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El Paisaje prehistórico de Izagaondoa.
El paisaje prehistórico de Izagaondoa lo componen varios restos de PEHs ubicados a la largo del valle. Se hallan desde las proximidades del poblado de Turrillas, situado al E del valle, en las proximidades de la muga con Urraúl Bajo, a los piés de la Sierra de Gongolatz, hasta los montes del poblado de Idoate, al NW, que son componentes de la Sierra de Aranguren, en la muga con el Valle de Lizoáin-Arriasgoiti.
El primero al que accedemos es al PEH de Muru, Se ubica a la derecha de la carretera, en un elevado cerro, al S del pueblo de Turrillas dedicado tradicionalmente a la agricultura y ganadería.
Es un cerro muy empinado que sirve al PEH como defensa, reforzada con una muralla que recorría su perímetro y que hoy se encuentra derruida y parcialmente oculta entre la vegetación en varios tramos.
Turrillas. Foso amurallado al SE del PEH de Muru.
El acceso al PEH se hacía por el N, su parte más elevada y con mayor pendiente. En sus proximidades hay restos de una potente muralla o estructura constructiva que contribuiría a incrementar la protección del acceso.
En su interior disponía de sendos espacios amesetados o ligeramente inclinados para la ubicación de las viviendas u otras estructuras que precisaran de las que no quedan restos.
Sí quedan restos de las diversas líneas de murallas que protegían el recinto tanto del exterior como de distintos espacios del interior.
Se recogió en este lugar una cantidad importante de materiales de cerámica y molinos que abarcan desde el Hierro primitivo, materiales manufacturados, hasta el Hierro final, donde el torno era una herramienta generalizada para el trabajo de la cerámica.
Se halla setecientos metros al NW del poblado de Turrillas, sobre la pequeña cumbre del monte Sandies, que es Sanduzelarre.
Sanduzelarre es uno de los promontorios que se desprenden del extremo oriental de la Sierra de Gongolatz hacia el SW. Está separado de aquella por la vaguada del barranco de Sandies al SE, quedando entre ellos el collado de Sandies, al S del cual se eleva este promontorio.
Accedemos
a Sanduzelarre por una pista que sale de Turrillas al W para girar
inmediatamente al N, pasada Casa Txantxo. Superada la entrada de Casa
Urniza, en una cercana curva tomamos un desvío al NE hasta llegar a un
campo de cultivo al SE de la cumbre.
Avanzamos unos metros por el extremo del campo hasta colocarnos a la altura de un registro de hormigón donde giramos al W y penetramos en la ladera oriental del monte. Por fuerte pendiente y por el S de una descarnada barrancada, ascendemos primero al W hasta alcanzar la terraza inferior y después al NW hasta llegar a la terraza superior. De la terraza superior ascendemos a la cumbre a través del foso oriental. En esta cumbre de Sanduzelarre se localizaron los restos de un PEH y de una ermita, construida posteriormente, dedicada a San Andrés, de la que proviene el topónimo en euskera de Sanduzelarre.
Turrillas. Ladera Occidental de Sanduzelarre La ladera occidental está cubierta de denso bosque de carrascas en la parte más baja y de robles pubescentes en la más alta, la ladera N lo está de pinos silvestres y la oriental, por la que ascendemos, de bojeral, matorral mediterráneo (enebros, espinos y ollagas) y árboles diseminados (robles pubescentes y pinos silvestres). Todo el entorno situado bajo este promontorio se halla cultivado de cereal. El poblado estaba ubicado en la pequeña plataforma que se forma en la cumbre del monte, hoy cubierta de un denso bosque de robles pubescentes y bojes que impiden una visión del conjunto.
Parece que tuvo dos líneas de defensa. En la parte superior, bajo el poblado, disponía de una terraza que lo circundaba con terraplenes reforzados con murallas y con dos fosos, uno al E y otro al W, para proteger el acceso al poblado y los flancos más vulnerables situados en el perfil del monte. En la parte inferior disponía de otra terraza elevada sobre cortados terraplenes, hoy cubiertos de maleza.
Entre ambas terrazas de la ladera oriental se aprecian algunos montones de piedras que parecen ser restos de cabañas u otro tipo de construcción similar, que pudieran corresponderse en el tiempo con el PEH de la Edad de Hierro o con la ermita medieval.
En la plataforma superior donde se ubicaba el poblado, posteriormente se construyó una ermita, bajo la advocación de San Andrés (Sanducelai) de donde procede la toponimia del lugar. Entre las ruinas de la ermita se aprecian la planta de sus muros y de otras estructuras de difíciles de identificar, posiblemente edificios de viviendas o de refugios de la ermita.
Turrillas. Sanduzelarre. Derrumbe de la ermita en la ladera.
El PEH de Legin. El Castillo y la Fuente del Moro. Desde Iriso, Ardanaz, Reta y Zuazu podemos visitar los restos del PEH de Leguín y de la Fuente del Moro, ubicados en la cumbre y en la ladera SE del monte Leguín, en el término concejil de Ardanaz.
Ardanaz. Trayecto a la Fuente del Moro y a la cumbre de Leguín Para ello, salimos de Ardanaz hacia el NE por una pista que se dirige a la balsa de Ardanaz, situada entre campos de cereales, bajo la ladera suroriental del monte Legin. Junto a la balsa tomamos otra pista que se dirige de Iriso al NW, a Mendinueta. A corta distancia alcanzamos un desvío de pistas en una pronunciada curva.
Ciento cincuenta metros adelante dejamos las pistas y nos dirigimos al N por el extremo de campos de cultivo hasta llegar a su extremo septentrional. Poco antes de alcanzar este extremo nos introducimos en el pastizal de la ladera, al W de los campos, y ascendemos por ella haciendo un suave giro W-E para salvar una hondonada que se forma por encima de estos. Inmediatamente vemos dos grandes encinas, al E de las cuales, tras un solitario roble y oculta entre bojes y matorrales, se encuentran los restos de la Fuente del Moro de Legin.
La Fuente del Moro incrustada en la ladera de Legin. Los restos de la fuente se componen del depósito del agua, con bastantes piedras caídas de la cubierta, el muro posterior, cubierto de hiedra, y las primeras filas de piedras de la bóveda, más abundantes en los laterales y desaparecidas en el centro. Un denso bojeral cubre todo el entorno.
También puede ser que sirviera para el suministro de
agua del castillo, de donde la subirían con animales de carga. Menos
probable es que sirviera para abrevadero de pastores y ganados que
recorrían esta zona. Leguín. Cumbre cortada al N y fuerte pendiente al S.
Continuando nuestro recorrido, de la fuente ascendemos al NW hacia la cumbre por debajo del robledal que la rodea. Al acercarnos a la cresta occidental del monte desaparece el bosque y ascendemos directamente hasta la cumbre, donde se hallan los restos del PEH y del Castillo de Legin en el interior de un bosque de robles y de bojes. Este espacio, con el PEH y el castillo incluidos, estaba defendido al N por el cortado natural de la cumbre por este lado. El resto disponía de dos murallas sobre los fuertes taludes de la cumbre. Ambas están derruidas pero son muy visibles.
En el extremo accidental se aprecian tres detalles de edificación que definen el lugar. Se trata de un gran foso con pendiente hacia el N con diversas piedras que corresponden al derribo de las estructuras constructivas por este lado. Además, un pequeño lienzo de piedras incrustadas en el suelo podría corresponder a la cimentación de un tramo de muro o al acceso al lugar. También se aprecia sobre el foso restos de un pequeño tramo de muro.
Leguín. El foso al W de la cumbre.
Lo estratégico del lugar motivó que sobre la cumbre se erigiera también un castillo que fue destruido por Abd al Rahman III el 23 julio del año 924. Es el primer castillo del que se tiene noticias en Navarra. Posteriormente el castillo fue reconstruido, pero tras la conquista del Reino de Navarra por Castilla, se ejecutó la orden del Cardenal Cisneros de demoler todas sus defensas. Entre sus restos están la base de un torreón circular y algún tramo de la base de sus muros.
En el tramo de la muralla superior, muy cerca de la cumbre, la gran abundancia de piedras que existe hace pensar que una buena parte de ellas correspondería a los muros del castillo que, al derribarlos, habrían rodado por la ladera abajo. Un fragmento de vasija similar a una tinaja es el único material recogido en el lugar.
El PEH del Campo de Caballero.
Desde Zuazu accedemos al PEH del Campo del Caballero. Lo hacemos por la pista que asciende a la ermita de San Miguel de Izaga. Al alcanzar la pista el terreno entre a las bordas de Juanco al W y la de Canus al E, en terreno de robledal bojeral con algunas hayas , tomamos una senda al NW que accede a las ruinas de la borda de Juanco y la continuamos hacia el W en suave descenso hasta alcanzar una vaguada de la que se asciende al Campo del Caballero.
Es una
senda trazada entre bojes y robles, bien conservada por la actividad
ganadera y por la caza que se desarrollan en este lugar. Esta plataforma es un espacio protegido por fuertes farallones rocosos y depresiones del terreno por toda su periferia, excepto por el SE que es el collado que forma con la ladera que desciende de Mendiurrun.
Su interior es un antiguo pastizal pastizal dedicado a la ganadería, donde hoy día pastan solamente algunas yeguas en verano. También es muy posible que en tiempos pretéritos fuera utilizado con fines agrícolas. Hoy día ya está convertido en un extenso allagar debido a la falta de ganado. Las palomeras para la caza son abundantes en este espacio.
Campo de Caballero. Promontorio
elevado sobre potentes farallones. De las ruinas de la Borda del Caballero, antiguo propietario del campo del que recibe su nombre, apenas quedan unos restos. Están ubicados en lo alto de la plataforma cubiertos por densa vegetación, entre la que se observa la planta y muros de piedra de una pequeña cabaña, de dimensiones inferiores a las que tuvo la borda. Esta tenía dos espacios, uno cubierto y otro descubierto a modo de barrera que servía para encerrar ganado, incluso para sembrar patatas. Los materiales de esta borda probablemente se obtuvieron de las murallas y otras estructuras del PEH.
El PEH del Campo del Caballero. Estructuras defensivas. Ortofoto de 1929.SITNA
La estructura defensiva del PEH es muy evidente.en gran parte del poblado ya que se compone de una protección natural compuesta por dos potentes farallones rocosos que lo defienden por el N-NE y por el W.
El PEH se extendía por la plataforma superior. Por el W, en la parte más baja de la plataforma, disponía de un terraplén, natural o artificial, que está elevado sobre la depresión que desciende hacia el SW hasta la base del monte. Por encima de este terraplén se eleva una ladera interior que se proyecta de W a SE y que está coronada por una muralla interior, trazada desde el farallón occidental hacia el E, hasta la borda del Caballero, y de ésta hasta el foso y el extremo de la muralla exterior, también por el E. Sobre esta muralla se asienta la terraza superior, donde se ubicaría el poblado.
Campo del Caballero. Ladera interior sobre el terraplén del S.
La terraza superior se proyecta desde las ruinas de la Borda del Caballero hacia el NW, dividiéndose en cuatro terrazas ligeramente descendentes, en las que se asentarían las viviendas del poblado.
Campo del Caballero. Plataforma superior con las terrazas desde el NW. Detrás las cumbres de Mendiurrun e Izaga.
De hecho, en una de las terrazas intermedias observamos unos diez montículos de piedras, con forma de pequeños túmulos, que bien podrían corresponder a un campo tumular o a un campo de fondos de cabaña que compondrían la estructura habitacional del PEH. No se han encontrado materiales y utensilios prehistóricos.
El PEH de San Miguel de Idoate - Lérruz.
Desde Idoate lo hacemos por el conocido Camino de la Ermita, así denominado por la presencia en la cumbre de la ermita de San Miguel, que proporciona el topónimo al entorno. Hoy día se mantiene la celebración de una romería de estos pueblos a la ermita a principios de mayo, que vimos anteriormente.
Es un pequeño recinto fortificado sobre la cumbre de su nombre y que se desprende por las laderas, sobre todo por el E, pero la densidad de la vegetación que las cubre impide observar estas proyecciones.
En la plataforma superior se asientan la ermita y los restos de una muralla que la circunda. Bajo ella los terraplenes para su defensa. La espesa vegetación impide la visión total del recinto. Los materiales recogidos se reducen a dos pequeños trozos de cerámica.
Por el W conserva una muralla en pie, pero no corresponde al PEH, sino que es posterior. Sin embargo, tras ella se observa un derrumbe de muralla que sí pudo pertenecer al PEH. Por el N se conservan restos de muralla que sostienen y defienden la plataforma. Idoate. San Miguel. Muralla W.
Por el S tiene otra muralla con un tramo similar a la anterior y otro recientemente restaurado. Para superarla y acceder a la ermita tiene entre ambos tramos una antigua escalera de piedra. Por el E asoman también tramos de la antigua muralla.
Por el S un sendero asciende a la cumbre atravesando el terraplén defensivo. En su parte inferior se observa una plataforma construida para incrementar la pendiente del terraplén y la defensa del poblado. Por el N, poco más arriba del collado, a la derecha del camino y con un poste indicativo se halla el antiguo "Pozo del Ermitaño", muy similar a un nevero pero de dimensiones menores.
zonapirineo.com. Recorrido
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