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VALLE DE SALAZAR: Paisaje humano
El Paisaje humano del Valle de Salazar. Del paisaje humano de este valle se tiene constancia histórica desde el S. IX, cuando San Eulogio de Córdoba visitó el monasterio de San Vicente de Igal, uno de los florecientes monasterios visitados y que más tarde (1085) fue dado a la abadía de Leire por el rey Sancho Ramírez. Había poseído «decanías» como un palacio en Iciz, una casa con su heredad en Ustés, dos iglesias en Vidángoz y las de Güesa y Sarriés.
Igal. Iglesia de San Vicente Mártir, la misma advocación que tuvo el monasterio.
En la topografía y cartografía de Navarra se le denomina Monasterio de San Benito, al que se atribuye el origen del pueblo de Igal con el asentamiento de familias en el entorno del monasterio para las labores de cultivo de las tierras y servicios del monasterio.
Igal. Base de
puente en la margen izquierda del río Jabrós.
Hay dos
indicios materiales para sostener esta hipótesis. El primero es que en
este punto del barranco de Jabrós se perciben en
ambos lados del curso del agua como unos cimientos de lo que podría haber
sido el puente o pontarrón del que habla la topografía y cartografía de
Navarra. El segundo es, según
testimonio de los mayores de Igal, que cuando se construyó la pista
en la década de los setenta del S. XX,, aparecieron en este lugar piedras
que parecían formar una especie de muro. Parte de ellas pueden verse entre la pista y el barranco.
Ambas estructuras pudieron pertenecer al mencionado Monasterio de San Benito. De ahí que, siguiendo la topografía y cartografía de Navarra y el parecer de las personas de Igal entendemos de que este monasterio pudo estar asentado perfectamente en este lugar.
En Izalzu hubo también un monasterio, dedicado a San Salvador, al que posteriormente se le añadió San Miguel. Este monasterio está documentado en el S. XI, cuando fue donado al monasterio de Leire en 1034. Al igual que en Igal, la iglesia parroquial tiene la advocación de San Salvador.
Izalzu. Ermita de San José 2024
El palacio de Iciz, aunque era de bastante antigüedad, no aparece registrado en la nómina oficial del Reino. No obstante, el año 1571 se despachó sentencia de exención a favor de su poseedor Juan Fortún Martínez de Espronceda. En 1574, Lope de Esparza fue agraciado con una real merced de acostamiento de 30.000 maravedís anuales para que estuviese aparejado de armas y caballo al servicio de rey. En el siglo XVI, el escudo del palacio era fajado de oro y gules. Así aparece registrado en el Libro de Armería de Navarra.
Iciz. Casa de corte palaciego En el Libro de Fuegos de 1366 quedaban registrados un total de catorce, trece de los cuales correspondían a labradores y uno a hidalgos. En 1400 se alcanzaron los veinticuatro, reducidos paulatinamente en las décadas siguientes: en 1427 habitaban la villa un total de doce familias, de las cuales sólo una era de condición hidalga. A estos moradores se sumaría la presencia habitual de cuatro clérigos al servicio de la iglesia, según indicaba el Libro del Rediezmo de 1363 Yanguas y Miranda aporta los siguientes datos sobre la historia del Valle de Salazar durante la Edad Media.:
Otros retazos históricos que contribuyeron al paisaje humano del Valle de Salazar tuvieron lugar en el S. XVI y XVII. El primero de ellos fue la resistencia opuesta en el valle al ejército de Fernando el Católico en la conquista de Navarra de 1512, siendo de los últimos reductos en aceptar la sumisión tras el intento de reconquista del rey Juan Albret de Navarra en 1516.
Un segundo hecho fue la brujería. Los siglos XVI y XVII estuvieron marcados por la persecución de la brujería en el Valle de Salazar, al igual que los vecinos valles de la montaña navarra. Así en 1525, 1527 y 1539 hubo sendas campañas de la Inquisición en las que muchos vecinos del valle fueron acusados de practicar la brujería, ajusticiados o desterrados. Al parecer del Santo Oficio de la Inquisición, la brujería era tan extendida en el valle que estableció en Ochagavía un "cuartel de vigilancia" que permaneció hasta el S. XVII. En este sentido son conocidos los procesos de Pamplona (1534) y de Logroño (1539), en los que se condena a un dignatario y al propio alcalde del valle a penas de destierro por participar en los "batzarres" o defender a quienes lo habían hecho.
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La Junta General del Valle de Salazar. Aunque esta junta ya ejercía con anterioridad, fue en el año 1552 cuando se crearon las primeras Ordenanzas de la misma. Fue en la ermita de Santa Lucía de Ibilcieta, donde se reunieron cincuenta y tres junteros, representantes de los Quiñones, distribuidos de la siguiente manera: por Ochagavía, trece personas. Por Errartea estuvieron presentes cuatro por Jaurrieta, cinco por Ezcároz y cinco por Esparza, esto es, catorce Junteros. Por Atabea comparecieron dos de Izalzu, tres de Oronz, cuatro de Ibilcieta, tres de Sarriés, dos de Güesa, tres de Igal, dos de Iciz, dos de Uscarrés, uno de Gallués, tres de Izal y uno de Ripalda, o sea, un total de veintiséis.
Posteriormente, las Ordenanzas de 1704 establecieron en dieciocho las personas representantes "con voz y boto decisivo". Las Ordenanzas municipalistas de 1932 conservan el número de dieciocho miembros, denominándolos vocales y establece la sede de la junta en Ezcároz. Las siguientes Ordenanzas, las de 1952, cambiaron el nombre de los Vocales, pasando a ser denominados Diputados.
Históricamente la organización del valle se denominaba Universidad del Valle de Salazar, entendiendo por ésta una mancomunidad tradicional, como una persona jurídica pública, en la que la personalidad se atribuye a la Junta General, cuyo patrimonio, propiedades, aprovechamientos o derechos se califican por la Ley 391 del Fuero Nuevo como de «dominio concellar».
Bandera del Valle de Salazar.
En la actualidad, la máxima representación del valle es la Junta General del Valle de Salazar. Se compone de 18 miembros, llamados Junteros (también diputados), que se eligen por un plazo de seis años, renovándose la mitad cada tres. Los junteros son elegidos por quiñones, una especie de pequeñas circunscripciones, en las que se dividen los pueblos del Valle.
En 1976 se renovaron las Ordenanzas en las que se establece: 1) La Junta "tiene su domicilio legal e inalterable en la villa de Ezcároz y celebrará sus sesiones, alojará su Secretaría, Tesorería y Archivo y colocará el Tablón de Anuncios en el lugar que la Junta determine". En 1983 finalizaron las obras de la Nueva Casa del Valle en Ezcároz, donde alberga la Secretaría, Sala de Juntas, Salón de Actos, así como otras dependencias para usos múltiples. Casa de la Junta del Valle de Salazar en Ezcároz
2) El número miembros de la Junta es de dieciocho, denominándoles Diputados o Junteros. La preside uno entre ellos, elegido por la propia junta y denominado "Alcalde Mayor" 3) La estructura tradicional de distribución por Quiñones, correspondiendo al Quiñón Ochagavía, seis; al Quiñón Errartea, en razón de dos Diputados por cada Villa, otros seis; y en cuanto a la presencia en Junta del Quiñón Atabea corresponden a las Villas de Oronz e Izalzu, dos Diputados, a las de Gallués, Iciz, Uscarrés e Izal, otros dos en total; y a las Villas de Güesa, Igal, Ripalda , Ibilcieta y Sarriés, en conjunto, también dos. De esta forma, son seis Diputados o Junteros quienes representan a cada Quiñón en la Junta. Se constiruye el consejo Censor con dos representantes por cada quiñón. COMPOSICION DE LOS QUIÑONES DE LA JUNTA GENERAL DEL VALLE DE SALAZAR
Históricamente, las sesiones de la Junta eran secretas y a puerta cerrada. Gozaban de la formalidad de los Diputados, que tenían que acudir con capa salacenca "debiendo estar en todo momento sentados y cubiertos con sombrero". El número de reuniones ha ido variando a lo largo de los siglos. Actualmente se realizan en la última quincena de cada trimestre. No obstante, existen las Juntas Extraordinarias, cuya convocatoria es potestativa del Presidente o Alcalde Mayor, para el tratamiento de circunstancias de emergencia, y que tienen el tratamiento de tales.
Junteros de Ochagavia en 1924 (Foto: Portal digital de la Cultura Navarra).
Pertenecen a la Junta General, como dominio concellar, las siguientes fincas:
a) “Irati” de 6.520 hectáreas. b) “Abodi", de 1.210 hectáreas. c) “Picatúa" y "Andrilla", de 1.610 hectáreas. d) "Remendia”, de 1.424 hectáreas. e) "Campo de Zenocerislucea”, en Güesa, con 3.696 m2.
Aceptada siempre la personalidad histórico-jurídica y el peculiar régimen del Valle de Salazar, las Ordenanzas se actualizaron en el año 2016.
Con esta labor de aclaración normativa, el Valle de Salazar quiere mostrar su adhesión inalterada a sus tradiciones, así como su firme voluntad de contribuir eficazmente a la esencial foralidad del derecho de Navarra. https://www.valledesalazar.com/junta-general-del-valle-de-salazar |
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La facería 9, abarca un territorio de 14,32 km2 , de los que 3,24 km2 corresponden a Izalzu y 11,08 km2 a Ochagavía. Se situa al NE del Valle, en el entorno de estos dos municipios, limitando con el territorio del municipio Roncalés de Uztarroz por el E. El suelo es muy montañoso cubierto esencialmente bosque de hayas y pinos al S del río Anduña y hayas, abetos y alerces por el N, con abundantes praderas en la laderas situadas al S del Pico de Orhi.
La Facería 10 es congozante de los municipios de Jaurrieta e Hiriberri/Villanueva de Aezkoa. Su extensión es de 610 m2 correspondiente a partes iguales a ambos municipios. Se sitúa bado el cordal rocoso al S de la Sierra de Abodi y el suelo está cubierto de grandes hayedos y pastizales.
Salazar. Entorno
de la Facería 10 desde Abaurrea Alta. La facería 18 comprende el territorio de Remendia, al W del valle y es de titularidad de la Junta del Valle de Salazar. El terreno está ocupado mayoritariamente por bosques de hayas y de pinos y por pequeños espacios de pastizales y bojerales. En el N de la facería hay una amplia zona de praderas donde está ubicada una estación del ITG del Gobierno de Navarra, en las instalaciones de la antigua OPPOSA.
Respecto al valle francés de Soule, los vecinos del N, no existe una facería internacional. Pero, aunque no se menciona en los anejos del tratado de 1856, sí se menciona en el Anejo V (Acta de Amojonamiento) del Tratado de Bayona que "...se ha dispuesto que los pastos comprendidos entre la linde y dos rectas que desde Malgorra-chiquina punta se dirijan una a la muga 232 y otra a la 234, aunque situadas en jurisdicción de España, sean de aprovechamiento común a los ganaderos de Salazar y Soule ...".
Este espacio, con una superficie aproximada de 3.800 m2, está situado entre la cumbre de Malgorra Txikina al S y la cumbre francesa de Bizkartze (1.656 m.) al N. Por el E, el mojón 234, junto al barranco de Ibarrondoa, y por el W el mojón 232, en el barranco de Idorra, quedando de por medio el collado Jauregizarreko Lepoa.
Salazar. Día de mugas. Firma del pacto sobre el mojón fronterizo 237
La firma se realiza sobre el mojón 237 Bis, "colocado ad hoc" en el aparcadero de Iturtzeta, en lo alto del Puerto de Orhi. Es una jornada festiva que se completa con un almuerzo institucional de ambos valles antes de la firma y la actuación de los dantzaris de Ochagavía/Otsagabia, música y cantos populares tras ella.
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1. El pájaro de Orhi vive en paz en Orhi, no es lamido en sus pastos salvajes; allí nació, allí creció, allí amaba, allí entre sus hijos canta dulcemente.
2.Urusa que sabe hacer como él!
3. ¡Guarda el rincón de la casa
para ti!
4. En casa todas las penas se
consuelan,
5. Vida familiar, ¡qué agradable
eres!
6. Cuanto extraño a todos los que
viven afuera |
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El desolado medieval de Canales.
Es el único despoblado histórico en el Valle de Salazar. Se localizaba término de Uscarrés, al W del poblado, en el paraje de su nombre, un pequeño valle al E de la cumbre de Orlagatu que en dirección E-SE se proyecta hasta el río Salazar en Uscarrés. El barranco de Canales lo recorre totalmente hasta que desagua en el río Salazar unos metros más abajo del puente de Uscarrés. Es un paisaje típico de estos valles, con bosques de pinos y algo de robledal en las laderas que lo conforman y pastizarles con abundante matorral mediterráneo (bojes, espinos, zarzas y ollagas en el fondo.
En 1366 contaba con un solo fuego de condición hidalga. Figura en las cuentas de ayuda al rey del recibidor de Sangüesa, de 1368, entre Uscarrés e Izal. Se dice textualmente que ".non a ninguno". Su abadía rural estaba bajo la advocación de San Martín.
Uscarrés. Canales. Vegetación que cubre las ruinas de la borda.
Es conocido el hecho en siglos pasados de que cuando se abandonaba un poblado, se trasladaban las personas, no las tierras ni los ganados, lo que provocó el hecho de que empezaran a aparecer bordas donde antes había casas y que en muchos casos se construían con los materiales (piedra y madera) de las casas abandonadas, lo que explicaría la existencia de esta borda y de las muchas como ésta que existen por toda la Zona Pirineo Uscarrés. Canales. Entre la maleza se ve el muro de ls borda cubierto de musgo. Respecto a las ruinas de una casa, esta se ubicaba en la margen derecha del barranco, en el límite con el pinar que se eleva ladera arriba. Era invierno y no pudimos visitarlas a causa del gran caudal del barranco y del barrizal del entorno. Volveremos en verano para cerciorarnos. Pero sí es muy evidente por el ortofoto de 1927 que se trata de unas ruinas desoladas, como se ven otras muchas en el SITNA histórico de 1927-34. |
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Los pueblos del Valle de Salazar
La configuración de los pueblos del Valle de Salazar no es muy distinta de la de los pueblos de los valles vecinos. Es un conglomerado de casas, generalmente asentadas sobre las riberas del río Salazar o algunos de sus afluentes o en laderas próximas a ellos, con la excepción de Jaurrieta, que se halla elevado sobre el valle, incrustado en una hondonada de la altiplanicie de su término.
Los pueblos de la zona septentrional, donde el valles es más
estrecho, los poblados se encuentran instalados en el curso de los ríos,
llegando en muchos casos a dividir el poblado en dos partes. Izalzu
está en el del río Anduña, Ochagavía entre los ríos Anduña y Zatoia.,
Ezcároz, Oronz y Esparza en el curso del río Salazar.
Los puebos de la zona meridional, donde el valles es más amplio, los poblados están en el entorno del río Salazar, pero no en el curso del río, sino en laderas que descienden hacia él. La excepción son IgaI e lzal, que se asientan en dos estrechos valles al E y W respectivamente del Salazar, Izal en el curso del barranco de Jabrós e Izal en el barranco de su nombre.
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| Las Iglesias. En lugar preponderante de cada uno de los caseríos de los poblados, se encuentra la iglesia en la que la historia se hace notar. En su mayoría son góticas, pero las hay también románicas.
La Asunción en Uscarrés,
con un crismón sobre la puerta y recientemente restaurada.
Es una construcción
medieval de principios del siglo XIII con elementos del románico (abside
semicircular) y protogóticos, como la bóveda apuntada.
En el interior tiene un retablo mayor barroco de la primera mitad del
siglo XVIII con unas toscas pinturas del siglo XVI incrustadas en
él.
El crismón de la iglesia de la Asunción. Uscarrés.
Se halla sobre la puerta románica del S. XII. Es circular, trinitario, de seis brazos, y aro marco. Tilde de cruz en el vano de la P con pestaña, Alfa y Omega abiertas, y S grande. En una magnífica restauración se han eliminado los colores azul, verde y anaranjado con los que estaba pintado.
www.claustro.com
Igal. Iglesia de San Vicente Mártir.
El crismón de la iglesia de San Vicente de Igal.
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Las de San Juan Evangelista de Ochagavía y la de San Román de Ezcároz, son
las mayores del valle. Su construcción actual data del S. XVI, pero
conservan restos, sobre todo la de Ochagavía, de construcciones
anteriores, integradas en las nuevas.
La pequeña iglesia de San Salvador de Izalzu es del S. XVI, pero denota claramente un origen anterior. La iglesia del de Jaurrieta proviene del S. XVI. A finales del S. XIX sufrió un gran incendio que la destruyó en Salvador su mayor parte. En el primer cuarto del S. XX fue reconstruida logrando salvar los muros. La cubierta es hizo totalmente nueva, así como la parte superior de la torre.
La de San Andrés de Esparza es originaria del S. XIII, pero reformada y ampliada en distintos momentos desde el S. XVI hasta el S. XX, al igual que la de San Cosme y San Damián de Oronz.
La de San Martín de Sarriés es también del S. XIII, pero presenta reformas y añadidos de los últimos siglos. Contrasta con todas ellas la iglesia de Santa María de Ibilcieta. Es un edificio construido en 1960, conforme al estilo moderno utilizado en iglesias de este periodo, como la de Espinal.
La de San Esteban de Güesa es originalmente es de finales del siglo XII o principios del XIII de estilo románico tardío. Ha sido restaurada en varias ocasiones. La última en 1955. El pórtico está cerrado, impidiendo la vista de la portada, sobre la que tiene un crismón. La de San Juan Bautista de Gallués.
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El crismón de la iglesia de Santa María. Güesa
Ubicado en la portada, es de los inicios del S. XIII, originario con la iglesia. Es circular, trinitario, de seis brazos y aro marco definido por el rebaje del relieve. Pieza muy rara, formada por eses que se ciñen a los brazos. En los vanos entre brazos están Alfa y o, una cruz, un pequeño círculo, un cuadrado, y en lo alto la P, todo muy diminuto. www.claustro.com
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Finalmente, la Iglesia de San Vicente mártir de Izal es un edificio gótico
del siglo XIII, con reformas posteriores, y la de San Cosme y San Damián
de Iciz es románica tardía. Tiene al pórtico cerrado, como la de Güesa, en
el que está ubicada la pila bautismal.
En resumen, las iglesias del Valle de Salazar son de origen medieval, de estilos arquitectónicos diferentes, con sucesivas reformas y superpuestos a partir del S. XV. Algunas de ellas destacan por su arquitectura o su emplazamiento, otras por su interior, con retablos e imágenes de los distintos estilos habidos en el valle entre los S. XVI y XVIII, en muchos casos transición entre ellos con elementos entremezclados. Los estilos más empleados en el valle de Salazar son: renancentista (Ochagavía, Güesa, Iciz e Igal), romanista (Esparza, Ezcároz) y barroco (Izalzu, Oronz, Sarriés, Gallués, Uscarrés), aunque se ven en elementos platerescos, del rococó, neoclásicos, etc. |
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De interés también son algunas portadas, siendo las más generalizas las de arco de medio punto o apuntado, abocinado y con distintas arquivoltas, unas baquetonadas (Ochagavia con tímpano floreado, Ezcároz, Izal) y otras lisas, (Jaurrieta, Esparza , Izalzu, Oronz, Sarriés).
Portadas románicas son las de románica Güesa y Uscarrés, ambas con crismón en el tímpano. También es románica la de Igal con el pórtico decorado con cuatro estelas. Todas ellas se encuentran bajo pórtico, en las más meridionales (Sarriés, Iciz, Güesa, Gallués) cerrado, ocultando la portada en su interior y sirviendo para alguna utilidad de la iglesia.
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La Virgen de Muskilda, en Ochagavía, sobresale en la zona septentrional. Está ubicada en un alto promontorio sobre el pueblo. Es una ermita románica del S. XII, en la que despiertan interés su arquitectura con una nave central y techo de cañón y con dos laterales separadas por columnas con techo de cuarto de cañón. Una gran cúpula cónica, cubierta de tablilla de madera, cobija la torre.
La talla de la Virgen es románica del S. XIV. Una gran reja interior cierra el presbiterio en el que se encuentra un retablo barroco en cuyo centro tiene el camarín para la imagen de la Virgen.
Varias veces al año vecinos de Ochagavía y pueblos aledaños acuden a esta ermita, siendo el 8 de septiembre la fiesta propia en la que los mayordomos de la ermita acuden con sus trajes salacencos, los donativos que se perciben en la fiesta para el mantenimiento de la ermita se cuentan públicamente en reales y los dantzaris de Ochagavía honran a su patrona con sus vistosas danzas.
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En esta zona septentrional del valle, existen otras ermitas con sus romerías. En Ezcároz, en la salida del pueblo hacia Ochagavía, está la ermita gótica de La Magdalena. En Jaurrieta están la de San Pedro y la románica del S. XIII de la Virgen Blanca, ésta con sus romerías populares del 3 de mayo y 15 de Agosto.
La imagen de la Virgen se encuentra en la iglesia del pueblo, por lo que corresponde a mozos de la localidad el portear la imagen hasta la ermita, depositándola en la campa donde se celebra la misa de la patrona.
Al llegar a la ermita, muchos numerosos participantes hacen una visita al interior de la ermita para observar su estado y para recordar tiempos anteriores cuando se celebraba la misa en el interior de la ermita. A las 12:00 todos se acomodan en la campa formando un gran círculo, aprovechando la sombra de la ermita y del arbolado que la circunda, para asistir a la celebración de la misa en honor de la Patrona.
Jaurrieta. La Blanca. Jóvenes jaurrietarras danzando el Atxuri beltza ante La Blanca
Jaurrieta. La Blanca. Degustando el aperitivo.
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En Oronz, con el cementerio adosado, está la ermita de San Pedro,
abandonada, y en Esparza, elevada sobre el pueblo, la ermita románica del
S. XII de San Tirso. Ambas son románicas. San Pedro está construida
con mampuestos lisos , puerta sencilla con arco de medio punto , ventanas
en aspillera, tejado a dos aguas y espadaña par la campana. San Tirso
tiene los muros de sillarejo con contrafuertes, la portada de medio punto
con tres arquivoltas y guardalluvias, ventanas en aspillera, tejado
a dos aguas y espadaña para la campana.
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Es un edificio medieval de piedra lucido externamente, con contrafuertes por el exterior y con una arquitectura rústica propia de la zona septentrional del valle La talla de la Virgen titular es gótica de finales del S. XIII. La casa del ermitaño está adosada a la ermita.
Acuden en romería los pueblos del centro del valle, Sarriés, Esparza, Ibilcieta, etc., en dos fechas al año: el 16 de mayo y el 2 de julio. Algunos romeros de Sarriés e Ibilcieta llegan y regresan andando con sus cruces procesionales, celebran la misa veneran la imagen de la Virgen de Argiloain en una pequeña procesión en torno a la ermita. Es de las pocas romerías de la zona que aún conservan la celebración de la fiesta durante todo el día en la propia ermita.
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Ibilcieta. Santa Lucía
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La zona meridional del valle tiene la rica devoción de la Virgen de Arburua, con una amplia cofradía de devotos de la zona y fuera de ella. La ermita es un edificio del S. XVII, de estructura alargada y muy reformada, con la casa del ermitaño adosada. Parece ser por la portada y contrafuertes de los muros que inicialmente pudiera haber sido románica.
Está ubicada sobre un farallón rocoso, el Quiñón de Atabea, en lo alto del monte de su nombre, frecuentemente merodeado por buitres, desde el que se domina toda la zona meridional del valle y con amplias vistas sobre los montes de los pueblos y valles vecinos.
Tiene una sola nave con coro a los pies y retablo en el presbiterio La policromada talla romanista del S. XVII preside el recinto en el día de la romería.La devoción popular se plasma en varias romerías de los distintos pueblos del entorno, pero la oficial y más participada se celebra en el mes de junio a la que asisten los siete pueblos de esta zona salacenca.
En la romería celebran la misa y nombran los tres cofrades que se encargarán del mantenimiento de la ermita durante el año, siendo investidos con la capa y medalla por los tres cofrades salientes.
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En la zona meridional del valle hay dos ermitas más con tradición local. La de San Pedro de Igal se encuentra sobre una pequeña loma al NW del pueblo. Se encuentra abandonada y en estado ruinoso.
Igal. Ermita de San Pedro.
La de ermita San Miguel de Izal tiene el cementerio adosado y se encuentra ligeramente elevada al NW al NW del pueblo pueblo. Es una construcción de carácter rural con una nave rectangular y cabecera plana. se cubre con cubierta a dos aguas en la que sobresale una pequeña espadaña para la campana de la ermita.. En el interior se conserva una talla barroca del siglo XVIII del titular y un Crucificado fechado en el siglo XVI
Izal. Ermita de San Miguel |
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Las casas del Valle de Salazar En el Valle de Salazar se dan los dos tipos de casas mayoritarios en la Zona Pirineo. En los pueblos meridionales del valle las casas corresponden al prototipo de los valles prepirenaicos vecinos, como son Navascués y Urraúl Alto. En la zona septentrional del valle las casas se corresponden con el modelo de los pueblos pirenaicos, similares a los valles de Aezkoa y norte de Roncal.
Las casa tradicionales se encuentran mayormente restauradas y
reformadas, pero aún quedan algunas que nos muestran su sobria estructura
anterior. Son de
aspecto sólido, muros de piedra, generalmente
mampostería, pero también se ven con sillarejos. Diferencian ambos modelos
los tejados que son a dos o cuatro aguas, con teja plana, muy inclinados y
con amplios aleros en el N y con teja ondulada, menor inclinación y aleros
más cortos en el S.
Las fachadas, que no se corresponden siempre con la de la puerta de acceso, son más estrechas y altas en el N que en el S, donde tradicionalmente han sido más austeras. La razón está en que en el N las casas están ubicadas en mayor pendiente, lo que obliga a levantar más por el lado bajo para equilibrar la vivienda.
En las portadas domina la puerta cuadrada sostenida por un dintel de piedra o de madera. También se ven arcos de de medio punto, apuntados y rebajados, especialmente en las casas tradicionales.
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La casa salacenca generalmente tienen uno o más balcones, si no en la fachada, sí en los laterales. En la zona S, donde se ven antiguas fachadas solamente con ventanas, este elemento es menos frecuente que en la zona N, aunque a tendencia actual es colocarlos, tanto en las casas reformadas como en las de nueva construcción. Tanto antiguamente como en la actualidad, muchos de estos se fabricaban en madera.
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Las ventanas son en la actualidad más amplias que antaño y en los muros se perciben las ampliaciones realizadas. En el Valle de Salazar, se conservan en antiguas fachadas con varias ventanas geminadas, con o sin parteluz. En Iciz se conserva una de triple hueco, denominadas trifóricas. Sus arcos son de medio punto, apuntados, conopiales o trilobulados
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Ochagavía. Escudo del Valle de Salazar en una fachada de casa.
En la clave de la puerta la imagen más común es el tradicional IHS dibujado de distintas formas. Algunas, en la clave o en el cabezal del arco, tienen grabados elementos decorativos, con la fecha de construcción y en casos concretos el propietario. También se ven elementos religiosos y otros elementos decorativos. Hoy día y cada vez más se implanta indicadores de madera con el nombre de la casa en euskera.
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![]() Esparza. Arco rebajado decorado. Izalzu:. Dintel de identidad de la casa
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La casa salacenca consta de tres o cuatro plantas, como se corresponde con
los pueblos ganaderos: planta baja para cuadras y almacén; primera y
segunda planta, si la hubiere, para vivienda y desván o sabayao bajo la
cubierta para trastero. En las casas grandes el sabayao servía para
almacén de forrajes.
Hoy día esta última planta, al igual que la planta baja, ha perdido su sentido, por lo que en la remodelación de las casas se ha transformado en parte de la vivienda, en algunos casos incrementando su altura, con balconada, o simplemente ha desaparecido en las nuevas construcciones. La planta baja la ocupan garajes, txokos y trasteros.
En general, las casas con tejados a cuatro aguas son de mayores dimensiones y por lo general se correspondían con un mayor poder económico de sus propietarios, luciendo muchas de ellas en sus fachadas escudos familiares o del valle en general. Son varias las casonas de estas características, destacando las denominadas casas palacios, de las que pueden verse ejemplares en todo el valle y que describimos más adelante.
Oronz. Casa de porte señorial con el escudo del valle en el paramento de la portada
Los pueblos presentan en un aspecto compacto, más en el N que en el S, con las casas muy próximas entre sí. Parece ser que antiguamente estaban adosadas unas a otras, pero para evitar incendios se separaron mediante belenas o "etxekartes", dejando como mucho bloques de dos o tres casas.
Las calles de estos pueblos son por lo general muy estrechas. Están muy reformadas, con suelo empedrado, en algunos casos original.
Entre el caserío o en sus proximidades se encuentran casas transformadas y de nueva construcción que, aunque generalmente tratan de mantener el tradicional estilo constructivo, otras lo rompen empleando estructuras y formas modernas, tipo chalet, más funcionales y ornamentales y que los anteriores.
Entre las nuevas construcciones en el Valle de Salazar se cuentan también algunas pequeñas urbanizaciones que denotan diferencias constructivas muy diferentes al conjunto del caserío.
Junto y entre las casas se encuentran los huertos familiares provenientes de la tradicional economía de subsistencia. Hoy continúan cultivados para el consumo familiar, en muchos casos como medio para el empleo del tiempo libre, especialmente por personas mayores que pasan la temporada veraniega en sus casas de estos pueblos.
También se aprecian en la periferia de los caseríos de los pueblos de Salazar, y en algunos casos entre sus propias casas, pequeños corrales, pajares y almacenes heredados de la actividad económica tradicional. Su estructura constructiva suele ser similar a las de las casas. Hoy día se usan como garajes de pequeña maquinaria, almacén de herramientas, leña, etc.
En el Valle de Salazar se conserva solamente un hórreo. Está en Izal, en el patio de casa. Es de notar que en el vecino valle de la Aezkoa se conservan quince hórreos, si bien es cierto que ninguno de ellos está en los municipios de las Abaurreas, los más próximos al Salazar. El hórreo se soporta sobre nueve pilastras de piedra con pronunciadas ratoneras. Los muros del edificio son de piedras mampuestas, incrustados en una estructura de madera muy visible al exterior. El tejado es a dos aguas, de teja común en la zona. Las escaleras de acceso son de piedra.
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Palacios en el Valle de Salazar. En el Valle de Salazar existen algunos palacios o casas señoriales provenientes de los SS. XV-XVII, que con algunas reformas han llegado a nuestros días. Son los siguientes:
Uscarrés. Palacio de Uscarrés. De final de la edad media, con torre de sillería, cuadrada y aspillerada Tiene ventanas geminadas de arcos apuntados y trilobulados y ventanas saeteras por encima de estas. Un gran alero apoyado sobre ménsulas lisas soporta la cubierta de teja. Por un lado la torre se encuentra adosada a una casa de sillares, con una puerta adintelada con una viga de madera entre ménsulas de piedra y ventanas rectas. Las ménsulas de la fachada son indicios de que el tejado original fue elevado con posterioridad. Junto al palacio existe otro edificio del siglo XVI con el que contrasta por sus reducidas dimensiones. La puerta es un amplio arco de medio punto con el anagrama IHS en la clave y sobre ella una ventana geminada con arcos conopiales.
Izal. Palacio de Izal. Es del siglo XV. Se trata de un bloque horizontal de dos cuerpos de sillar, con portal de medio punto, escudo de armas en la clave y ventanas rectas. Tiene tres torres. La más alta y con saeteras en el extremo S de la fachada. En el N otra, rebajada y con chimenea de campana sobre ella. Al N del segundo edificio presenta otra torre, también rebajada.
Güesa. Palacio de Güesa. Este palacio posiblemente sea el más antiguo de todos. Perteneció al monasterio de Igal y junto con éste fue donado por el rey Sancho Ramírez a la abadía de Leyre. En el S. XVI no aparece registrado en la nómina oficial del Reino. En la actualidad se encuentra en proceso de restauración.
Ripalda. Palacio de Ripalda. Aparece como de cabo de armería en la nómina oficial del reino en el año 1513. El escudo era, según el Libro de Armería, de oro con tres fajas de gules y dos lises de azur, naciendo de la primera faja, y otra de la segunda. Estas armas eran las que el palacio traía en el siglo XVI.
Esparza. Casa-Palacio de Esparza. Jauregietxea. Se emplaza junto a la carretera en la salida hacia Ezcároz. Destaca en la fachada la silueta del antiguo portal de entrada, con doble arco dovelado de medio punto, que en la actualidad está rellenado con el muro de la fachada. Tuvo una torre, actualmente desaparecida.
Palacio de Armería de Jaurrieta. Aparece como de cabo de armería en la nómina oficial del Reino, y entre los solares exentos del pago de cuarteles. Según consta en el libro de Armería, en el siglo XVI el escudo era un águila explayada de oro, en campo de gules. El palacio como tal ha desaparecido y su lugar lo ocupa un bloque de viviendas de nueva construcción que conserva la puerta dovelada en arco de medio punto de aquel.
Ochagavía. Antiguo palacio de Urrutia
Ochagavía. Palacio de Iriarte. Constaba también oficialmente como de cabo de armería, y remisionado de cuarteles desde 1513. El antiguo escudo era de azur y un creciente renversado de plata, acompañado de tres estrellas de oro; armas muy similares, como puede observarse, a las del palacio de Urrutia.
Ochagavía. Palacio de Iriartea
Ochagavía. Palacio de Donamaría. En 1723 pertenecía a Martín Sebastián de Donamaría, y en 1782 a Francisco Javier de Donamaría y San Juan. Este ha desaparecido y en su lugar se encuentra el frontón cubierto. En Ochagavía se ven también algunas casas antiguas con sus fachadas ennegrecidas. Son las casas que se mantuvieron en pie tras el incendio de 1794, provocado por las tropas francesas en la guerra de la Convención y que arrasó completamente al pueblo.
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Los Puentes. También son interesantes los antiguos puentes de piedra sobre los ríos Salazar y sus afluentes del valle. Son puentes con arcos de medio punto, desde uno hasta tres ojos de diferentes tamaños.
También hay puentes que han sido reformados para ensanchar la calzada, debido a que éstas era muy estrecha para el transporte moderno, pero que mantienen los antiguos pilares sobre los que se asientan.
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Los Molinos Quedantambién edificios de los antiguos molinos. Los había en todos los municipios del valle. Del de Ochagavía quedan las ruinas, el de Ezcároz está abandonado, el de Jaurrieta, situado sobre el barranca de Zaldaña está muy distante del pueblo. Se encuentra abandonado. El de Oronz ha desaparecido, al igual que el de Esparza. El de Güesa se encuentra abandonado, el de Igal, que se ha transformado como vivienda particular, conserva la turbina de producción eléctrica y el de Gallués ha desaparecido.
El de Sarriés conserva el edificio en el que se observan las antiguas
muelas, incluso turbinas para la producción de electricidad, instaladas a
principios del S. XX.
La existencia de molinos conllevaba la construcción de presas para el abastecimiento de agua, así como canales para conducirla hasta ellos. Estos canales servían también para el regadío de las huertas familiares, ubicadas en su entorno.
Sarriés. Canal del molino aprovechado para el regadío
Al igual que en el Valle de Roncal, las presas construidas en el río Salazar tenían una rampa para el paso de las almadías. Con la instalación de turbinas en los molinos para la producción de electricidad en los primeros años de S. XX, varias de estas presas fueron reformadas con el objetivo de abastecer de más caudal a los molinos.
Y hablando de agua, en las plazas o paseos de los pueblos es frecuente ver distintos tipos de fuentes. Unas con dedicatoria a algún benefactor del pueblo y otras con sentido meramente decorativo.
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Los Cruceros. Un último detalle artístico del valle son los cruceros. En el Valle de Salazar solamente hay uno, el crucero de Ochagavia, ubicado junto a la carretera de entrada al pueblo, donde se unen los ríos Zatoia y Anduña para formar el Salazar. Se trata de un crucero del S. XVI, con pedestal cuadrado con base y triple escalón, sobria y robusta columna dórica, capitel cúbico con figuras de los evangelistas en las esquinas y distintos símbolos de la pasión de Cristo en las caras. Sobre el capitel la cruz decorada con volutas caladas en sus extremos con el Crucificado en lacara frontal y la Virgen en la reversa.
En el inicio de la carretera que asciende a Muskilda, delante de la fachada de una nave, hay un crucero que, aunque de aspecto tradicional, data de principios de S. XX. Es un monumento con dedicatoria funeraria y de iniciativa particular. Se asienta sobre un pedestal de cuatro escalones. La base y fuste de la columna son cilíndricos. En lo alto sostiene un capitel sobre el que se asienta la cruz con en crucificado en el haz y la virgen sedente en el envés.
Ochagavía. Crucero en la carretera de Muskilda Junto a la ermita de Muskilda existe otro monumento, a modo de crucero, fabricado con distintas partes de otros monumentos. Este ha sido colocado, no para la función de crucero, sino de monumento a la Virgen. Al revés del anterior, presenta la Virgen de Muskilda por el frente de la Cruz y el Crucificado por detrás. En los lados presenta relieves decorativos.
En Sarriés hubo otro crucero. Actualmente se encuentra fragmentado y guardado en la parroquia del pueblo. No tiene la columna ni la base. Conserva el pedestal adornado y la cruz. En el pedestal tiene los relieves de María, San Pedro, San Pablo y San Juan. En el anverso de la cruz está el Crucificado y en el reverso la Trinidad.
Sarriés. Crucero
Leyendas.
En el Valle de Salazar existen varias leyendas que desde antiguo han corrido de boca en boca, generación tras generación, hasta convertirse en elementos de idiosicrasia del valle. Así están, entre otras, la leyenda de la Virgen de Muskilda, la de la guerra contra los moros, etc. Pero merece especial mención la de Gartxot y Mikelot por su originalidad y contenido. En el parque de Izalzu se encuentra un monumento a esta leyenda.
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En el Valle de Salazar existen varias leyendas que desde antiguo han corrido de boca en boca, generación tras generación, hasta convertirse en elementos de idiosincrasia del valle. Así están, entre otras, la leyenda de la Virgen de Muskilda, la de la guerra contra los moros, etc. Pero merece especial mención la de Gartxot y Mikelot por su originalidad y contenido. En el parque de Izalzu se encuentra un monumento a esta leyenda. |
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Leyenda: El bardo Gartxot de Izalzu (Gartxot y Mekelot). Hace muchos años, en Orreaga había un famoso trobador llamado Gartxot, cuya voz e imaginación eran admiradas en varios valles. A Gartxot le encantaba contar la batalla que había tenido lugar tres siglos antes sobre los puertos que dominaban su pueblo, pues el pueblo vasco había aplastado al gran ejército del emperador Carlomagno. Gartxot tenía un hijo llamado Mikelot que prometía convertirse en un cantante tan bueno como su padre.
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Izalzu. La Cueva de Gartxot muy cerca de la cumbre de Elkorreta. (Foto Angelov) |