EL PAISAJE HUMANO DE LA ZONA PIRINEO.-

 

Atendiendo a la geografía física del Pirineo (relieve, litosfera, hidrosfera, atmósfera y biosfera), Javier Colomo sostiene que, aunque en ella hay dos subzonas (los valles pirenaicos y la cuenca prepirenaica de Lumbier-Aoiz) muy diferenciadas, pueden considerarse ambas en una zona humana unitaria, en base a:

  • Es un área de montaña por sus características específicas: sus municipios están considerados como de agricultura de montaña y está definida como comarca agraria a tales efectos.

  • Las relaciones históricas dentro de una misma merindad.

  • Su dependencia funcional de Pamplona.

  • Que en la actualidad es uno de los pulmones de esparcimiento y ocio de los habitantes de la capital.

Zona Pirineo. Vista general desde Izaga. En primer plano la Cuenca de Lumbier-Aoiz. Al fondo los Pirineos.

Todo ello conforma una singularidad espacial homogénea desde el punto de vista del uso humano del territorio, constituyendo dentro de la diversidad una zona de montaña de características comunes.

 
Organización Administrativa de la Zona Pirineo.

 

De acuerdo a la Zonificación Navarra 2000, la Zona Pirineo se divide, en cuatro subzonas:

• Roncal-Salazar: Valles del Pirineo Oriental.

• Auñamendi: Valles del Pirineo Central.

• Lumbier.

• Aoiz.

Esta clasificación tiene en cuenta, aunque no en todos los casos, la configuración orográfica de los valles, donde sus condicionantes físicas (ríos, montes, llanuras, etc.) han determinado sistemas de vida muy afines.

Subzona Roncal-Salazar:

Comprende los Valles Pirenaicos Orientales: el valle de Roncal, recorrido por el río Esca, el valle de Salazar y el Almiradío de Navascués, recorridos por el rio Salazar.

 

Urzainki. Bosques de pino silvestre muy comunes en la subzona Roncal-Salazar.

 

Subzona Auñamendi:

Comprende los Valles Pirenaicos Centrales. Abarca cuatro valles con los ríos que los conforman: Aezcoa y Oroz Betelu, en la parte alta del Rio Irati.

Oroz Betelu. El Río Irati discurre por la subzona Auñamendi.

Además el valle de Arce recorrido por el río Urrobi; el valle de Esteribar en la parte alta del rio Arga; el valle de Erro por el que discurre el rio Erro. Además comprende los municipios fronterizos de Auritz/Burguete, Erreaga/Roncesvalles y Luzaide/Valcarlos, este en la vertiente cantábrica.
 

Subzona de Lumbier:

Formada por la confluencia de los rios Irati y Salazar. Comprende las áreas de Lumbier, el Valle de Romanzado, recorrido por el río Salazar, y Urraúl, tanto Urraúl Bajo recorrido por el río Iratí, como Urraúl Alto por el río Areta.

 

Foz de Arbayún. Los ríos de la subzona de Lumbier atraviesan grandes foces.

 

Subzona de Aoiz:

Formada por la confluencia de los ríos Erro Irati y Erro. Es la más diseminada. Abarca los valles de Ibargoiti, Izagaondoa, Lizoáin/Arriasgoiti, Lónguida/
Longida y Unciti, junto a los municipios de Aoiz/Agoitz, Urroz-Villa y Monreal/Elo

Señorío de Ayanz. Cultivos de cereales y  pequeñas sierras.


Cada una de las subzonas abarca una serie de áreas que contienen los municipios. Estos son simples o compuestos. Los simples corresponden con una sola demarcación territorial, un núcleo de población y una sola organización administrativa: el ayuntamiento. Los segundos tienen varias demarcaciones territoriales, con diversos núcleos poblacionales y, aunque todos conforman una organización administrativa común, el ayuntamiento, varios de ellos conforman su propia organización administrativa: los concejos.
 

Pirineo: Subzonas y Áreas de la Zonificación Navarra 2000

 

LEY FORAL 4/2019, DE 4 DE FEBRERO, DE REFORMA DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL DE NAVARRA.

 

 

Esta ley plantea la reorganización territorial de la Comunidad Foral a partir de la creación de 12 comarcas que integren las actuales mancomunidades sectoriales, las agrupaciones de servicios administrativos y otras entidades supramunicipales. Son entidades para el establecimiento, organización y gestión de los servicios públicos que, de otra manera, debido a la población, la distancia y los recursos difícilmente podrían establecerse.

 

Peña de Izaga e Higa de Monreal. Las montañas del extremo S de la Comarca Prepirineo.

Establece que los municipios limítrofes vinculados por características e intereses comunes se constituirán en comarcas, que gozarán de la condición de entidades locales. Las define como entidades locales territoriales, de carácter supramunicipal, que tienen personalidad jurídica propia y gozan de capacidad y autonomía para el cumplimiento de sus fines.

 

 

Romanzado y Lumbier están integrados en la Comarca de Sangüesa

 

Territorialmente esta nueva organización integra los municipios del Pirineo en dos comarcas: Pirineo, con los valles del N, y Prepirineo con los municipios del Prepirineo y de las cuencas prepirenaicas. Los municipios que quedan al margen son Esteribar por el W, que queda integrado en la Subcomarca Valles de la Comarca de Pamplona, y Lumbier y Romanzado por el E  que lo hacen en la Comarca de Sangüesa.


 

Roncesvalles- Burguete, Extremo N de la Comarca Pirineo. Al fondo las siluetas de Izaga y de la Higa de Monreal.

 

Las competencias de las comarcas son: los servicios sociales a escala supramunicipal; las redes de abastecimiento de agua en alta a escala supramunicipal; el tratamiento de residuos a escala supramunicipal y los servicios administrativos de Secretaría. Además, la Comarca asumirá los servicios de abastecimiento de agua potable en baja y la evacuación y tratamiento de las aguas residuales.

 

También compete a las comarcas la ordenación del territorio y urbanismo excepto las reservadas a los municipios y a la Administración Foral, y la recogida y gestión de los residuos sólidos urbanos, siempre y cuando los municipios titulares de la competencia no revoquen la delegación conferida a la Mancomunidad respectiva. Esta Ley Foral todavía no está es vigor, al parecer por algunas dificultades de aplicación en espera de ser subsanadas.

 

En la Zona Pirineo la población está concentrada en poblados, muchos de ellos de pequeño tamaño y escasos habitantes, pero existen núcleos de población, especialmente por el NW de la zona, denominados comúnmente caseríos, lugares habitados, barrios, etc., a los que el Nomenclátor identifica como entidades singulares.

 

 

Luzaide/Valcarlos. Barrio de Gainakoleta

 

 

 

 

 

 

Define a estas entidades como cualquier parte habitable de un término municipal, habitada o excepcionalmente deshabitada, diferenciada claramente dentro del mismo y que es conocida por una denominación específica que la identifica, sin posibilidad de confusión. Estas entidades pueden darse también en forma colectiva dentro de un municipio.

 

 

 

Luzaide/Valcarlos. Caserío


En el Pirineo se dan también algunas formas de organización administrativa histórica y particular, como son las Juntas del Valle (Roncal, Salazar y Aezkoa), que asocian a varios ayuntamientos de un valle para la gestión de bienes comunes del territorio, pero que, cada vez más, van asumiendo roles administrativos de los ayuntamientos para llevar a cabo una gestión mancomunada.

 

Roncal. Casa de la Junta del Valle de Roncal.


 

Existen, por útimo, espacios denominados “Facerías”, cuyo territorio no pertenece a ningún municipio, pero que lo disfrutan dos o más de ellos. "La razón última de las facerías radica en la costumbre inveterada del pastoreo con ganado porcino, caballar, bovino y ovino por el monte -que generalmente es comunal-, con poca vigilancia de los rebaños, los cuales pacen a veces en régimen de semilibertad. De suerte que los rebaños de un unicipio o valle pasaban con frecuencia a pastar en el término de los vecinos." (FLORISTAN, A., 1997, p,49). Esta circunstancia llevó a hacer pactos entre distintos valles para el uso de los pastos. El ejemplo que mejor expone esta realidad es el tradicional “Tributo de las Tres Vacas” que se realiza todos los años entre el Valle de Baretous y el de Roncal.De las setenta facerías existentes en Navarra, ocho se encuentran distribuidas por el territorio de la Zona Pirineo.

Facerías de la Zona Pirineo

 


Facería 18. Erremendia (Jaurrieta - Valle de Salazar)

 

Unas pinceladas de Historia La civilización romana.

De la civilización romana quedan algunas huellas en la Zona Pirineo. Las más recientes son la calzada romana y la ciudad de Iturissa en la llanada de Auritz/Burguete. La calzada es mencionada en el XXXIV itinerario de Antonino de Astorga a Burdeos (S. III) en el que menciona las ciudades de Pompaelo, Iturissa y Summus Pyreneus (Puerto de Ibañeta). La calzada descubierta recorre los valles de Urraúl Bajo, Lónguida, Arce, Erro, Auritz/Burguete, Orreaga/Roncesvalles y Luzaide/Valcarlos, aunque de momento sólo está catalogado y balizado en los tramos de Erro y Arce, del camping de Urrobi (Auritzberri/Espinal) a Zazpe (Arce).

 
Espinal (Erro). Inicio de la calzada junto al camping Urrobi.                 Zazpe. Salida de la calzada del valle de Arce

En el entorno de esta calzada se han encontrado restos romanos en Lumbier, Urraúl Bajo, Lónguida, Arce y los municipios fronterizos de Erro, Auritz/Burguete, Orreaga/Roncesvalles  y Luzaide/Valcarlos, lo que da a pensar que esta calzada transcurría por los parajes de Tabar, San Vicente, Artieda y por el valle de Lónguida hasta Aoiz. De hecho, en todo su trayecto por la Zona

 

Pirineo se hallan cuatro puentes de origen romano que bien pudieron corresponder a esta vía o a otras accesorias a ella. Así de S a N encontramos los puente de San Calaveris en San Vicente (Urraúl Bajo), el de Murillo de Lónguida, el del Esqueleto de Arce y el de Auritz/Burguete.

 

 

Urraúl Bajo. Puente romano de "San Calaveris" en San Vicente

 

Otro hito romano, hoy cuestionado, es la torre ubicada en la cumbre del monte Urkulu (Aezkoa), es considerada como romana, pero, sometida a modernos sistemas de datación, parece no corresponder con esta civilización, sino que es posterior.

 

 

 

La Edad Media.

 

De la Edad Media la Zona Pirineo dispone muchos y variados ejemplos de todo tipo, desde los paisajes de leyenda, como Roncesvalles, hasta edificios históricos desaparecidos, como los monasterios de Mezkiritz y de Zilbeti, o persistentes, como San Pedro de Usún. Los más llamativos son los edificios de ermitas e iglesias románicas y góticas extendidas por toda la Zona Pirineo, con abundante iconografía expresada en la arquitectura, escultura, pintura y documentación gráfica. La mayoría de ellas provienen del románico rural del medievo y presentan grandes reformas en los S. XVI - XVIII.

 

Besolla (Ibargoiti) y Guergitiain (Izagaondoa). Iglesias románicas de la Purificación  y de San Martín.

De  origen medieval son también algunos edificios de corte defensivo y palacios que posteriormente sufrieron reformas. Ejemplos de ello son el palacio de Inbuluzketa en Esteribar y la torre de Celigueta en Ibargoiti. Junto a iglesias y palacios, también han llegado hasta nosotros otros elementos medievales, como son las fuentes como las de Ardaitz (Erro) y la de Turrillas (Izagaondoa), los puentes medievales, como el de Monreal y Zubiri. Se ven algunas fuentes medievales, cubiertas o no, y con aljibe interior.
Celigueta (Ibargoiti). Torre.                                                      Inbuluzqueta (Esteribar). Palacio.

 

En la Edad Media se despoblaron varios lugares del Pirineo. Eran pequeños poblados, que debido a cuestiones de aislamiento, protección y defensa, fueron despoblándose, quedando de muchos de ellos únicamente la toponimia.

 

Siglos XVI – XIX.

 

Es en esta época, siglos XVI - XIX, se construyen y se realizan grandes reformas de ampliación en las iglesias, palacios, casas señoriales  y casas por todos los valles de la Zona Pirineo, unas veces porque habían sido  destruidas por las guerras e incendios, otras por necesidades defensivas, otras por necesidad de espacios habitables o para alojar a los animales domésticos y productos y utensilios del campo. Fue un periodo de gran actividad constructiva en toda la Zona Pirineo, como lo atestiguan la gran cantidad de claves de las portadas, dinteles y fachadas en las que se refleja la fecha de su construcción o de su reforma.
 

Dintel de casa en Idócin. Año 1725

De la edad moderna la Zona Pirineo no guarda muy buenos recuerdos. Las guerras contra la Convención (1793-95), de la Independencia (1808-14) contra los franceses y las guerras carlistas dejaron su impronta en los valles con las consecuencias que acarrearon: destrucciones, incendios, pillaje, etc., tal como lo refrendan varias leyendas que surgieron al respecto, especialmente aquellas dirigidas contra los franceses. Por ser fronteriza con Francia, fue por la Zona Pirineo por donde las tropas francesas entraron en Navarra y donde se dieron los primeros enfrentamientos, como el de la Foz del Diablo en Aspurz.  Restos de fuertes e instalaciones defensivas de este periodo a lo largo de la frontera con Francia aún permanecen y son visibles hoy día.

Astobizkar. Planta del fuerte y foso defensivo en la frontera de Luzaide/Valcarlos con Francia. (SITNA. Ortofoto 2009)

 

Aspurz. Poblado y Foz del Diablo.

 

Finalizando el periodo (1845) se establecieron las reformas municipales para la organización social y administrativa de los ayuntamientos del estado y, por ende, de los  valles de la Zona Pirineo, que ha llegado hasta nuestros días. También en este periodo se despoblaron pequeños poblados, varios de ellos ya lo habían sido anteriormente, pero es a lo largo de este periodo en que lo hacen de forma definitiva.

 

La economía tradicional

 

Hasta la segunda mitad del S. XX, la Zona Pirineo se caracterizaba por tener una economía eminentemente agrícola y ganadera, a las que hay que añadir la actividad forestal en los valles del N.

 

La agricultura se caracterizaba por el cultivo de diversos cereales y viñas, especialmente en las cuencas de Lumbier y Aoiz, Monreal, Ibargoiti, Unciti, Izagaondoa, Urraúl Bajo, Urroz, Lizoain, Lónguida y la parte meridional de Romanzado) que disponían de tierras llanas y aptas para ello. Su destino era el mercado y el autoabastecimiento para familias y ganados. Hoy día la superficie cultivada no ha variado sensiblemente, sí la estructura de sus parcelas ya que fueron sometidas al proceso de concentración parcelaria en las décadas del sesenta y setenta del siglo XX.

 

 

En los valles pirenaicos también se cultivaban cereales y forrajes, pero en pequeñas parcelas ubicadas en los fondos de los valles, en las altiplanicies o sierras y en las laderas soleadas de los montes.

 

 

 Agricultura de la cuenca de Lumbier (1956 y 2014)

 

Con  la excepción de la Cuenca de Lumbier.Aoiz. estas tierras eran de escasa calidad al ser montañosas y estar expuestas permanentemente a los efectos de la erosión del suelo. El destino de su producción era el autoabastecimiento y subsistencia de la familia y del ganado.

La escasa calidad de la tierra y el incremento poblacional, propició la roturación de montes y laderas para ampliar la superficie agrícola. Hoy día  estas tierras han dejado de ser cultivadas.

 

Agricultura de los valles pirenaicos.

Aezkoa (1956 y 2014) 

 

 

 


Bigüezal. Paisaje de laderas de montes en los que se dibujan las siluetas de campos que fueron de cultivo
.

 

En las tierras cercanas a los ríos, donde era posible el regadío, se cultivaban huertas, para la producción de hortofrutícolas generalmente para el autoconsumo familiar y para el ganado doméstico (remolacha, nabos, etc.). Hoy día se siguen cultivando pero estos productos para el ganado han desaparecido.

 

     Navascués. Huerta en el año 1968.                                                         Larrasoaña. Huertas en el entorno del río Arga en 2017.

 

 

Junto a esta actividad agrícola, las familias disponían de pequeñas explotaciones de ganado vacuno y ovino para el autoconsumo y el mercado. Era muy frecuente ver en los pastizales pequeños rebaños de vacas y de ovejas. Rebaños mayores, especialmente ganado ovino, los había en los valles del norte para el aprovechamiento de los extensos pastos comunales de la zona.

 

 

Esta ganadería era la que tradicionalmente practicaba la trashumancia hacia las tierras del sur de Navarra, especialmente a las Bardenas.

 

 

Ochagavía. Rebaño de ovejas en la Sierra de Abodi en 1970.

 

 

 

Importante era el ganado doméstico como fuerza de trabajo para el transporte de cargas a lomo, en carros y en galeras y para las labores agrícolas desde el arado de la tierra hasta la cosecha de los productos. Bueyes, burros, mulos, caballos, incluso vacas, ejercían estas funciones, por lo que su presencia en las cuadras de las casas de los poblados de la Zona Pirineo era habitual. Además, en el ámbito de la vivienda se criaban cabras, cerdos y aves de corral para el autoconsumo.

 

Navascués. Reata de burros  para el acarreo de hierbas. (1965)                                                            La reata con la carga sobre sus lomos

 

Era común en los valles orientales la existencia de la "cabrería", un rebaño de cabras de las que cada familia era propietaria de dos o tres cabezas. Arrendaban en común los servicios de un pastor (cabrero) para el pastoreo durante el día. Por la mañana, al toque de la corneta, los vecinos sacaban sus animales para su traslado a los pastos. Por la tarde regresaban a casa para amantar los cabritos, ser ordeñadas y suplementariamente alimentadas. La leche diaria y la carne que proporcionaban los cabritos eran el objetivo de esta actividad. Hoy día existe algún rebaño de cabras pero como propiedad de un solo ganadero para la limpieza de los montes y para el mercado de sus productos.

 

Rebaño de cabras en Napal

 

La actividad forestal tenía dos facetas. Una para la adquisición de leña como combustible para el consumo del hogar y otra, más ceñida a los valles del N, para la explotación forestal, madera y leña para el mercado como recursos económicos importantes para los ayuntamientos de la zona.

 

Era de gran importancia en estos valles la práctica de las almadías para el transporte de la madera por vía fluvial hasta el inicio de la segunda mitad del S. XX.

 

 

 

Burgui 1973. Primera exhibición de almadías por el río Esca

 

 

 

Hoy día la agricultura y ganadería siguen siendo una actividad importante en la Zona Pirineo, pero con cambios muy profundos en lo que a población, tecnología, producción, ocupación y vivienda se refiere. La simple observación del paisaje natural y humano nos permite detectar algunos aspectos generales que son la expresión de estos cambios:

 

-       La población que se encuentra es  muy escasa para las dimensiones del territorio y de los núcleos urbanos.

 

-       La población es mayoritariamente de edad avanzada.

 

-       Observamos en laderas de montes y terrenos abruptos los restos de campos de cultivo que lo fueron hasta no hace muchos años. Muchos de ellos se encuentran hoy día convertidos en plantaciones de repoblación  de pinos, robles, etc.

 

 Lizoáin-Arriasgoiti. Moderna nave ganadera junto a una antigua borda en  Mendióroz.

 

 

-       Vemos por toda la zona antiguas bordas y cabañas para el ganado y para sus pastores, la mayoría arruinadas, distribuidas por montes y valles. Hoy se observan grandes naves agrícolas y ganaderas en las cercanías de los poblados.

 

-       En determinadas zonas se observa una diversificación de la actividad económica, donde el turismo y la industria se han abierto un incipiente campo de actividad. El turismo lo hace en torno a tradiciones del pasado envueltas con aire de modernidad.

 

Estos cambios no se han producido de manera uniforme en toda la zona, sino que varían mucho de acuerdo a dos factores: distancia de Pamplona y generación de actividades económicas, alternativas a las tradicionales. La evolución de la población, de las explotaciones agrícolas y ganaderas, de la ocupación y de la  vivienda muestran la magnitud de estos cambios.

 

La población de la Zona Pirineo.-

 

En nuestros recorridos por la Zona Pirineo nos percatamos de que es hoy día una zona despoblada y distribuida en muy pequeños núcleos poblacionales. La forman 46 municipios, de los que 36 se corresponden con la zona pirenaica y 12 corresponden a la cuenca prepirenaica de Lumbier-Aoiz. En la Zona Pirineo solamente tres municipios superan  los 1.000 habitantes (Aoiz, Lumbier y Esteribar). demás de estas, Ochagavía y Erro superan los 500 habitantes y 41 municipios no alcanzan esta cantidad.  En la cuenca de Lumbier-Aoiz, solamente estos dos poblados superan los 1.000 h., los diez restantes se encuentran por debajo o muy por debajo de esta cantidad. La población de la zona Pirineo respecto a la de Navarra supone el 2,27 %.

Pero no siempre ha sido así. En los inicios del S. XX la densidad de población de esta zona alcanzaba 13,4, la mitad de la de Navarra. En la actualidad es de 6,7 h/km2, una décima parte de aquella. A esta situación se ha llegado por un fuerte proceso de despoblación sufrido en el transcurso de este siglo mediante movimientos migratorios de la zona hacia el exterior, fundamentalmente a Pamplona y a su área de influencia.

Estos movimientos se produjeron en tres periodos:

 

1ª Periodo: 1900-40.

 

La población de la Zona Pirineo se mantuvo o decreció levemente.

 

 Periodo: 1940-81.

 

La Zona Pirineo sufrió un fuerte proceso de emigración a partir de 1960. Este proceso produjo un descenso superior al 50 % de su población.

 

3º Periodo: 1981-2019.

El decrecimiento de la población continuó de forma muy atenuada en su primera parte y tuvo una ligera recuperación en la segunda parte, aunque no de forma generalizada, sino concentrada en algunos puntos, como Esteribar y  Aoiz.

Mientras esto ocurría en la Zona Pirineo, la población de Navarra, pero especialmente la de Pamplona, se incrementaban constantemente. El periodo en que Pamplona y Navarra experimentaron un mayor crecimiento poblacional se corresponde con el de mayor emigración y decrecimiento de la Zona Pirineo.

 

Estos movimientos migratorios explican también el fuerte crecimiento poblacional de Pamplona en la segunda mitad del S. XX.  El notable crecimiento industrial y de los servicios de esta ciudad y su área de influencia ejercía de imán para una población rural que buscaba mejores condiciones de vida, lo que provocó un éxodo rural  con el consiguiente abandono de las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales y cuyos vestigios aún son evidentes en la Zona Pirineo.  Pamplona  tuvo que crear su área metropolitana formando un cinturón exterior en el que quedaron aglutinados pueblos grandes y  aldeas de pequeño tamaño.

Casa en ruinas en Ardanaz (Izagaondoa). Efecto de la despoblación del S. XX.

 


Barañáin 1955. Ortofoto del SITNA.                                                                                                                                      Barañáin 2018. Ortofoto del SITNA

 

 La agricultura y la ganadería.


Esta despoblación acabó con la economía tradicional que durante siglos se había mantenido en esta zona produciendo unos efectos de transformación del paisaje agrícola. Estos efectos, tal como se describen en el Cuaderno de la Trashumancia Nº 20, El Pirineo Navarro, fueron los siguientes:

 

1) Extinción del "artigueo"  (terreno de monte que se desbrozaba para el cultivo) y abandono de los cultivos en aquellas zonas más aisladas v con peores condiciones agronómicas.

 

2) En lugares, como el Valle del Roncal, cuya única especie ganadera era el ovino, comienza a disminuir la cabaña lanar en beneficio del censo bovino, ganado más estante, adaptándose las explotaciones a la falta de pastores, que en los años setenta comienza a ser alarmante.


Valle de Roncal.  Vacas en los pastizales de Lakora en Belagua

3) En los valles de Salazar y Aézcoa, tiene lugar en los años sesenta y setenta la llamada "revolución patatera". Se crea la Organización Patatera del Pirineo Occidental, S.A., conocida como OPPOSA, que provoca que la ganadería, especialmente la trashumante, quede reducida a la mínima expresión. En la actualidad, una vez pasada la "oportunidad" de la patata y con una población muy reducida, quedan la ganadería y la producción de forrajes como la actividad más generalizada.                                                                      Aezkoa. Cultivos de forrajes en Aria.

 

Agricultura.-

 

 

Nos detenemos a analizar la situación de la agricultura de la Zona Pirineo en las cuatro últimas décadas del S. XX y en las dos primeras del presente siglo. Debido a su diversidad orográfica y climática, la agricultura  ha sido históricamente diferente en los valles pirenaicos y en las cuencas prepirenaicas. Mientras en los valles pirenaicos la producción ha estado diversificada: cereales, patatas y forrajes, cosechados en las planicies de las sierras, laderas de montes y fondos de los valles, las cuencas han sido casi exclusivamente  cerealistas o similares, ocupando las amplias llanuras existentes en ellas.

 

Aezkoa, Cosechando patatas en Villanueva/Hiriberri

 

Sin embargo, la agricultura ha estado en las últimas décadas sujeta a grandes cambios, al igual que otros aspectos de la economía y de la vida de la zona. Durante este periodo las explotaciones agrarias  han descendido en la Zona Pirineo de forma drástica. Se han abandonado el 84,1 % de las explotaciones. Pero este hecho no es exclusivo de esta zona, sino que es generalizado en las zonas rurales, ya que en Navarra en el mismo periodo las explotaciones descendieron en un 78,5 %.

 

Sin embargo, la superficie agrícola de la zona ha decrecido en menor cuantía que las explotaciones agrícolas, aunque también lo ha hechoen un alto porcentaje, 69,6 %. En el conjunto de Navarra encontramos una diferencia respecto a la zona, ya que en ésta el descenso de la superficie agrícola, con ser importante (-47,8 %), denota una situación diferente, y es que la superficie agrícola de Navarra en general es más productiva y presenta mejores condiciones  que la Zona Pirineo, lo cual sirve de motor para mantener más superficie agrícola activa.

 

Este descenso de las explotaciones agrícolas y de la superficie agraria de la Zona Pirineo puede explicarse atendiendo a dos factores. El primero de ellos es que   explotaciones con tierra de calidad que fueron abandonadas pasaron a formar parte de otras explotaciones. No quedaron baldías o fuera de uso. Sin embargo, en la Zona Pirineo, situadas muchas parcelas en terrenos abruptos, quedaron baldías como pastizales para la ganadería o sin uso específico.

 

Tuvo mucha incidencia en este proceso el hecho de que en estos años se produjo un fuerte incremento de la mecanización de las actividades agrícolas, lo que permitió liberar mano de obra de la agricultura para otras actividades económicas fuera de la zona, produciéndose el fenómeno de la emigración de las zonas rurales a las áreas urbanas que vimos anteriormente.

 

 

Además, la ejecución de  las concentraciones parcelarias realizadas a partir de 1968 contribuyeron a ello con la reagrupación de fincas, construcción de accesos, impulso del cooperativismo agrícola, construcción de regadíos, etc.

 


El Solano de las Viñas en Imrizaldu (Urraúl Alto), se cultivaba hasta el S. XX. 

 

De esta forma, se ha conformado un paisaje en el que las tierras cultivadas se hallan en las llanuras, en las altiplanicies de las sierras y en los fondos de los muchos y pequeños valles que se forman entre sus montes, mientras que en sus laderas aún pueden contemplarse, aunque cada vez con más dificultad, las siluetas de las antiguas parcelas que dejaron de cultivarse durante la segunda mitad del S. XX.
Concentración parcelaria en el valle de Unciti.
                     

Este es el paisaje agrícola de la Zona Pirineo que vemos hoy día. Dos espacion con una marcada diferencia entre ellos: los valles del N con montes y arbolado y pequeños espacios cultivados y las cuencas del S con grandes extensiones de cultivos cerealistas.

 

 

Lónguida. Extensos campos de cereales desde Uli Bajo.

 

 

Ejemplos de desarrollo de estos paisajes de los valles pirenaicos son las abundantes parcelas forrajeras de los valles situados a los pies de los Pirineos y las parcelas patateras de los valles de Salazar y Aezkoa.

 

Isaba. Parcela forrajera en Belagua.                                                Jaurrieta. Parcela patatera en Remendía

 

Y de las cuencas del S son las dos grandes cooperativas cerealistas  existentes en la Zona Pirineo: la de Urroz Villa y la de la Sierra de Leyre de Lumbier. La primera recoge el grano de las cuencas de Aoiz y de Pamplona, mientras que la segunda lo hace en la cuenca de Lumbier. Ambas tienen sus modernas instalaciones, pero hasta disponer de ellas, ocuparon los antiguos silos de cereal ubicados en ambos pueblos. Además, esta última localidad todavía mantiene en funcionamiento la Bodega Cooperativa San Isidro, dentro de la D.O. de Vino de Navarra.

 

Lumbier. El antiguo silo de cereales.                                                                   Urroz-Villa. Viejo silo de cereal.                                                                                                     

 

 

Ganadería.-

 

 

También observamos la ganadería, de la que podemos decir otro tanto de la agricultura en el periodo que va desde el censo de 1989 a 2020. El descenso de las explotaciones ganaderas ha sido generalizado en ambos espacios.

 

Tomamos en consideración  las cabañas bovina y ovina por ser notoriamente  las más representativas en la Zona Pirineo. En general, las explotaciones de ambas especies descienden al igual que su número de cabezas, con la excepción de las cabezas de bovino que se incrementan en los dos territorios, pero lo hace más en Navarra.

 

 

Respecto a la cabaña bovina, en las cuatro últimas décadas es importante el descenso de explotaciones en la Zona Pirineo (-65,3 %) y en el territorio de Navarra  (-66,2 %). Sin embargo el número de cabezas de ganado ha seguido  un rumbo distinto. En primer lugar,  a pesar del descenso brusco de las explotaciones, las cabezas de ganado bovino se han incrementado en ambos territorios. Uno de los hechos de esta tendencia es, por ejemplo, que  en el Valle de Roncal varios ganaderos cambiaron sus explotaciones ovinas por bovinas debido a  la escasez de pastores para la cabaña ovina.

 

Rebaño de vacas pirenaicas en la Sierra de Abodi (Valle de Salazar) con el Pico de Orhi de fondo

 

No tan significativo, pero si ostensible, es el descenso de las explotaciones (-42,6%) y cabezas ovinas (-34,4 %), más acentuado en la Zona Pirineo que en Navarra (-28,4% en explotaciones y -23,4% en cabezas).

 

Ovejas estabuladas en Abinzano (Ibargoiti).

 

Son indicativos de que, como ocurrió con las explotaciones agrícolas, en la ganadería se ha producido una gran concentración de cabezas de ganado en menos explotaciones. Se ha pasado de la producción extensiva a la producción intensiva en algunos casos y mezcla de ambas en su mayoría en base a tres factores.


El primero de ellos es la nueva forma de pastoreo. En la práctica totalidad de los pueblos se observan grandes y modernas naves ganaderas para el vacuno y ovino que permiten el alojamiento y manutención del ganado sin necesidad de salir permanentemente a los pastizales y praderas. Esto explica también el descenso de la superficie agrícola dedicada a pastos.

 

Otro factor importante es la utilización de nuevas técnicas y de maquinaria para la producción de piensos y forrajes. Junto a las naves ganaderas se ven otras con funciones de gran almacén de piensos, forrajes y maquinaria que permiten realizar estas labores de forma intensiva, factor este que contribuye al incremento de las tierras labradas.

 

 Izal. Cargamento de forraje para la nave ganadera

 

Finalmente, en los momentos en que la climatología lo permite, el ganado sale a pastar al exterior, donde encuentra pastos más abundantes que antaño porque han sido menos usados y han podido regenerarse más fácilmente.

 

Todo ello ha contribuido a que el mantenimiento de los rebaños requiera menos mano de obra y a que la vida de los pastores, aún con un ritmo intensivo de trabajo, haya cambiado sus condiciones sustancialmente. Hoy día no es necesaria la trashumancia porque el ganado puede permanecer estabulado en las naves ganaderas  y, si se practica, se hace con modernos equipos de transporte, sin necesidad de tener que pernoctar en el trayecto, o para acceder a subvenciones oficiales para esta antigua práctica ganadera etc.

 

Iriso (Izagaondoa). Naves ganaderas.

 

Pero también hay otras cabañas en la Zona Pirineo. Todas ellas han decrecido en el número de explotaciones, con la excepción de la cabaña equina que en el periodo 1999-2018 las ha incrementado en número y en cabezas. A efectos de estadística hay que señalar que el Censo Agrario de 2020 contempla ovinos y caprinos juntos y no habla de la cabaña equina. Pasa solventar éste inconveniente  tomamos los datos del censo ganadero del Gobierno de Navarra de 2018 que sí los contempla.

 

 

La cabaña caprina ha visto reducida su cabaña y cabezas en la medida que lo ha hecho la cabaña ovina, ya  que muchos ejemplares de aquella viven integrados en los rebaños de ovejas.

 

 

 

Urraúl Alto. Cabras acompañando a las ovejas

 

 

 

 

 

La cabaña porcina ha decrecido fuertemente sus explotaciones en ambos territorios. Se debe a que muchas explotaciones correspondían a la cría del cerdo familiar, que ya no se realiza. Por el contrario, el sistema de cría en naves ganaderas ha posibilitado tal incremento en el número de cabezas que con una reducción muy notoria en las explotaciones, mantiene el número de cabezas en la Zona Pirineo y casi se ha triplicado en Navarra.

 

 

El mercado es el que reclama la provisión de esta carne. En la Zona Pirineo no está muy arraigada la cría de esta especie, solamente en los poblados de la cuenca aparecen algunas naves dedicadas al ganado porcino.


 

Tabar (Urraúl Bajo). Granja porcina.  

 

Otro tanto ha ocurrido con las aves, básicamente gallinas. Las explotaciones se han reducido en más de un 90%, sin embargo, las cabezas se han doblado en el caso de Navarra y triplicado en la Zona Pirineo. Es el resultado de la desaparición de muchas y pequeñas explotaciones familiares de gallinas que ocupaban su lugar en los corrales y patios de las casas con el objetivo de aportar huevos y carne a la economía familiar. Aún vemos alguna de estas pequeñas explotaciones.

 

Pero la contrapartida ha sido la instalación de granjas avícolas para la producción industrial de huevos y carne. Se ha pasado en este periodo, al igual que sucedió con la agricultura y favorecido por la despoblación, de la producción familiar a la producción industrial. De ahí los  incrementos tan brutales en las cabezas de aves de la Zona Pirineo y de Navarra.

 

Inbuluzketa (Esteribar). Gallinero familiar.

 

 

La última cabaña de la Zona Pirineo es la cabaña equina. Es una cabaña que por el  tamaño de su territorio y en gran parte de montaña donde abundan los pastizales, da a pensar en una mayor cantidad de explotaciones y de cabezas. Sin embargo, su incidencia en Navarra no es tanta, ya que   solamente tiene el 8,5 %de las explotaciones de Navarra  y el 14,5 de las cabezas. Por lo tanto, es cierto que esta ganadería está creciendo, pero en el conjunto total de Navarra lo hace en mayor medida.

Orbaizeta. Yeguas en las laderas de Urkulu.

 

La ocupación

 

Estos cambios poblacionales y de la actividad agrícola y ganadera en la Zona Pirineo algún cambio debieron provocar también  en la ocupación de sus habitantes. La ocupación por sectores en la Zona Pirineo nos informará sobre los cambios producidos en el periodo 1975-2020.

Al inicio del periodo  el año 1975 los tres sectores de ocupación: Primario (agricultura ganadería y forestal), Secundarios (Industria y construcción) y Terciario (servicios públicos y privados) tenían un nivel de ocupación similar, con pequeña preponderancia del sector primario.

 

Fuente: IEN. Padrón Municipal 1975.

             NASTAT. Afiliaciones a la seguridad social en alta laboral en Navarra, sector de actividad según

                            municipio de residencia 31/01/2021 Elaboración propia

 

Sin embargo, para el año 2020, con una población activa inferior,  la representación de este sector descendió notablemente, mientras que la del sector secundario descendió ligeramente y la del sector servicios se incrementó de forma destacada.

 

 

El sector industrial creció ligeramente en base a empresas y a los polígonos industriales como el de Aoiz, el de Esteribar, el de Lumbier, el de Urroz-Villa,  el de Auritzberri/Espinal, el del Valle de Salazar en Iciz, el de Ochagavía/Otxagabía, el del Vallle de Roncal en Burgui, el de Isaba, etc.y a la proximidad de los valles y pueblos de las cuencas prepirenaicas a los polígonos industriales de Pamplona y comarca.


Auritzberri/Espinal. Polígono Industrial Urrobi
.

 

Pero la ocupación de la Zona Pirineo se movió en este periodo fundamentalmente hacia los servicios, en los que tuvo mucho que ver el desarrollo de los servicios públicos y de los privados en la zona, así como los de Pamplona y área de influencia. En Navarra también los servicios se convirtieron en el sector de mayor ocupación, pero con una sensible diferencia respecto a la Zona Pirineo. Mientras en ésta la población activa se incrementó durante estas tres décadas y media poco más de un 10%,  en Navarra se incrementó un 43 %, lo que significa que este sector, no solamente aglutinó la población desplazada de otros sectores, sino también la mayor parte del crecimiento de la población activa de la Comunidad Foral.

Ochagavía. Locales de servicios privado y público.

 

Por otra parte, el sector primario, el menos representativo en Navarra en 1975, continuó su descenso hasta llegar a valores muy poco significativos en términos de ocupación. El sector secundario, el más representativo en 1975,  aunque se incrementó en términos absolutos, descendió en términos relativos, lo que significa que acogió sensiblemente menos población activa que el sector servicios.

 

Ibargoiti. Parcela forrajera en la ladera N de la Sierra de Izco.

Por tanto, la población del Pirineo, no solo descendió cuantitativamente, como lo vimos anteriormente, sino que también cambió de ocupación en este periodo, desplazándose del sector primario hacia el sector servicios, convirtiéndolo, de forma similar a Navarra, en el sector principal de ocupación de su población activa, pero con la diferencia de que ésta decrece en la zona, mientras que en Navarra se incrementa de forma muy considerable. Esto tiene una explicación lógica. Los servicios, públicos y privados, se establecen e incrementan en las zonas mayormente pobladas.

Por último, los servicios públicos y privados están implantados en la  Zona Pirineo en función de la población y de la dispersión de ésta. En el estudio de cada valle o municipio detallaremos los servicios públicos existentes a los que están adscritos. Pero en general, la Zona Pirineo dispone de los siguientes servicios públicos:

Roncal. CPEIP Julián Gayarre.

Del Servicio de Educación, estos son los colegios públicos de Educación Primaria y de la ESO en Pirineo:


Auritzberri/Espinal,CPEIP Auzperri.

En materia de Salud Pública, Pirineo está encuadrado en el Área de Salud de Pamplona a través de las siguientes Zonas Básicas de Salud con sus Centros de Salud, consultorios Médicos y Consultorios auxiliares o Locales.

Isaba. Centro de Salud.

 

     Aribe (Aezkoa).  Consultorio Médico,                                                                                                  Sarriés (Salazar). Consultorio Local

 

Para el tratamiento de los residuos urbanos, la Zona Pirineo participa en tres mancomunidades integradas en el Consorcio para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Navarra. Estas son la Mancomunidad de Residuos Sólidos Esca-Salazar, con sede en Navascués,  que abarca los municipios del Valle de Roncal, del Valle de Salazar y del Almiradío de Navascués.

 

La Mancomunidad de Servicios de la Comarca de Sangüesa, con sede en Sangüesa, en la que participan, entre otros municipios, los  de Lumbier, Romanzado, Urraúl Alto y Urraúl Bajo.

 

La  Mancomunidad de Residuos Sólidos Urbanos Irati, con sede en Aoiz, en la que participan los municipios de Aoiz / Agoitz, Arce / Artzi, Ibargoiti, Izagaondoa, Lizoáin-Arriasgoiti, Lónguida / Longida, Monreal / Elo, Unciti, Urraúl Alto, Urraúl Bajo, Urroz-Villa. La Mancomunidad de Residuos Sólidos Urbanos –Bidausi, con sede en Garralda,  que acoge los municipios de la Aezkoa, Auritz/Burguete, Orreaga/Roncesvalles y Luzaide/Valcarlos.

El Valle de Esteribar esta integrado en la Mancomunidad de Servicios de la Comarca de Pamplona.

Monreal. Planta de compostaje urbano de la Mancomunidad Irati

 

La vigilancia y cuidado forestal de la Zona Pirineo se desarrolla desde tres guarderíos: el de Aezkoa-Kinto Real, con sede en Zubiri. El de Roncal, con sede en el Polígono Industrial Valle Salazar de Iciz. El de Aoiz, con sede en este poblado.

 

El Servicio de Bomberos está presente en la zona con servicio contraincendios y transporte sanitario en los parques de Navascués para la parte oriental de la Zona Pirineo y el de Auritz/Burguete para la parte occidental. Además, existen tres parques de bomberos voluntarios en Isaba, Luzaide/Valcarlos y Aoiz.

 

Aoiz. Sede del guarderío forestal                                                                           Luzaide/Valcarlos. Parque de Bomberos voluntarios.

 

Otro organismo muy presente en la Zona Pirineo es la Agencia de Desarrollo Local Cederna-Garalur con oficinas territoriales en toda la zona:

 

Agencia de Desarrollo Roncal-Salazar  con sede en el Polígono de Iciz (Valle de Salazar).

 

Agencia de Desarrollo Cuencas Prepirenaicas, con sede en los ayuntamientos de  Aoiz y Lumbier.

 

Agencia de Desarrollo Esteribar, Erro y Aezkoa,  con sede en los ayuntamientos de Esteribar en Zubiri, de   Erro en Lintzoain, de Luzaide/Valcarlos y en la Casa de    la Junta General de Aezkoa en Aribe.

 

 

 

En relación a los servicios privados, estos están orientados, por un lado hacia el consumo interno, cada vez más decreciente y, por otro, hacia el turismo de montaña y el Camino de Santiago. En el estudio de cada valle hablaremos de los servicios privados existentes en cada uno de ellos, pero en esta panorámica de Pirineo tenemos que hablar de dos de ellos muy extendidos en la zona: las casas rurales y las infraestructuras del Camino de Santiago.

 

Apartamentos rurales en Auritzberri/Espinal

 

Respecto a las casas rurales, además de pequeños hoteles y pensiones en las zonas más turísticas (Roncesvalles, Salazar y Roncal), en la Zona Pirineo hay establecidas unas 120 Casas Rurales distribuidas por los poblados de toda la zona. Las casas rurales se han convertido en un mecanismo turístico dirigido al consumo navarro y más esporádico al nacional y extranjero.  

 

Respecto al Camino de Santiago, desde Luzaide/Valcarlos hasta Pamplona hay en los distintos poblados por los que trascurre el camino albergues, hostales, pensiones, restaurantes y bares, en los que los setenta mil peregrinos que pasan anualmente (antes de la pandemia) por Roncesvalles pueden descansar y reponer fuerzas.

 

Camino de Santiago. Un alto en el camino en las cercanías del Alto de Erro.

 

 

La Vivienda en la Zona Pirineo.

 

Otro aspecto para entender la situación de la Zona Pirineo es el de la vivienda, el uso y la relación de la población con ésta.  Podría pensarse que el descenso poblacional  producido en la Zona Pirineo durante los últimos sesenta años debería haber provocado un descenso de viviendas en los pueblos de la zona. Sin embargo, no es así.

 

 

La simple observación de los cascos urbanos nos muestra que estos contienen un número de viviendas similar, en el menor de los casos, o superior al que podían haber tenido hace sesenta años. También es cierto que algunos pueblos muy pequeños han quedado despoblados y abandonados.

 

Las viviendas actuales, nuevas o restauradas, han cambiado de estructura y funcionalidad respecto a las de antaño. Si han variado la población, la actividad económica o la forma de ejercerla y los medios de vida, en consecuencia, la vivienda también debía cambiar en el uso y configuración. No obstante, aún pueden observarse viviendas que conservan la estructura antigua y con ella la función que ejercían.

 

Actualmente, con el incremento económico e inmobiliario experimentado en Navarra y en todo el estado, se ha incrementado la población que dispone de una segunda vivienda para el ocio y tiempo libre, vivienda de temporada, etc. De acuerdo al Censo de Población y Vivienda de 1991, en la Zona Pirineo el 62,0% de las viviendas eran principales, el resto estaban vacías o se encontraban en otra circunstancia. En Navarra este porcentaje se elevaba al 75,9% % de las viviendas.

 

 

El crecimiento económico experimentado por las familias en las últimas décadas, esencialmente con la incorporación de la mujer y de otros miembros de la familia al trabajo, ha originado recursos económicos para la adquisición de una segunda vivienda, además de la vivienda habitual en Pamplona o poblaciones periféricas. En muchos casos esta segunda vivienda se ha obtenido restaurando o reformando la vivienda familiar del lugar de procedencia, construyendo una nueva vivienda en el mismo lugar o mediante la construcción o compra de nueva vivienda en zonas rurales, etc.

 

  Azparren (Arce). Vivienda de nueva construcción y de uso secundario.                       Bizkarreta (Erro). Casa tradicional en estado original.

 

En el año 2018 las viviendas se habían incrementado en ambos territorios. A pesar de este incremento, en la Zona Pirineo las viviendas principales descendieron ligeramente su representatividad (61,2%), con el consiguiente incremento de las secundarias. Quiere decir que una mayoría de las viviendas nuevas que se construyeron, se utilizaron como viviendas secundarias. En Navarra el proceso fue contrario. Con el incremento de viviendas, se incrementaron las principales (77,2%)lo que indica que la mayor parte de viviendas nuevas fueron para ser usadas como viviendas principales.

 

 

Urdaitz. Esteribar. Viviendas en urbanizaciones del S. XXI

 

La vivienda secundaria en el Pirineo tiene un doble uso. El primero como vivienda de esparcimiento para el fines de semana y vacaciones. El segundo, como residencia temporal, especialmente durante la temporada veraniega, para las personas mayores que encuentran en los pueblos el medio para emplear su tiempo libre en tareas agrícolas (horticultura), paseos y estancias al aire libre, fuera del ritmo de vida de la ciudad. Además, para acogerse a los posibles beneficios del lugar, como la asignación de lotes de leña, la participación en la asociación de cazadores, etc., sus propietarios se censan en la localidad de la segunda vivienda, aunque habitualmente no residan en ella.

 

 

Urdániz/Urdaitz. Atendiendo el huerto.

 

En resumen, el paisaje humano de la Zona Pirineo de Navarra está caracterizada por:

 

§  Sus poblados están, con alguna excepción, poco o muy poco poblados porque su población emigró, fundamentalmente a Pamplona y su entorno. Sólamente los más próximos a Pamplona y su área de influencia crecen poblacionalmente.

 

§  La actividad económica tradicional, la agricultura y ganadería, han experimentado un desarrollo muy importante en lo que a medios se refiere, pero se ha reducido notablemente como actividad económica básica de la población de la zona.

 

§   Los servicios se han convertido en el sector preponderante de la actividad económica, pero desarrollados en su mayor parte desde fuera de la zona.

 

§   El número de sus viviendas se ha incrementado porque el crecimiento económico y el desarrollo social de las últimas décadas ha permitido restaurarlas, reformarlas, construirlas y utilizarlas como segunda vivienda para periodos estacionales o para el tiempo de ocio y esparcimiento. 

 

En consecuencia, el paisaje humano de la Zona Pirineo viene caracterizado por muchos y pequeños pueblos, con sus casas generalmente restauradas o de nueva construcción y con poca o muy poca población en las estaciones frías o entre semana. Los servicios están concentrados en las poblaciones de relevancia de cada valle o área.

 

 

En el paisaje rural de los poblados destacan las grandes y modernas naves para el ganado, la maquinaria y los utensilios agrícolas y ganaderos. En los valles del S se ubican en las grandes extensiones cultivadas de cereales o productos similares.  En los de N,  zona de extensos bosques, pastizales y praderas  se  ubican más en el fondo de valles o en el entorno de los poblados, al margen de las siluetas de antiguas parcelas abandonadas y de las ruinas de viejas bordas derruidas por el tiempo transcurrido sin prestar los servicios para los que fueron construidas y que aún testifican una forma de vida y de sociedad no hace mucho tiempo superada.


Arboniés (Romanzado). Extensos cultivos y naves agrícola y ganadera

 

Los indicadores de población de la Zona Pirineo.

 

La población del Pirineo, al igual que la de Navarra, no es que sea uniforme y que los indicadores que la caracterizán correspondan a todos los valles y poblados que la integran, pero sí que tomados en su conjunto permiten obtener puntos de referencia para entender la situación poblacional de la zona y derivarla hacia el futuro.  Así, pues, a la luz de algunos indicadores de población del Pirineo y de Navarra podemos observar algunas conclusiones de interés.

En primer lugar, una primera diferencia notable es el índice de masculinidad. En el Pirineo hay más hombres que mujeres. Su índice de 115,3, el más elevado de las zonas de Navarra, indica que por cada 100 mujeres hay 115 hombres, es decir, es una sociedad masculinizada poblacionalmente hablando. En cambio en Navarra hay más mujeres que hombres con escasa diferencia. Su índice nos dice que por cada cien mujeres hay 97,8 hombres. Un índice de masculinidad superior a 100,0 nos habla de una sociedad que proviene de la ruralidad y que no termina de afianzarse en patrones más modernos demográficamente hablando.

Salinas de Ibargoiti. Grupo de hombres almorzando.                                                         Aós de Lónguida. Mujeres conversando a la salida de misa.

Otro factor a considerar es la edad. La media de edad de los habitantes del Pirineo en el año 2019 era de 46,5 años, en Navarra era de 42,7 años. Evidentemente aquella es de mayor edad. Pero hay que tener en cuenta otros factores que se derivan de la edad. Así, por ejemplo, teniendo en cuenta la población mayor de 64 años y menor de 15 años, tenemos un índice de envejecimiento de la población del Pirineo de 186,1, por cada 100 personas menores de 15 años hay 186 mayores de de 64 años. En Navarra este índice es de 126,8, por coda 100 menores de 15 años, 126 son mayores de 64 años. En ambos casos se trata de población envejecida, pero en la Zona Pirineo es mucho más evidente, siendo la zona de Navarra 2000 más envejecida.


Son muchos años y necesitan paseo y descanso.

Este panorama de envejecimiento de la población cuestiona algunas situaciones de cara al futuro, como puede ser el recambio de la población activa que actualmente trabaja.  El Pirineo y Navarra presentan unos índices de 55,6 y 86.0 respectivamente. Indican que en el Pirineo para sustituir a 100 trabajadores que entrarán en edad de jubilación en los próximos cinco años, habrá disponibles solamente 55,6 que se incorporarán en este mismo periodo, mientras que en Navarra habrá 86 personas que por edad se incorporarán al mercado de trabajo para sustituir a cien trabajadores que por edad dejarán de ser población activa. Este indicador presupone como constantes la edad de jubilación a los 65 años y de incorporación al mercado de trabajo a partir de los 20 años.

Un último elemento a considerar es la población extranjera que en el Pirineo supone el 5,7% de la población y en Navarra el 9,8%. Esto es importante porque esta población inmigrante aporta varias cosas, como trabajo, consumo, cuotas a la seguridad social, etc. Pero hay un detalle que no se nos debe pasar por alto. Aportan población, ya que en su mayoría cuando llegaron eran personas jóvenes con edad y capacidad de reproducción, que ha contribuido, entre otras cosas, a un incremento poblacional y a un menor envejecimiento de la población del Pirineo y de Navarra.


 Agricultor-ganadero en Imizkotz (Arce).        Pastor en Gallués (Salazar).                            Pastora de Aezkoa         Hortelano en Setoain (Esteribar)                                                                         

Resumimos la situación poblacional de la Zona Pirineo mediante la pirámide de población comparada con la de Navarra,  ambas elaboradas con los datos en porcentajes para poderse comparar, y vemos que verticalmente las bandas de los hombres de la Zona Pirineo son más amplias que las de las mujeres. Refleja la masculinidad de la población. La de Navarra refleja una igualdad poblacional por sexos.

Si trazamos una línea horizontal a partir de los 40 años, vemos dos partes diferenciadas. La parte superior contiene las barras más anchas que corresponden a las edades mayores de cuarenta años. La parte inferior, más estrecha, refleja la menor población en estas edades. La relación entre ambas partes refleja el nivel de envejecimiento de la población, más acusado en la Zona Pirineo. Además, y refleja el índice de recambio de la población activa por la diferencia de amplitud entre la banda de 60-64 años y la de 20-24 años.

Pero tomadas las pirámides  en su conjunto, vemos que ambas son pirámides regresivas en la medida en que las barras inferiores se estrechan en relación a las superiores. Y  no sólo en la de la Zona Pirineo, sino también en la de Navarra, y, en general, en el conjunto del territorio español. Esta notoriedad es debida al descenso poblacional producido a partir de los años ochenta del siglo pasado.

 

Ardanaz (Izagaondoa). Esta imagen se ve solamente los fines de semana.

 

Entre ambas pirámides hay tres sensibles diferencias. Una es la simetría poblacional (hombres - mujeres) que refleja la de Navarra. Otra es la que expone la parte superior de la pirámide (+40 años) de Navarra que expresa una población  estable y progresiva. Y la tercera la plasman la parte inferior de las pirámides, que manifiestan el descenso poblacional a partir de los años ochenta del S. XX, pero en la de Navarra se percibe una pequeña, constante y simétrica recuperación poblacional conforme los tramos de edad descienden.

 

Por el contrario, la pirámide de la Zona Pirineo expresa asimetría por sexos y, aunque también denota una recuperación poblacional conforme los tramos de edad inferiores descienden, no lo hace a un ritmo constante, sino que presenta salientes y entrantes de las barras que denotan fenómenos sociales ocurridos en esos periodos (nacimientos, migraciones o mortalidad, etc.) en la Zona Pirineo.

 

Espinal. Niños/as hacia la escuela.

 

Pero un pequeño detalle no se nos debe pasar por alto. Dentro de la estabilidad adquirida en la bandas inferiores durante las últimas décadas, observamos que la última de ellas, niños/as menores de 5 años, se produce un descenso tanto en el Pirineo como en Navarra.

 

Es un dato a tener en cuenta, ya que de proyectarse al futuro podría desembocar en una población regresiva, que significaría un golpe definitivo para muchos poblados del Pirineo, de por sí ya muy mermados de población, a los que les resultaría muy difícil reproducir su modelo tradicional (vivienda y trabajo en el poblado) y quedarían como espacios meramente residenciales.

Burgui (Roncal) Y esta sólo en verano