliegues verticales de roca que habrían sido aprovechados para la defensa de este lado, reforzados con una muralla, de la que quedan vestigios derruidos de la misma.
El acceso al PEH se realizaría por el extremo NW, junto al escarpe del río, donde en la Edad Media se construyó un castillo, cuya obra lo habría afectado al PEH, transformando el primitivo lugar.
El castillo era poco más que una torre que se construyó en el extremo noroccidental de la plataforma.Estaba defendido, además de por su propia estructura, por un foso al SE y, posiblemente, otro al NW. Esta posibilidad se basa en la abundante vegetación que ha crecido bajo el escarpe por este lado, muy similar a la que cubre el foso SE. Ambos estaban abiertos de lado a lado, el primero en la plataforma superior y el segundo en la ladera NW.
Hoy el castillo se encuentra totalmente arruinado y sumido en una densa y hostil vegetación de bojes, zarzas y espinos con algún roble pubescente entre ellos.
Salinas. Restos de un muro lateral del Castillo. Los materiales encontrados son similares a los de los PEHs cercanos: trozos de cerámica elaboradas a mano o a torno, molinos de mano y mazas de piedra. Del castillo se encontraron también fragmentos de cerámica medieval.
Y
con la visita a las PEHs de Ibargoiti, damos por finalizado el
recorrido por este valle para dirigirnos al cercano municipio de
Monreal/Elo.
zonapirineo.com
: recorrer, observar y
conocer |