|
UNCITI. PAISAJE PREHIST´RICO
El paisaje prehistórico del valle de Unciti lo componen los yacimientos arqueológicos hallados en el valle, así como los PEHs identificados hasta la actualidad. Hasta el año 2010 los yacimientos arqueológicos catalogados eran cinco Kisulabe en Unciti, Lizarraga en Lizarraga y La Poma, San Juan Salbatore y La Mosquera en Artáiz. A estos se han podido añadir otros identificados con posterioridad, como el caso del yacimiento de Lerden en Unciti y el de Alzórriz.
Unciti. Materiales arqueológicos de Kisulabe
Sin embargo, son los poblados fortificados de la Edad de Hierro los que lógicamente más renombre han recibido ya que se encuentran en espacios naturales susceptibles de ser visitados.
Los PEHs de Basaba e Iruaga en Najurieta y el de Santa Ágata, de carácter dudoso, en la cumbre meridional de su nombre en la Sierra de Izaga son los que se hallan catalogados hasta la fecha.
Najurieta. Restos de cabaña en el camino de Basaba.
Este trayecto por la ladera occidental lo podemos hacer también por una ruga rocosa que asoma por encima del camino donde vemos los restos recompuestos de la planta de una cabaña de antaño
Bordeamos la parcela por el extremo occidental hasta su punto más bajo, donde salimos al pastizal y alcanzamos una amplia terraza que se dirige al NW. En esta terraza observamos restos de viejas colmenas, lo que indica la dedicación antaño de este espacio a la apicultura. Es la terraza inferior.
Najurieta. Restos de colmenas en la terraza de Basaba que circunda la cumbre.
Najurieta. El foso abiertp para proteger el PEH de Basaba.
Esta terraza se proyecta al NW, continuamos por ella y circundamos la cumbre por la ladera en dirección W-N-E de la que salimos en el extremo oriental de la parcela en su parte más baja. Cruzamos la parcela hacia al W y llegamos al punto de partida de donde regresamos a Najurieta siguiendo el camino por el que accedimos. Najurieta. Tramo occidental de la terraza de Basaba
La terraza está cubierta de densa vegetación de pastizal, bojes,
enebros,
ollagas
y espinos en varios de sus tramos, especialmente por el lado E,
por donde la
atravesamos con alguna dificultad.
El PEH se ubicaba en la plataforma de la cumbre ligeramente elevada sobre el terreno cultivado. Está dirigida al NW, donde rompe bruscamente para crear unos potentes terraplenes que forman la defensa natural por todo su perímetro, excepto por el S.
Najurieta. Plataforma de la cumbre de Basaba
De todas formas, restos de ellos vemos amontonados o dispersos en el lugar, desconociendo si se trata de restos de la ermita o de alguna estructura del PEH. Muy posiblemente de las dos.
Najurieta. El PEH de Basaba (1929) con la ermita de Basaba y la terraza
perimetral.
La parte más baja de la loma, al S-SE, sería la más vulnerable del poblado y seguramente necesitó de alguna estructura defensiva añadida (foso, terraplén o muralla), hoy inexistente por las labores de roturación de la tierra.
Najurieta, Extremo occidental de la plataforma de la cumbre con piedras amontonadas y dispersas.
Los materiales recogidos son cerámicas manufacturadas y molinos de mano. También aparecieron restos de huesos humanos correspondientes a tumbas del cementerio de la ermita de Basaba.
También en
Najurieta se encuentra el PEH de Iruaga,
ubicado
al E del pueblo,
sobre
la
elevada meseta
de
su nombre. Iniciamos el
acceso
por una pista
asfaltada
que
sale hacia el S
del pueblo
y
lleva
a Alzórriz.
Najurieta. Meseta de Iruaga sobre la que se asienta el PEH
Najurieta. Iruaga. Vista de la ladera suroriental. Entre el campo y el robledal discurre la senda que da acceso al PEH,
Najurieta. Iruaga. Plataforma elevada bajo la cumbre de Txarribizkar.
El PEH estaba defendido por farallones y por pronunciados taludes que protegían todo su perímetro. Solamente el extremo NE, por donde estaba el acceso, quedaba indefenso.
Para incrementar su protección por este lado se excavaron dos grandes fosos sucesivos. Entre ellos dejaban un pequeño y elevado espacio (antecastro) desde el que se ejercía el control del acceso al poblado.
Najurieta. Iruaga. Rampa de acceso al PEH desde el primer foso.
Se ven además por los extremos de la plataforma algunos tramos de muralla derruida, de los que destaca uno situado en el extremo oriental en el que J. Armendáriz interpreta como probable la existencia de una torre en un ensanchamiento del derrumbe de la muralla.
Najurieta. Iruaga. restos de la muralla y vista de la plataforma desde el NE
Lógicamente, estas estructuras se construyeron para proteger el acceso al poblado que se hacía por este lado, sujeto al control desde el antecastro, los fosos y las murallas.
En el día de nuestra última visita vimos un fragmento de cerámica torneada hallado por un grupo de excursionistas del cercano poblado de Zorokiain. Esto indica que este poblado, dentro de la Edad del Hierro, es posterior al de Basaba que habría sido abandonado cuando éste se estableció, debido esencialmente a las condiciones de seguridad que este ofrecía, muy superiores a las de aquel. Najurieta. Fragmento de cerámica torneada de Iruaga
Continuamos nuestro camino desde Iruaga hasta la cumbre de Txarribizkar. Conforme nos acercamos a ésta, percibimos al S de la cumbre algunos elementos que llaman nuestra atención.
El primero y principal es una estructura propia del sistema defensivo de un PEH. Se trata de una plataforma ubicada al S de la cumbre y pegada a ella. Está elevada sobre potentes terraplenes, cubiertos de vegetación al W y limpios al E. Una muralla sobre los terraplenes recorría todo se perímetro, excepto por el N, donde está adosada a la cumbre.
En el interior de este recinto vemos algunas estructuras de piedras derruidas con aspecto de haber sido, por su longitud y ubicación, murallas que protegerían el acceso al poblado.
Dada su ubicación sobre el mismo cordal que el de Iruaga y su cercanía (unos 500 m. al NE) podría interpretarse que estas estructuras formarían parte de un mismo conjunto defensivo, pero más verosímil puede ser que se trate de un PEH diferente e independiente de aquel, ya que ambos disponen de sus propias estructuras defensivas en sus delimitaciones,
Es un lugar eminentemente protegido por los grandes escarpes que la peña de Santa Ágata tiene en todas sus direcciones, excepto por el N, donde una considerable pendiente permite el acceso a la cumbre de la roca, donde se ubicaría el PEH, y donde estarían las defensas artificiales.
Accedemos a la Peña de Santa Ágata desde Sengáriz, iniciando el recorrido desde las proximidades de un abrevadero situado al SE del caserío, por la pista que asciende al N, rodeando la cumbre de Karramitxa.
Como a dos kilómetros, tomamos un desvío y, tras cruzar el paso de una alambrada, continuamos al N por un camino que discurre junto a la alambrada, en el extremo de un pinar, hasta salir al pastizal de Laiengua que se sitúa al S de Santa Ágata, a la que ya no perdemos de vista hasta llegar a ella.
En el pastizal el camino se convierte en diversas sendas que se dirigen al N por las proximidades de los farallones de Laiengua, un cortado rocoso que defiende la empinada cumbre de Santa Ágata de NE a SE, al que podemos acercarnos para contemplar espléndidas vistas sobre Ibargoiti e Izagaondoa. Unciti. Santa Ágata, pastizal y farallones de Laiengua.
Unciti. Ruinas de una cabaña en el pastizal de Laiengua.
Alcanzada una loma que desciende al E-SE de la cumbre de Santa Ágata, ponemos rumbo al E y emprendemos la fuerte ascensión a la cumbre, primero por un empinado bojeral con robles diseminados, donde encontramos restos de palomeras, y posteriormente por espacio de conglomerado de rocas y bojes, hasta alcanzar la cumbre por el SW. Todo el camino desde el desvío, pero muy especialmente desde que emprendemos la ascensión a la cumbre, está muy señalizado por cairns. No obstante es relativamente fácil perderse, por lo que el GPS lo consideramos necesario.
Restos de PEH quedan muy pocos. De hecho, no se dispone de ningún elemento de cultura material que pueda certificar su identidad, por lo que tenemos que apoyarnos en otros elementos para sostener la hipótesis de que en esta cumbre hubiera existido un PEH. Ahora bien, la dificultad de acceso para los propios moradores, la carencia de agua, y la exposición a los vientos son factores que apuntan en contra de la existencia del PEH. Quizá habría que pensar en un asentamiento circunstancial, de temporada o simplemente de refugio ante inminentes peligros.
El poblado se circunscribiría a la zona del bojeral que ocupa el centro de la cumbre en pendiente inclinada hacia el N. Este bojeral no ha incrementado su extensión en los últimos cien años, pero si su densidad, lo que dificulta su prospección.
Por los laterales del bojeral se dibujan las rampas de acceso a la cumbre por el NE y SW. Unciti. Santa Ágata. Túmulo en el interior del bojeral.
Entre el bojeral vemos con dificultad algunas piedras y espacios elevados y hundidos que podrían ser parte de estructuras del poblado. Al NE un grupo de piedras esparcidas bajo una especie de túmulo podría ser también parte de alguna estructura del poblado.
El nombre de Santa Ágata sugiere también la posibilidad de que en el lugar o en sus proximidades hubiera alguna ermita con esta advocación, o simplemente tal como ocurre en otros lugares cercanos, responda al hecho de la cristianización de lugares ocupados anteriormente por el hombre, como por ejemplo, Santa Ágata de Izal en el Valle de Salazar.
zonapirineo.com. Recorrido para
observar y conocer |
|||||||||||||||||||||||||||||||