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VALLE DE SALAZAR: Paisaje humano
El Paisaje humano del Valle de Salazar. Del paisaje humano de este valle se tiene constancia histórica desde el S. IX, cuando San Eulogio de Córdoba visitó el monasterio de San Vicente de Igal, uno de los florecientes monasterios visitados y que más tarde (1085) fue dado a la abadía de Leire por el rey Sancho Ramírez. Había poseído «decanías» como un palacio en Iciz, una casa con su heredad en Ustés, dos iglesias en Vidángoz y las de Güesa y Sarriés.
Igal. Iglesia de San Vicente Mártir, la misma advocación que tuvo el monasterio.
En la topografía y cartografía de Navarra se le denomina Monasterio de San Benito, al que se atribuye el origen del pueblo de Igal con el asentamiento de familias en el entorno del monasterio para las labores de cultivo de las tierras y servicios del monasterio.
Igal. Base de
puente en la margen izquierda del río Jabrós.
Hay dos
indicios materiales para sostener esta hipótesis. El primero es que en
este punto del barranco de Jabrós se perciben en
ambos lados del curso del agua como unos cimientos de lo que podría haber
sido el puente o pontarrón del que habla la topografía y cartografía de
Navarra. El segundo es, según
testimonio de los mayores de Igal, que cuando se construyó la pista
en la década de los setenta del S. XX,, aparecieron en este lugar piedras
que parecían formar una especie de muro. Parte de ellas pueden verse entre la pista y el barranco.
Ambas estructuras pudieron pertenecer al mencionado Monasterio de San Benito. De ahí que, siguiendo la topografía y cartografía de Navarra y el parecer de las personas de Igal entendemos de que este monasterio pudo estar asentado perfectamente en este lugar.
En Izalzu hubo también un monasterio, dedicado a San Salvador, al que posteriormente se le añadió San Miguel. Este monasterio está documentado en el S. XI, cuando fue donado al monasterio de Leire en 1034. Al igual que en Igal, la iglesia parroquial tiene la advocación de San Salvador.
Izalzu. Ermita de San José 2024
El palacio de Iciz, aunque era de bastante antigüedad, no aparece registrado en la nómina oficial del Reino. No obstante, el año 1571 se despachó sentencia de exención a favor de su poseedor Juan Fortún Martínez de Espronceda. En 1574, Lope de Esparza fue agraciado con una real merced de acostamiento de 30.000 maravedís anuales para que estuviese aparejado de armas y caballo al servicio de rey. En el siglo XVI, el escudo del palacio era fajado de oro y gules. Así aparece registrado en el Libro de Armería de Navarra.
Iciz. Casa de corte palaciego En el Libro de Fuegos de 1366 quedaban registrados un total de catorce, trece de los cuales correspondían a labradores y uno a hidalgos. En 1400 se alcanzaron los veinticuatro, reducidos paulatinamente en las décadas siguientes: en 1427 habitaban la villa un total de doce familias, de las cuales sólo una era de condición hidalga. A estos moradores se sumaría la presencia habitual de cuatro clérigos al servicio de la iglesia, según indicaba el Libro del Rediezmo de 1363 Yanguas y Miranda aporta los siguientes datos sobre la historia del Valle de Salazar durante la Edad Media.:
Otros retazos históricos que contribuyeron al paisaje humano del Valle de Salazar tuvieron lugar en el S. XVI y XVII. El primero de ellos fue la resistencia opuesta en el valle al ejército de Fernando el Católico en la conquista de Navarra de 1512, siendo de los últimos reductos en aceptar la sumisión tras el intento de reconquista del rey Juan Albret de Navarra en 1516.
Un segundo hecho fue la brujería. Los siglos XVI y XVII estuvieron marcados por la persecución de la brujería en el Valle de Salazar, al igual que los vecinos valles de la montaña navarra. Así en 1525, 1527 y 1539 hubo sendas campañas de la Inquisición en las que muchos vecinos del valle fueron acusados de practicar la brujería, ajusticiados o desterrados. Al parecer del Santo Oficio de la Inquisición, la brujería era tan extendida en el valle que estableció en Ochagavía un "cuartel de vigilancia" que permaneció hasta el S. XVII. En este sentido son conocidos los procesos de Pamplona (1534) y de Logroño (1539), en los que se condena a un dignatario y al propio alcalde del valle a penas de destierro por participar en los "batzarres" o defender a quienes lo habían hecho.
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La Junta General del Valle de Salazar. Aunque esta junta ya ejercía con anterioridad, fue en el año 1552 cuando se crearon las primeras Ordenanzas de la misma. Fue en la ermita de Santa Lucía de Ibilcieta, donde se reunieron cincuenta y tres junteros, representantes de los Quiñones, distribuidos de la siguiente manera: por Ochagavía, trece personas. Por Errartea estuvieron presentes cuatro por Jaurrieta, cinco por Ezcároz y cinco por Esparza, esto es, catorce Junteros. Por Atabea comparecieron dos de Izalzu, tres de Oronz, cuatro de Ibilcieta, tres de Sarriés, dos de Güesa, tres de Igal, dos de Iciz, dos de Uscarrés, uno de Gallués, tres de Izal y uno de Ripalda, o sea, un total de veintiséis.
Posteriormente, las Ordenanzas de 1704 establecieron en dieciocho las personas representantes "con voz y boto decisivo". Las Ordenanzas municipalistas de 1932 conservan el número de dieciocho miembros, denominándolos vocales y establece la sede de la junta en Ezcároz. Las siguientes Ordenanzas, las de 1952, cambiaron el nombre de los Vocales, pasando a ser denominados Diputados.
Históricamente la organización del valle se denominaba Universidad del Valle de Salazar, entendiendo por ésta una mancomunidad tradicional, como una persona jurídica pública, en la que la personalidad se atribuye a la Junta General, cuyo patrimonio, propiedades, aprovechamientos o derechos se califican por la Ley 391 del Fuero Nuevo como de «dominio concellar».
Bandera del Valle de Salazar.
En la actualidad, la máxima representación del valle es la Junta General del Valle de Salazar. Se compone de 18 miembros, llamados Junteros (también diputados), que se eligen por un plazo de seis años, renovándose la mitad cada tres. Los junteros son elegidos por quiñones, una especie de pequeñas circunscripciones, en las que se dividen los pueblos del Valle.
En 1976 se renovaron las Ordenanzas en las que se establece: 1) La Junta "tiene su domicilio legal e inalterable en la villa de Ezcároz y celebrará sus sesiones, alojará su Secretaría, Tesorería y Archivo y colocará el Tablón de Anuncios en el lugar que la Junta determine". En 1983 finalizaron las obras de la Nueva Casa del Valle en Ezcároz, donde alberga la Secretaría, Sala de Juntas, Salón de Actos, así como otras dependencias para usos múltiples. Casa de la Junta del Valle de Salazar en Ezcároz
2) El número miembros de la Junta es de dieciocho, denominándoles Diputados o Junteros. La preside uno entre ellos, elegido por la propia junta y denominado "Alcalde Mayor" 3) La estructura tradicional de distribución por Quiñones, correspondiendo al Quiñón Ochagavía, seis; al Quiñón Errartea, en razón de dos Diputados por cada Villa, otros seis; y en cuanto a la presencia en Junta del Quiñón Atabea corresponden a las Villas de Oronz e Izalzu, dos Diputados, a las de Gallués, Iciz, Uscarrés e Izal, otros dos en total; y a las Villas de Güesa, Igal, Ripalda , Ibilcieta y Sarriés, en conjunto, también dos. De esta forma, son seis Diputados o Junteros quienes representan a cada Quiñón en la Junta. Se constiruye el consejo Censor con dos representantes por cada quiñón. COMPOSICION DE LOS QUIÑONES DE LA JUNTA GENERAL DEL VALLE DE SALAZAR
Históricamente, las sesiones de la Junta eran secretas y a puerta cerrada. Gozaban de la formalidad de los Diputados, que tenían que acudir con capa salacenca "debiendo estar en todo momento sentados y cubiertos con sombrero". El número de reuniones ha ido variando a lo largo de los siglos. Actualmente se realizan en la última quincena de cada trimestre. No obstante, existen las Juntas Extraordinarias, cuya convocatoria es potestativa del Presidente o Alcalde Mayor, para el tratamiento de circunstancias de emergencia, y que tienen el tratamiento de tales.
Junteros de Ochagavia en 1924 (Foto: Portal digital de la Cultura Navarra).
Pertenecen a la Junta General, como dominio concellar, las siguientes fincas:
a) “Irati” de 6.520 hectáreas. b) “Abodi", de 1.210 hectáreas. c) “Picatúa" y "Andrilla", de 1.610 hectáreas. d) "Remendia”, de 1.424 hectáreas. e) "Campo de Zenocerislucea”, en Güesa, con 3.696 m2.
Aceptada siempre la personalidad histórico-jurídica y el peculiar régimen del Valle de Salazar, las Ordenanzas se actualizaron en el año 2016.
Con esta labor de aclaración normativa, el Valle de Salazar quiere mostrar su adhesión inalterada a sus tradiciones, así como su firme voluntad de contribuir eficazmente a la esencial foralidad del derecho de Navarra. https://www.valledesalazar.com/junta-general-del-valle-de-salazar |
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La facería 9, abarca un territorio de 14,32 km2 , de los que 3,24 km2 corresponden a Izalzu y 11,08 km2 a Ochagavía. Se situa al NE del Valle, en el entorno de estos dos municipios, limitando con el territorio del municipio Roncalés de Uztarroz por el E. El suelo es muy montañoso cubierto esencialmente bosque de hayas y pinos al S del río Anduña y hayas, abetos y alerces por el N, con abundantes praderas en la laderas situadas al S del Pico de Orhi.
La Facería 10 es congozante de los municipios de Jaurrieta e Hiriberri/Villanueva de Aezkoa. Su extensión es de 610 m2 correspondiente a partes iguales a ambos municipios. Se sitúa bado el cordal rocoso al S de la Sierra de Abodi y el suelo está cubierto de grandes hayedos y pastizales.
Salazar. Entorno
de la Facería 10 desde Abaurrea Alta. La facería 18 comprende el territorio de Remendia, al W del valle y es de titularidad de la Junta del Valle de Salazar. El terreno está ocupado mayoritariamente por bosques de hayas y de pinos y por pequeños espacios de pastizales y bojerales. En el N de la facería hay una amplia zona de praderas donde está ubicada una estación del ITG del Gobierno de Navarra, en las instalaciones de la antigua OPPOSA.
Respecto al valle francés de Soule, los vecinos del N, no existe una facería internacional. Pero, aunque no se menciona en los anejos del tratado de 1856, sí se menciona en el Anejo V (Acta de Amojonamiento) del Tratado de Bayona que "...se ha dispuesto que los pastos comprendidos entre la linde y dos rectas que desde Malgorra-chiquina punta se dirijan una a la muga 232 y otra a la 234, aunque situadas en jurisdicción de España, sean de aprovechamiento común a los ganaderos de Salazar y Soule ...".
Este espacio, con una superficie aproximada de 3.800 m2, está situado entre la cumbre de Malgorra Txikina al S y la cumbre francesa de Bizkartze (1.656 m.) al N. Por el E, el mojón 234, junto al barranco de Ibarrondoa, y por el W el mojón 232, en el barranco de Idorra, quedando de por medio el collado Jauregizarreko Lepoa.
Salazar. Día de mugas. Firma del pacto sobre el mojón fronterizo 237
La firma se realiza sobre el mojón 237 Bis, "colocado ad hoc" en el aparcadero de Iturtzeta, en lo alto del Puerto de Orhi. Es una jornada festiva que se completa con un almuerzo institucional de ambos valles antes de la firma y la actuación de los dantzaris de Ochagavía/Otsagabia, música y cantos populares tras ella.
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1. El pájaro de Orhi vive en paz en Orhi, no es lamido en sus pastos salvajes; allí nació, allí creció, allí amaba, allí entre sus hijos canta dulcemente.
2.Urusa que sabe hacer como él!
3. ¡Guarda el rincón de la casa
para ti!
4. En casa todas las penas se
consuelan,
5. Vida familiar, ¡qué agradable
eres!
6. Cuanto extraño a todos los que
viven afuera |
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El desolado medieval de Canales.
Es el único despoblado histórico en el Valle de Salazar. Se localizaba término de Uscarrés, al W del poblado, en el paraje de su nombre, un pequeño valle al E de la cumbre de Orlagatu que en dirección E-SE se proyecta hasta el río Salazar en Uscarrés. El barranco de Canales lo recorre totalmente hasta que desagua en el río Salazar unos metros más abajo del puente de Uscarrés. Es un paisaje típico de estos valles, con bosques de pinos y algo de robledal en las laderas que lo conforman y pastizarles con abundante matorral mediterráneo (bojes, espinos, zarzas y ollagas en el fondo.
En 1366 contaba con un solo fuego de condición hidalga. Figura en las cuentas de ayuda al rey del recibidor de Sangüesa, de 1368, entre Uscarrés e Izal. Se dice textualmente que ".non a ninguno". Su abadía rural estaba bajo la advocación de San Martín.
Uscarrés. Canales. Vegetación que cubre las ruinas de la borda.
Es conocido el hecho en siglos pasados de que cuando se abandonaba un poblado, se trasladaban las personas, no las tierras ni los ganados, lo que provocó el hecho de que empezaran a aparecer bordas donde antes había casas y que en muchos casos se construían con los materiales (piedra y madera) de las casas abandonadas, lo que explicaría la existencia de esta borda y de las muchas como ésta que existen por toda la Zona Pirineo Uscarrés. Canales. Entre la maleza se ve el muro de ls borda cubierto de musgo. Respecto a las ruinas de una casa, esta se ubicaba en la margen derecha del barranco, en el límite con el pinar que se eleva ladera arriba. Era invierno y no pudimos visitarlas a causa del gran caudal del barranco y del barrizal del entorno. Volveremos en verano para cerciorarnos. Pero sí es muy evidente por el ortofoto de 1927 que se trata de unas ruinas desoladas, como se ven otras muchas en el SITNA histórico de 1927-34. |
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Los pueblos del Valle de Salazar
La configuración de los pueblos del Valle de Salazar no es muy distinta de la de los pueblos de los valles vecinos. Es un conglomerado de casas, generalmente asentadas sobre las riberas del río Salazar o algunos de sus afluentes o en laderas próximas a ellos, con la excepción de Jaurrieta, que se halla elevado sobre el valle, incrustado en una hondonada de la altiplanicie de su término.
Los pueblos de la zona septentrional, donde el valles es más
estrecho, los poblados se encuentran instalados en el curso de los ríos,
llegando en muchos casos a dividir el poblado en dos partes. Izalzu
está en el del río Anduña, Ochagavía entre los ríos Anduña y Zatoia.,
Ezcároz, Oronz y Esparza en el curso del río Salazar.
Los puebos de la zona meridional, donde el valles es más amplio, los poblados están en el entorno del río Salazar, pero no en el curso del río, sino en laderas que descienden hacia él. La excepción son IgaI e lzal, que se asientan en dos estrechos valles al E y W respectivamente del Salazar, Izal en el curso del barranco de Jabrós e Izal en el barranco de su nombre.
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| Las Iglesias. En lugar preponderante de cada uno de los caseríos de los poblados, se encuentra la iglesia en la que la historia se hace notar. En su mayoría son góticas, pero las hay también románicas.
La Asunción en Uscarrés,
con un crismón sobre la puerta y recientemente restaurada.
Es una construcción
medieval de principios del siglo XIII con elementos del románico (abside
semicircular) y protogóticos, como la bóveda apuntada.
En el interior tiene un retablo mayor barroco de la primera mitad del
siglo XVIII con unas toscas pinturas del siglo XVI incrustadas en
él.
El crismón de la iglesia de la Asunción. Uscarrés.
Se halla sobre la puerta románica del S. XII. Es circular, trinitario, de seis brazos, y aro marco. Tilde de cruz en el vano de la P con pestaña, Alfa y Omega abiertas, y S grande. En una magnífica restauración se han eliminado los colores azul, verde y anaranjado con los que estaba pintado.
www.claustro.com
Igal. Iglesia de San Vicente Mártir.
El crismón de la iglesia de San Vicente de Igal.
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Las de San Juan Evangelista de Ochagavía y la de San Román de Ezcároz, son
las mayores del valle. Su construcción actual data del S. XVI, pero
conservan restos, sobre todo la de Ochagavía, de construcciones
anteriores, integradas en las nuevas.
La pequeña iglesia de San Salvador de Izalzu es del S. XVI, pero denota claramente un origen anterior. La iglesia del de Jaurrieta proviene del S. XVI. A finales del S. XIX sufrió un gran incendio que la destruyó en Salvador su mayor parte. En el primer cuarto del S. XX fue reconstruida logrando salvar los muros. La cubierta es hizo totalmente nueva, así como la parte superior de la torre.
La de San Andrés de Esparza es originaria del S. XIII, pero reformada y ampliada en distintos momentos desde el S. XVI hasta el S. XX, al igual que la de San Cosme y San Damián de Oronz.
La de San Martín de Sarriés es también del S. XIII, pero presenta reformas y añadidos de los últimos siglos. Contrasta con todas ellas la iglesia de Santa María de Ibilcieta. Es un edificio construido en 1960, conforme al estilo moderno utilizado en iglesias de este periodo, como la de Espinal.
La de San Esteban de Güesa es originalmente es de finales del siglo XII o principios del XIII de estilo románico tardío. Ha sido restaurada en varias ocasiones. La última en 1955. El pórtico está cerrado, impidiendo la vista de la portada, sobre la que tiene un crismón. La de San Juan Bautista de Gallués.
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El crismón de la iglesia de Santa María. Güesa
Ubicado en la portada, es de los inicios del S. XIII, originario con la iglesia. Es circular, trinitario, de seis brazos y aro marco definido por el rebaje del relieve. Pieza muy rara, formada por eses que se ciñen a los brazos. En los vanos entre brazos están Alfa y o, una cruz, un pequeño círculo, un cuadrado, y en lo alto la P, todo muy diminuto. www.claustro.com
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Finalmente, la Iglesia de San Vicente mártir de Izal es un edificio gótico
del siglo XIII, con reformas posteriores, y la de San Cosme y San Damián
de Iciz es románica tardía. Tiene al pórtico cerrado, como la de Güesa, en
el que está ubicada la pila bautismal.
En resumen, las iglesias del Valle de Salazar son de origen medieval, de estilos arquitectónicos diferentes, con sucesivas reformas y superpuestos a partir del S. XV. Algunas de ellas destacan por su arquitectura o su emplazamiento, otras por su interior, con retablos e imágenes de los distintos estilos habidos en el valle entre los S. XVI y XVIII, en muchos casos transición entre ellos con elementos entremezclados. Los estilos más empleados en el valle de Salazar son: renancentista (Ochagavía, Güesa, Iciz e Igal), romanista (Esparza, Ezcároz) y barroco (Izalzu, Oronz, Sarriés, Gallués, Uscarrés), aunque se ven en elementos platerescos, del rococó, neoclásicos, etc. |
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De interés también son algunas portadas, siendo las más generalizas las de arco de medio punto o apuntado, abocinado y con distintas arquivoltas, unas baquetonadas (Ochagavia con tímpano floreado, Ezcároz, Izal) y otras lisas, (Jaurrieta, Esparza , Izalzu, Oronz, Sarriés).
Portadas románicas son las de románica Güesa y Uscarrés, ambas con crismón en el tímpano. También es románica la de Igal con el pórtico decorado con cuatro estelas. Todas ellas se encuentran bajo pórtico, en las más meridionales (Sarriés, Iciz, Güesa, Gallués) cerrado, ocultando la portada en su interior y sirviendo para alguna utilidad de la iglesia.
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La Virgen de Muskilda, en Ochagavía, sobresale en la zona septentrional. Está ubicada en un alto promontorio sobre el pueblo. Es una ermita románica del S. XII, en la que despiertan interés su arquitectura con una nave central y techo de cañón y con dos laterales separadas por columnas con techo de cuarto de cañón. Una gran cúpula cónica, cubierta de tablilla de madera, cobija la torre.
La talla de la Virgen es románica del S. XIV. Una gran reja interior cierra el presbiterio en el que se encuentra un retablo barroco en cuyo centro tiene el camarín para la imagen de la Virgen.
Varias veces al año vecinos de Ochagavía y pueblos aledaños acuden a esta ermita, siendo el 8 de septiembre la fiesta propia en la que los mayordomos de la ermita acuden con sus trajes salacencos, los donativos que se perciben en la fiesta para el mantenimiento de la ermita se cuentan públicamente en reales y los dantzaris de Ochagavía honran a su patrona con sus vistosas danzas.
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En esta zona septentrional del valle, existen otras ermitas con sus romerías. En Ezcároz, en la salida del pueblo hacia Ochagavía, está la ermita gótica de La Magdalena. En Jaurrieta están la de San Pedro y la románica del S. XIII de la Virgen Blanca, ésta con sus romerías populares del 3 de mayo y 15 de Agosto.
El día 15 de agosto, en plenas fiestas patronales, los y las jaurietarras ascienden hasta la cercana y empinada loma donde se encuentra la ermita de la Virgen Blanca. La imagen de la Virgen se encuentra en la iglesia del pueblo, por lo que corresponde a mozos de la localidad el portear la imagen hasta la ermita, depositándola en la campa donde se celebra la misa de la patrona.
Al llegar a la ermita, muchos numerosos participantes hacen una visita al interior de la ermita para observar su estado y para recordar tiempos anteriores cuando se celebraba la misa en el interior de la ermita. A las 12:00 todos se acomodan en la campa formando un gran círculo, aprovechando la sombra de la ermita y del arbolado que la circunda, para asistir a la celebración de la misa en honor de la Patrona.
Jaurrieta. La Blanca. Jóvenes jaurrietarras danzando el Atxuri beltza ante La Blanca
Jaurrieta. La Blanca. Degustando el aperitivo.
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En Oronz, con el cementerio adosado, está la ermita de San Pedro,
abandonada, y en Esparza, elevada sobre el pueblo, la ermita románica del
S. XII de San Tirso. Ambas son románicas. San Pedro está construida
con mampuestos lisos , puerta sencilla con arco de medio punto , ventanas
en aspillera, tejado a dos aguas y espadaña par la campana. San Tirso
tiene los muros de sillarejo con contrafuertes, la portada de medio punto
con tres arquivoltas y guardalluvias, ventanas en aspillera, tejado
a dos aguas y espadaña para la campana.
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Es un edificio medieval de piedra lucido externamente, con contrafuertes por el exterior y con una arquitectura rústica propia de la zona septentrional del valle La talla de la Virgen titular es gótica de finales del S. XIII. La casa del ermitaño está adosada a la ermita.
Acuden en romería los pueblos del centro del valle, Sarriés, Esparza, Ibilcieta, etc., en dos fechas al año: el 16 de mayo y el 2 de julio. Algunos romeros de Sarriés e Ibilcieta llegan y regresan andando con sus cruces procesionales, celebran la misa veneran la imagen de la Virgen de Argiloain en una pequeña procesión en torno a la ermita. Es de las pocas romerías de la zona que aún conservan la celebración de la fiesta durante todo el día en la propia ermita.
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Ibilcieta. Santa Lucía
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La zona meridional del valle tiene la rica devoción de la Virgen de Arburua, con una amplia cofradía de devotos de la zona y fuera de ella. La ermita es un edificio del S. XVII, de estructura alargada y muy reformada, con la casa del ermitaño adosada. Parece ser por la portada y contrafuertes de los muros que inicialmente pudiera haber sido románica.
Está ubicada sobre un farallón rocoso, el Quiñón de Atabea, en lo alto del monte de su nombre, frecuentemente merodeado por buitres, desde el que se domina toda la zona meridional del valle y con amplias vistas sobre los montes de los pueblos y valles vecinos.
Tiene una sola nave con coro a los pies y retablo en el presbiterio La policromada talla romanista del S. XVII preside el recinto en el día de la romería.La devoción popular se plasma en varias romerías de los distintos pueblos del entorno, pero la oficial y más participada se celebra en el mes de junio a la que asisten los siete pueblos de esta zona salacenca.
En la romería celebran la misa y nombran los tres cofrades que se encargarán del mantenimiento de la ermita durante el año, siendo investidos con la capa y medalla por los tres cofrades salientes.
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En la zona meridional del valle hay dos ermitas más con tradición local. La de San Pedro de Igal se encuentra sobre una pequeña loma al NW del pueblo. Se encuentra abandonada y en estado ruinoso.
Igal. Ermita de San Pedro.
La de ermita San Miguel de Izal tiene el cementerio adosado y se encuentra ligeramente elevada al NW al NW del pueblo pueblo. Es una construcción de carácter rural con una nave rectangular y cabecera plana. se cubre con cubierta a dos aguas en la que sobresale una pequeña espadaña para la campana de la ermita.. En el interior se conserva una talla barroca del siglo XVIII del titular y un Crucificado fechado en el siglo XVI
Izal. Ermita de San Miguel |
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Las casas del Valle de Salazar En el Valle de Salazar se dan los dos tipos de casas mayoritarios en la Zona Pirineo. En los pueblos meridionales del valle las casas corresponden al prototipo de los valles prepirenaicos vecinos, como son Navascués y Urraúl Alto. En la zona septentrional del valle las casas se corresponden con el modelo de los pueblos pirenaicos, similares a los valles de Aezkoa y norte de Roncal.
Las casa tradicionales se encuentran mayormente restauradas y
reformadas, pero aún quedan algunas que nos muestran su sobria estructura
anterior. Son de
aspecto sólido, muros de piedra, generalmente
mampostería, pero también se ven con sillarejos. Diferencian ambos modelos
los tejados que son a dos o cuatro aguas, con teja plana, muy inclinados y
con amplios aleros en el N y con teja ondulada, menor inclinación y aleros
más cortos en el S.
Las fachadas, que no se corresponden siempre con la de la puerta de acceso, son más estrechas y altas en el N que en el S, donde tradicionalmente han sido más austeras. La razón está en que en el N las casas están ubicadas en mayor pendiente, lo que obliga a levantar más por el lado bajo para equilibrar la vivienda.
En las portadas domina la puerta cuadrada sostenida por un dintel de piedra o de madera. También se ven arcos de de medio punto, apuntados y rebajados, especialmente en las casas tradicionales.
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La casa salacenca generalmente tienen uno o más balcones, si no en la fachada, sí en los laterales. En la zona S, donde se ven antiguas fachadas solamente con ventanas, este elemento es menos frecuente que en la zona N, aunque a tendencia actual es colocarlos, tanto en las casas reformadas como en las de nueva construcción. Tanto antiguamente como en la actualidad, muchos de estos se fabricaban en madera.
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Las ventanas son en la actualidad más amplias que antaño y en los muros se perciben las ampliaciones realizadas. En el Valle de Salazar, se conservan en antiguas fachadas con varias ventanas geminadas, con o sin parteluz. En Iciz se conserva una de triple hueco, denominadas trifóricas. Sus arcos son de medio punto, apuntados, conopiales o trilobulados
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Ochagavía. Escudo del Valle de Salazar en una fachada de casa.
En la clave de la puerta la imagen más común es el tradicional IHS dibujado de distintas formas. Algunas, en la clave o en el cabezal del arco, tienen grabados elementos decorativos, con la fecha de construcción y en casos concretos el propietario. También se ven elementos religiosos y otros elementos decorativos. Hoy día y cada vez más se implanta indicadores de madera con el nombre de la casa en euskera.
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![]() Esparza. Arco rebajado decorado. Izalzu:. Dintel de identidad de la casa
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La casa salacenca consta de tres o cuatro plantas, como se corresponde con
los pueblos ganaderos: planta baja para cuadras y almacén; primera y
segunda planta, si la hubiere, para vivienda y desván o sabayao bajo la
cubierta para trastero. En las casas grandes el sabayao servía para
almacén de forrajes.
Hoy día esta última planta, al igual que la planta baja, ha perdido su sentido, por lo que en la remodelación de las casas se ha transformado en parte de la vivienda, en algunos casos incrementando su altura, con balconada, o simplemente ha desaparecido en las nuevas construcciones. La planta baja la ocupan garajes, txokos y trasteros.
En general, las casas con tejados a cuatro aguas son de mayores dimensiones y por lo general se correspondían con un mayor poder económico de sus propietarios, luciendo muchas de ellas en sus fachadas escudos familiares o del valle en general. Son varias las casonas de estas características, destacando las denominadas casas palacios, de las que pueden verse ejemplares en todo el valle y que describimos más adelante.
Oronz. Casa de porte señorial con el escudo del valle en el paramento de la portada
Los pueblos presentan en un aspecto compacto, más en el N que en el S, con las casas muy próximas entre sí. Parece ser que antiguamente estaban adosadas unas a otras, pero para evitar incendios se separaron mediante belenas o "etxekartes", dejando como mucho bloques de dos o tres casas.
Las calles de estos pueblos son por lo general muy estrechas. Están muy reformadas, con suelo empedrado, en algunos casos original.
Entre el caserío o en sus proximidades se encuentran casas transformadas y de nueva construcción que, aunque generalmente tratan de mantener el tradicional estilo constructivo, otras lo rompen empleando estructuras y formas modernas, tipo chalet, más funcionales y ornamentales y que los anteriores.
Entre las nuevas construcciones en el Valle de Salazar se cuentan también algunas pequeñas urbanizaciones que denotan diferencias constructivas muy diferentes al conjunto del caserío.
Junto y entre las casas se encuentran los huertos familiares provenientes de la tradicional economía de subsistencia. Hoy continúan cultivados para el consumo familiar, en muchos casos como medio para el empleo del tiempo libre, especialmente por personas mayores que pasan la temporada veraniega en sus casas de estos pueblos.
También se aprecian en la periferia de los caseríos de los pueblos de Salazar, y en algunos casos entre sus propias casas, pequeños corrales, pajares y almacenes heredados de la actividad económica tradicional. Su estructura constructiva suele ser similar a las de las casas. Hoy día se usan como garajes de pequeña maquinaria, almacén de herramientas, leña, etc.
En el Valle de Salazar se conserva solamente un hórreo. Está en Izal, en el patio de casa. Es de notar que en el vecino valle de la Aezkoa se conservan quince hórreos, si bien es cierto que ninguno de ellos está en los municipios de las Abaurreas, los más próximos al Salazar. El hórreo se soporta sobre nueve pilastras de piedra con pronunciadas ratoneras. Los muros del edificio son de piedras mampuestas, incrustados en una estructura de madera muy visible al exterior. El tejado es a dos aguas, de teja común en la zona. Las escaleras de acceso son de piedra.
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Palacios en el Valle de Salazar. En el Valle de Salazar existen algunos palacios o casas señoriales provenientes de los SS. XV-XVII, que con algunas reformas han llegado a nuestros días. Son los siguientes:
Uscarrés. Palacio de Uscarrés. De final de la edad media, con torre de sillería, cuadrada y aspillerada Tiene ventanas geminadas de arcos apuntados y trilobulados y ventanas saeteras por encima de estas. Un gran alero apoyado sobre ménsulas lisas soporta la cubierta de teja. Por un lado la torre se encuentra adosada a una casa de sillares, con una puerta adintelada con una viga de madera entre ménsulas de piedra y ventanas rectas. Las ménsulas de la fachada son indicios de que el tejado original fue elevado con posterioridad. Junto al palacio existe otro edificio del siglo XVI con el que contrasta por sus reducidas dimensiones. La puerta es un amplio arco de medio punto con el anagrama IHS en la clave y sobre ella una ventana geminada con arcos conopiales.
Izal. Palacio de Izal. Es del siglo XV. Se trata de un bloque horizontal de dos cuerpos de sillar, con portal de medio punto, escudo de armas en la clave y ventanas rectas. Tiene tres torres. La más alta y con saeteras en el extremo S de la fachada. En el N otra, rebajada y con chimenea de campana sobre ella. Al N del segundo edificio presenta otra torre, también rebajada.
Güesa. Palacio de Güesa. Este palacio posiblemente sea el más antiguo de todos. Perteneció al monasterio de Igal y junto con éste fue donado por el rey Sancho Ramírez a la abadía de Leyre. En el S. XVI no aparece registrado en la nómina oficial del Reino. En la actualidad se encuentra en proceso de restauración.
Ripalda. Palacio de Ripalda. Aparece como de cabo de armería en la nómina oficial del reino en el año 1513. El escudo era, según el Libro de Armería, de oro con tres fajas de gules y dos lises de azur, naciendo de la primera faja, y otra de la segunda. Estas armas eran las que el palacio traía en el siglo XVI.
Esparza. Casa-Palacio de Esparza. Jauregietxea. Se emplaza junto a la carretera en la salida hacia Ezcároz. Destaca en la fachada la silueta del antiguo portal de entrada, con doble arco dovelado de medio punto, que en la actualidad está rellenado con el muro de la fachada. Tuvo una torre, actualmente desaparecida.
Palacio de Armería de Jaurrieta. Aparece como de cabo de armería en la nómina oficial del Reino, y entre los solares exentos del pago de cuarteles. Según consta en el libro de Armería, en el siglo XVI el escudo era un águila explayada de oro, en campo de gules. El palacio como tal ha desaparecido y su lugar lo ocupa un bloque de viviendas de nueva construcción que conserva la puerta dovelada en arco de medio punto de aquel.
Ochagavía. Antiguo palacio de Urrutia
Ochagavía. Palacio de Iriarte. Constaba también oficialmente como de cabo de armería, y remisionado de cuarteles desde 1513. El antiguo escudo era de azur y un creciente renversado de plata, acompañado de tres estrellas de oro; armas muy similares, como puede observarse, a las del palacio de Urrutia.
Ochagavía. Palacio de Iriartea
Ochagavía. Palacio de Donamaría. En 1723 pertenecía a Martín Sebastián de Donamaría, y en 1782 a Francisco Javier de Donamaría y San Juan. Este ha desaparecido y en su lugar se encuentra el frontón cubierto. En Ochagavía se ven también algunas casas antiguas con sus fachadas ennegrecidas. Son las casas que se mantuvieron en pie tras el incendio de 1794, provocado por las tropas francesas en la guerra de la Convención y que arrasó completamente al pueblo.
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Los Puentes. También son interesantes los antiguos puentes de piedra sobre los ríos Salazar y sus afluentes del valle. Son puentes con arcos de medio punto, desde uno hasta tres ojos de diferentes tamaños.
También hay puentes que han sido reformados para ensanchar la calzada, debido a que éstas era muy estrecha para el transporte moderno, pero que mantienen los antiguos pilares sobre los que se asientan.
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Los Molinos Quedantambién edificios de los antiguos molinos. Los había en todos los municipios del valle. Del de Ochagavía quedan las ruinas, el de Ezcároz está abandonado, el de Jaurrieta, situado sobre el barranca de Zaldaña está muy distante del pueblo. Se encuentra abandonado. El de Oronz ha desaparecido, al igual que el de Esparza. El de Güesa se encuentra abandonado, el de Igal, que se ha transformado como vivienda particular, conserva la turbina de producción eléctrica y el de Gallués ha desaparecido.
El de Sarriés conserva el edificio en el que se observan las antiguas
muelas, incluso turbinas para la producción de electricidad, instaladas a
principios del S. XX.
La existencia de molinos conllevaba la construcción de presas para el abastecimiento de agua, así como canales para conducirla hasta ellos. Estos canales servían también para el regadío de las huertas familiares, ubicadas en su entorno.
Sarriés. Canal del molino aprovechado para el regadío
Al igual que en el Valle de Roncal, las presas construidas en el río Salazar tenían una rampa para el paso de las almadías. Con la instalación de turbinas en los molinos para la producción de electricidad en los primeros años de S. XX, varias de estas presas fueron reformadas con el objetivo de abastecer de más caudal a los molinos.
Y hablando de agua, en las plazas o paseos de los pueblos es frecuente ver distintos tipos de fuentes. Unas con dedicatoria a algún benefactor del pueblo y otras con sentido meramente decorativo.
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Los Cruceros. Un último detalle artístico del valle son los cruceros. En el Valle de Salazar solamente hay uno, el crucero de Ochagavia, ubicado junto a la carretera de entrada al pueblo, donde se unen los ríos Zatoia y Anduña para formar el Salazar. Se trata de un crucero del S. XVI, con pedestal cuadrado con base y triple escalón, sobria y robusta columna dórica, capitel cúbico con figuras de los evangelistas en las esquinas y distintos símbolos de la pasión de Cristo en las caras. Sobre el capitel la cruz decorada con volutas caladas en sus extremos con el Crucificado en lacara frontal y la Virgen en la reversa.
En el inicio de la carretera que asciende a Muskilda, delante de la fachada de una nave, hay un crucero que, aunque de aspecto tradicional, data de principios de S. XX. Es un monumento con dedicatoria funeraria y de iniciativa particular. Se asienta sobre un pedestal de cuatro escalones. La base y fuste de la columna son cilíndricos. En lo alto sostiene un capitel sobre el que se asienta la cruz con en crucificado en el haz y la virgen sedente en el envés.
Ochagavía. Crucero en la carretera de Muskilda Junto a la ermita de Muskilda existe otro monumento, a modo de crucero, fabricado con distintas partes de otros monumentos. Este ha sido colocado, no para la función de crucero, sino de monumento a la Virgen. Al revés del anterior, presenta la Virgen de Muskilda por el frente de la Cruz y el Crucificado por detrás. En los lados presenta relieves decorativos.
En Sarriés hubo otro crucero. Actualmente se encuentra fragmentado y guardado en la parroquia del pueblo. No tiene la columna ni la base. Conserva el pedestal adornado y la cruz. En el pedestal tiene los relieves de María, San Pedro, San Pablo y San Juan. En el anverso de la cruz está el Crucificado y en el reverso la Trinidad.
Sarriés. Crucero
Leyendas.
En el Valle de Salazar existen varias leyendas que desde antiguo han corrido de boca en boca, generación tras generación, hasta convertirse en elementos de idiosicrasia del valle. Así están, entre otras, la leyenda de la Virgen de Muskilda, la de la guerra contra los moros, etc. Pero merece especial mención la de Gartxot y Mikelot por su originalidad y contenido. En el parque de Izalzu se encuentra un monumento a esta leyenda.
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En el Valle de Salazar existen varias leyendas que desde antiguo han corrido de boca en boca, generación tras generación, hasta convertirse en elementos de idiosincrasia del valle. Así están, entre otras, la leyenda de la Virgen de Muskilda, la de la guerra contra los moros, etc. Pero merece especial mención la de Gartxot y Mikelot por su originalidad y contenido. En el parque de Izalzu se encuentra un monumento a esta leyenda. |
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Leyenda: El bardo Gartxot de Izalzu (Gartxot y Mekelot). Hace muchos años, en Orreaga había un famoso trobador llamado Gartxot, cuya voz e imaginación eran admiradas en varios valles. A Gartxot le encantaba contar la batalla que había tenido lugar tres siglos antes sobre los puertos que dominaban su pueblo, pues el pueblo vasco había aplastado al gran ejército del emperador Carlomagno. Gartxot tenía un hijo llamado Mikelot que prometía convertirse en un cantante tan bueno como su padre.
http://www.pirineo.com/ |
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Hoy día se ha diseñado y realizado el sendero "La Ruta de Gartxot", un largo paseo desde Izalzu (más de 11 km.), señalizado con marcas blancas y naranjas, balizas y postes indicadores, que discurre por la ladera SE de la Sierra de Abodi, entre bosques de hayas y pinos, por barrancos con alguna cascada en invierno y por rasos cerca ya de la cumbre de Elkorreta, en cuyas cercanías se halla la cueva en que, según la leyenda, fue encerrado Gartxot.
Izalzu. La Cueva de Gartxot muy cerca de la cumbre de Elkorreta. (Foto Angelov) |
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La Memoria Histórica de Navarra: El puerto de Igal La carretera NA-2130 que une los valles de Roncal y de Salazar por el Puerto de Igal-Vidángoz, se construyó a partir de 1939 tenía el objetivo de unir los poblados de Güesa e Igal, del Valle de Salazar, con los de Vidángoz y Burgui, del Valle de Roncal. Se construyó mediante el trabajo forzado de 2.354 prisioneros procedentes, en su mayoría de Asturias, Barcelona, Bizkaia, Granada y Jaén. Durante cuatro años, hasta 1941, estos prisioneros abrieron esta carretera. Al finalizarla fueron trasladados a otros lugares. Dos elementos de esta carretera han sido declarados Lugar de la Memoria Histórica de Navarra: el barracón de Igal en el Valle de Salazar y el monolito del alto de Vidángoz en el Valle de Roncal. Este se verá en el Valle de Roncal. El Barracón de Igal fue excavado en el año 2018. Antes de la excavación, en el lugar se observaban los restos de dos barracones de piedra y otros muros de otras dependencias. Fue declarado Lugar de la Memoria Histórica de Navarra en 2019.
El acceso al monumento se hace desde la mencionada carretera por un camino
que parte del Km. 4,12 de la mencionada carretera y que en un
recorrido de poco más de 400 m. llega al mismo. |
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La Población del Valle de Salazar,
En el transcurso del S. XX se produjeron unos cambios económicos y sociales que dieron como resultado importantes movimientos migratorios del valle hacia otros lugares, especialmente hacia Pamplona. La evolución demográfica de los municipios del Valle de Salazar durante el S. XX y primera década de este siglo reflejan esta realidad.
Jaurrieta. Casa cerrada. Prototipo de la despoblación del Valle de Salazar en el S. XX
Este proceso de emigración y, en consecuencia de despoblación, en su conjunto es muy similar al resto de valles, pero en el interior del Valle de Salazar no ha sido similar en todos los municipios. Un primer caso es el de Ochagavía, el de mayor población del valle, que en veinte años (1960-80) perdió el 40,6% de población (posible retirada de militares), recuperando en las dos décadas siguientes un 19,2 % de la misma.
En Ezcároz la población se redujo mínimamente (16,1 %) en relación al resto de municipios. Ambos casos son excepcionales e insólitos en los movimientos poblacionales de los valles pirenaicos.
Ezcároz. Casa deshabitada. con fachada histórica. Existe una correlación de vecindad con los valles vecinos. Así, los municipios meridionales (Gallués, Güesa y Sarriés) son los de mayor despoblación del Valle de Salazar, al igual que sus vecinos de Navascués y Urraúl Alto, los de mayor despoblación de la Zona Pirineo. De igual forma, los municipios septentrionales, con menor índice de despoblación, tienen por vecinos a los municipios norteños del Valle de Roncal y de la Aezkoa, también con menor despoblación. El caso de Güesa en 1940 no debe tenerse en cuenta, ya que al igual que Vidángoz y Roncal, en el Valle de Roncal, este incremento está fuera de contexto poblacional, ya que se debe a la presencia coyuntural de militares y presos para la construcción de la carretera de Igal a Vidángoz.
En conclusión, los movimientos migratorios en el Valle de Salazar durante el último siglo han reducido su población de forma muy considerable. Y aunque su índice es menor que el del resto de los valles orientales de la Zona Pirineo, sin embargo está por encima de la media de la totalidad de la zona. Y lo más preocupante es que su tendencia es a incrementarse, lo que cuestiona la viabilidad poblacional del valle para el futuro.
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La economía. Agricultura y ganadería Los cambios demográficos habidos en el transcurso del S. XX en el Valle de Salazar tuvieron gran incidencia en las actividades económicas del valle. Los recursos económicos experimentaron una transformación sin precedentes. De ser un valle eminentemente agrícola, ganadero y forestal pasó en pocos años a una economía similar a la del resto de valles pirenaicos en la que el sector servicios, especialmente los turísticos, ha adquirido una relevancia hegemónica en el valle.
La agricultura
Cultivo de patata en Remendía
Pero algo ocurrió en el sector agrícola. En el periodo 1962 a 1972 decrecieron las explotaciones agrícolas en el Valle de Salazar de forma ostensible, aunque en un porcentaje inferior a la Zona Pirineo. Pero en el último cuarto del siglo pasado se produce un hecho notable. Fue la creación de OPPOSA (Ver en el Valle de Aezkoa) la que incentivó el mantenimiento de las explotaciones, incluso las incrementó, durante dos décadas. La caída de esta empresa produjo el vertiginoso descenso de las explotaciones, muy evidente desde su inicio hasta la actualidad (-91,3%) y, de forma similar de la superficie agrícola del valle (-83,7%), contribuyendo también a ello las causas generalizadas al resto de los valles: tecnología, reparcelaciones, emigraciones,etc.
Del cultivo de la patata quedan algunas parcelas en la altiplanicie de Jaurrieta, Remendía, Ezcároz y Ochagavía.
La superficie agrícola perdida es en general la caracterizada por su aridez y pobreza productiva, localizada mayoritariamente en los pueblos situados en el S del valle, donde cantidades de parcelas fueron abandonadas y hoy se encuentran cubiertas de pastizal o repobladas forestalmente de pinos con otras especies Junto a los poblados, en el entorno del río y barrancos, se cultivan huertas para el consumo familiar
La Ganadería. Pero, la actividad más importante es la ganadera y, dentro de ésta, la ovina navarra, la bovina pirenaica y la caballar por orden de importancia. La ganaderos aprovechan los extensos pastos estivales, situados en el entorno de la sierra de Abodi y del Pico de Orhi y su derecho de trashumancia a las Bardenas Reales, para la invernada.
Por eso, los pastos y sus
delimitaciones han tenido gran importancia, como se ha visto
anteriormente, así como la trashumancia. Los ganaderos salacencos tienen
derecho al acceso a los pastos en los que el Valle de Salazar es
congozante, como ocurre en las Bardenas Reales, y a disfrutar de los
servicios pastoriles allí instalados. Raza Ovina Navarra Agrupa ovinos de color blanco, perfil subconvexo, mesomorfos y eumétricos. Disponen de vellón semi-cerrado de lana entrefina. En la actualidad se explota para la producción de carne como objetivo principal. Forma parte del grupo de Razas Entrefinas del Pirineo.
Extremidades de longitud media, tirando a cortas. Muslos y piernas bien musculados, presentan perfil subconvexo en su parte externa. Piel semigruesa, sin pliegues. Vellón semicerrado, de lana entrefina, formado por mechas trapezoidales a veces en “pincel”.
En general, se trata de animales de buen tamaño, aunque variable en
función del medio en que viven y del sistema de manejo. El peso edio entre
75 y 85 kgs. en los carneros y entre 50 y 60 kg. en las ovejas.
Rebaño de ovejas en su nave de Oronz. La importancia de la raza Navarra reside en su significado en el campo económico-social de la zona de ocupación, al afectar a un buen número de familias que viven de los ingresos obtenidos del rebaño. La distribución geográfica de la raza, en general se limita a Navarra, principalmente en su parte occidental media y Sur, en correspondencia con la zona no ocupada por la raza Latxa.
Son cualidades a destacar en la raza ovina Navarra, además de su capacidad de adaptación a medios difíciles con abundantes lluvias, su resistencia a los cambios bruscos climáticos en el Pirineo y a la práctica de la trashumancia.
Cañada de los Salacencos. Rebaño de Jaurrieta. Cabeza del rebaño por los cerros de Ozcoidi en Urraúl Alto.
El ITG Ganadero dispone en Remendía, en las instalaciones de la antigua OPPOSA, de un centro experimental para la promoción de esta raza con pastos propios y alimentación controlada.
Durante la Edad Media los conflictos con las comunidades vecinas de Aézcoa (1205-1206) y Roncal (1415) por cuestión de límites no eran infrecuentes. También se produjeron conflictos en la circulación de los rebaños salacencos hasta la Bardena por cuestión de impuestos de trashumancia. Como ejemplo, la Reina Blanca fijó (1438) en una vaca u oveja a la ida y un cordero a la vuelta la tasa que cada cabaña debía entregar al alcaide del castillo de Peña. Se practicaba también la trashumancia de ganado vacuno hacia Las Landas bordelesas y el correspondiente "pasamiento" se liquidaba al recibidor de la tierra de Ultrapuertos. |
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La trashumancia: LA CAÑADA REAL DE LOS SALACENCOS Las Bardenas Reales de Navarra han sido desde tiempos remotos un terreno al que llegan a través de las cañadas grandes rebaños de ganado desde los valles pirenaicos y de otros valles. Durante el invierno, los pastizales de la montaña se cubren de nieve y los pastores buscan para sus rebaños tierras más templadas donde haya pastos y agua, como son las Bardenas Reales. Los pastores salacencos han sido tradicionalmente trashumantes y han recorrido de norte a sur las tierras de Navarra. Hoy día, aún se practica de forma tradicional por algunos ganaderos del valle por la conocida Cañada Real de los Salacencos. Es de notar la presencia en los últimos años de mujeres en estas cañadas, caminando tras el ganado para que no se queden las ovejas atrás y la ausencia de chotos para conducir el rebaño.
Cañada salacenca junto al refugio de Epároz (Urraúl Alto)
La bajada se inicia en septiembre, antes de que comenzaran a caer las primeras nieves y de que las ovejas iniciaran el periodo de a partos. En el desplazamiento se invierten 5 ó 6 jornadas, subdividas en tres tramos, el primero hasta Lumbier, el segundo hasta la entrada en las Bardenas y el tercero el despliegue por esta por los mismos recorridos que la Cañada Real de los Roncaleses. Los rebaños provenientes de la Sierra de Abodi se reunen en el entorno de Ochagavía, donde se hace el censo ganadero a fines de pagos al Ayuntamiento de los impuestos y tasas establecidos. Hasta Lumbier se hace por la Cañada de Murillo el Fruto a Salazar, pasa por Remendía y, por el Puerto de Areta, desciende hasta las cercanías de Elcoaz, continua por la cerrada occidental de Urraúl Alto hasta Urraúl Bajo y de aquí a Lumbier por terreno llano. Este tramo antiguamente tenía dos variantes. Uno de Remendía se dirigía por la sierra de Izal y continuaba por la cerrada de piedra de Adoain, cruzaba las sierras y lugares del valle del NE de Urraúl Alto para alcanzar por Zabalza la ermita de Napal (San Esteban) en Romanzado y por Murillo Berroya hasta Lumbier.
En Lumbier se unifican los tres itinerarios para continua por la Cañada Real de los Salacencos y llegar a Aibar, remontando la sierra de su nombre. En Aibar se abandona la cañada salacenca y se dirige hacia Cáseda, pasando junto a la Ermita de San Zoilo, donde alcanza la Cañada Real de los Roncaleses y por ésta llega los pastos de las Bardenas Reales, para entrar en ellos el 18 de Septiembre. Al igual que en el valle de Roncal, hoy día son muy pocos los pastores salacencos que recorren con sus rebaños las cañadas, apenas tres o cuatro. Algunos las transportan en camiones y la mayoría ya no las llevan a las Bardenas, pudiendo pasar el invierno en el valle en las modernas infraestructuras instaladas.
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Las explotaciones ganaderas siguieron un rumbo parecido a las agrícolas. En la última década del siglo XX y dos primeras del S. XXI las explotaciones ganaderas más representativas del valle (bovino y ovino) decayeron de forma muy considerable en ambos casos (-54,8% y -56,1% respectivamente), inferior el primero y superior el segundo en relación a la Zona Pirineo.
Sin embargo, no se refleja de igual manera esta caída de las explotaciones en lo referente a las cabezas de ganado de ambas especies, ya que estas en el caso de los bovinos se incrementaron un 8,2% .mientras las de los ovinos decrecieron -35,2%
Con todo, el Valle de Salazar es el que más ovejas tiene de la Zona Pirineo y también de los que más vacas tiene. Es decir, es un valle con una notable actividad ganadera, aunque ésta cada vez represente menos en lo que a dedicación de la población se refiere. Por todo el término del valle puede observarse que en todos los pueblos existen modernas y espaciosas naves ganaderas que facilitan la labor del pastoreo y hacen innecesaria para varios de ellos la trashumancia a las Bardenas.
Estas naves han venido a sustituir a las antiguas y pequeñas bordas diseminadas por todo el territorio del valle, que aún pueden contemplarse, algunas en uso y otras en ruinas o en avanzado estado de deterioro.
Pero no solo de ovejas y vacas se compone la ganadería del Valle de Salazar. Existen dos cabañas más que, aún con menor significado, es interesante tenerlas en cuenta por lo que contribuyen al paisaje humano del valle. Se trata de las cabañas caprina y equina.
La cabaña equina es de gran incidencia. Su grueso se ubica fundamentalmente en aquellos poblados con acceso a los amplios pastos de la Sierra de Abodi o de las atiplaniicies anexas, como Izalzu, Ochagavía y Jaurrieta, que alberga más del 43,,0% de las cabezas de equinos del valle, básicamente yeguas de raza jaca navarra.
Se crían, a similitud de las vacas, sueltas por los grandes pastizales de la Sierra de Abodi y Orhi u otras sierras más al S. Aunque son más resistentes que las vacas para el frío, también se estabulan, sobre todo cuando la nieve cubre los pastos de las sierras.
Ochagavía. Cabras y ovejas en una exposición de la vida rural 2023
La cabaña porcina únicamente tiene representación en Ochagavía con dos explotaciones y 108 cabezas. El resto de explotaciones parecen ser más para el consumos familiar. Y lo mismo podemos decir de las gallinas, destinadas a la producción de huevos para el también consumo familiar. |
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La ocupación en el Valle de Salazar El decrecimiento poblacional y la transformación de las actividades económicas tradicionales en el Valle de Salazar, también han conllevado una variación importante en la ocupación de sus habitantes.
La evolución de la ocupación en este valle no es diferente a la de la Zona
Pirineo, es decir, ha pasado de la preponderancia del sector primario a la
del sector terciario, pero con algunas particularidades.
En el último cuarto del S. XX y primero del S. XXI, con la transformación
de las actividades agrarias, el sector primario decae profundamente (de
52,8% al inicio del periodo al 15,6% al final del mismo), pero no tanto
como en la zona Pirineo
(de 49,7% al inicio del periodo al 7,5% al final del mismo)
teniendo en cuenta en ambos el desplome de la población ocupada en el
valle.
Gallués. Pastor, nave y rebaño de ovejas
Mención especial merece el sector secundario. La industria, relacionada
con el aprovechamiento forestal, y la construcción eran dos de las fuentes
económicas de los salacencos. La riqueza forestal del Valle de Salazar es importante y supone una fuente de financiación básica para sus entidades La actividad maderera siempre estuvo muy arraigada, especialmente en la Selva de Iratí y en los bosque septentrionales del valle.
Por las mismas circunstancias que en el Valle de Roncal, en este valle también se utilizaron las almadías como medio de transporte de la madera por el río Salazar hasta casi finalizada la primera mitad del S. XX. Las varias presas (en realidad azudes) construidas sobre el río para temas de regadío y de producción eléctrica, disponían de una rampa para hacer posible el paso de las almadías. Hoy muchas de ellas han sido demolidas para restaurar la continuidad ecológica del río.
Polígono Industrial Valle de Salazar en Iciz Hoy se encuentran instaladas en este polígono industrial empresas como Almisala (montajes electrónicos), Liderlamp (venta de iluminación online) Casas del Irati (Casas prefabricadas), y Maderas Jimeno (Serreria y estructuras de madera). También se encuentra el Centro Polivalente del Valle de Salazar destinado para el desarrollo de nuevas iniciativas empresariales y actividades formativas en la zona.
En Ochagavía el ayuntamiento abrió un pequeño polígono industrial en el año 2001, en el que se encuentran un tanatorio (Irache), En sus naves opera el proyecto ganadero de porcino extensivo Bordaxaki. Acoge también los servicios generales y locales del Ayuntamiento gestionados por Nasuvinsa.
Pero el sector que realmente está transformando la economía del valle es el de los servicios. El 56.4% de la población ocupada lo hace en este sector. Y no solamente ha tirado de ello el desarrollo de los servicios públicos, sino también los privados.
Entre aquellos están el Centro de Salud de Ezcároz, con servicio de ambulancia, y los consultorios médicos en todos los pueblo. Ezcároz cuenta con un centro de educación infantil y en el Colegio de Ochagavía se imparte la enseñanza primaria y secundaria.
Ezcároz. Escuela Infantil Ochagavía. Colegio de Primaria y Secundaria.
Los servicios culturales (euskera, música, bibliotecas, fiestas y actividades culturales en general) los gestionan los ayuntamientos. En Ezcároz está la escuela de música y el Servicio de Euskera. De igual forma, los servicios deportivos, con la excepción de las pistas de esquí de Abodi, los gestionan los ayuntamientos. Respecto a las instalaciones deportivas el valle cuenta con frontones cubiertos en Ochagavía, Ezcároz y Jaurrieta y descubiertos en Izalzu, Esparza e Igal. Piscinas hay una en Esparza y piscinas fluviales en Ochagavía, Ezcároz y Jaurrieta.
Ezcároz. Iniciativa de la Junta del Valle de Salazar.
En Ochagavía se encuentra el Centro de Interpretación de la Naturaleza, cuyo contenido se centra en la Selva de Irati y en elementos etnológicos de la vida del valle.
Ochagavía. Exposiciones permanentes en el CIN.
La estación de esquí de Abodi pertenece a la Junta del Valle y en ellas se
organizan campañas escolares para el aprendizaje de este deporte en común
acuerdo de los ayuntamientos de Isaba (Valle de Roncal), Ochagavía (Valle
de Salazar) y el Instituto Navarro de Deporte y Juventud (Gobierno de
Navarra) Respecto a los servicios privados el Valle de Salazar dispone de una amplia gama de pequeñas empresas para la atención de las necesidades del valle y de los visitantes. Estas empresas se ubican en los núcleos más poblados. Así, Ochagavía alberga más del 50% de estas empresas. Le siguen con valores en menor escala Ezcároz y Jaurrieta.
Las actividades que sobresalen son dos: el comercio y el turismo. El primero lo componen pequeñas tiendas o establecimientos de gestión familiar, básicamente de alimentación o actividades similares.
Ezcároz. Comercios.
El turismo viene tomando una importancia singular. La creación de pequeñas estructuras hoteleras, casas rurales y campings ha sido palpable.
Es uno de los sectores económicos que más fuerza está teniendo en los últimos años. La aparición de grupos dinamizadores turístico-deportivos, la creación de senderos y circuitos de esquí nórdico y otras infraestructuras paisajísticas conllevan tránsitos y estancias turísticas, deportivas o de disfrute de la naturaleza que están incidiendo en la economía del valle, ya que potencian la actividad hostelera, comercial, artesanal y de otros servicios que, a su vez, proporcionan una salida a las producciones tradicionales de este valle pirenaico.
Ochagavía. Hostal y casa rural.
Los pequeños pueblos del S disponen de muy pocos servicios privados. El comercio les llega mediante la venta ambulante que pasa por los poblados diariamente (pan, frutas, verduras, carne, pescado, etc.) o periódicamente (ropa, calzado, etc.). La facilidad de acceso a Pamplona hace que muchos suministros se realicen en los centros comerciales de la capital.
Iciz. El panadero.
Los servicios turísticos en estos poblados suelen reducirse a alguna casa rural. Solamente en Uscarrés hay un pequeño hostal tipo rural. Sí hay en los poblados sociedades gastronómicas en las que se prestan a los vecinos servicios de manutención y bebidas, más con carácter de ocio que de profesional.
En general, al igual que la Zona Pirineo, en el valle de Salazar se observa la destacada preponderancia de este sector terciario en la ocupación y en la economía salacenca. |
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La vivienda en el Valle de Salazar Un último parámetro para entender las transformaciones sociales del Valle de Salazar en los últimos años es el uso de la vivienda. En líneas generales sus parámetros indican una situación muy similar al conjunto de la Zona Pirineo, es decir, un uso de esta como vivienda principal en torno al sesenta y tres por ciento de ellas.
Pero, atendiendo a los datos adjuntos se observa una diferencia entre ambos universos. En el Valle de Salazar, en el periodo 1991-2022, el porcentaje de uso de las viviendas principales es a la baja (de 66,1% en 1991 a a 56,1% en 2022), mientras que el número de viviendas se ha incrementado sensiblemente (en el mismo periodo un 26,1%).
Y aquí radica la contradicción surgida en el Valle de Salazar, y en otros valles, en estos procesos de cambios sociales experimentados en las últimas décadas. La tendencia a restaurar las casas antiguas y a construir nuevas viviendas es evidente por el incremento de estas en el censo. Sin embargo, en la evolución poblacional se da un descenso importante, como se vio anteriormente. Entonces, ¿para qué se habilitan más viviendas?
Igal. Casa de vivienda secundaria. Las protecciones en puertas y ventanas para evitar los efectos de la lluvia y la nieve son un indicio muy común en estas viviendas mientras no se ocupan.
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Los Indicadores de la Población del Valle de Salazar
Otros datos poblacionales ayudan a entender la realidad del Valle de Salazar. Un primer dato es que la población parece incrementarse, tanto en el valle, como en la Zona Pirineo, con un crecimiento poblacional interanual 2023-25 de 1,2% y 1,4% respectivamente. Al menos en estos dos años la población global del valle se incrementó, aunque sea mínimamente. Los parámetros relativos al sexo de la población siguen la tendencia de la zona, pero incrementada. Población 14,3 hombres por cada diez mujeres en el Valle de Salazar y 11,4 en la Zona Pirineo La media de edad es del Salazar (54,5 años) es muy superior a la de la Zona Pirineo. Es muy escasa la representación de lniños y niñas dentro de la población del valle (6,4%), inferior a la de la Zona Pirineo. Y, por el contrario, es mayo la representación de las personas ancianas en la población del valle que en la zona Pirineo La población extranjera tiene muy poca incidencia en el valle, incidencia que es mayor en la zona Pirineo. Es fácil entender que un territorio deprimido poblacionalmente, como es el Valle de Salazar, no pueda convertirse en polo de atracción de población foránea.
Gallués. Laborando en el huerto y de paseo.
Dentro de la situación general de la Zona Pirineo que se caracteriza por una pirámide con mayor amplitud en los tramos centrales y menor en la base, en la del Valle Salazar se detectan las mismas características, con alguna connotación de interés.
No existe correlación entre las bandas de hombres y mujeres, siendo más amplias las de aquellos, con la excepción de los tramos de mayor edad. En el Valle de Salazar las personas de mayor edad y más longevas son mujeres.
En conclusión, la población del Valle de Salazar se caracteriza por ser muy envejecida, muy desestructurada en la relación de mayores-jóvenes y de hombres-mujeres y prácticamente sin capacidad de regeneración propia. Ochagavía. Niños jugando a pelota
Esta situación es la que tiene preocupada a la población residente en el valle. Cuando se le preguntó a persona mayor del valle por esta situación, su respuesta fue:
"... La gente de estos pueblos, sobre todo los de aquí abajo, (se refiere a los de la zona meridional del valle (ella era de Güesa), ya hace años que se está marchando a Pamplona y nos estamos quedando sólo los mayores. Estos pueblos tienen muy poco futuro. Mis hijos me dicen que vayamos a Pamplona a pasar el invierno, porque aquí hace mucho frío. De momento estamos bien aquí. Además, los fines de semana veo a los hijos y nietos y con eso me conformo..." No se puede expresar mejor la realidad del Valle de Salazar.
El documento base del proyecto, titulado "En tus manos está: Plan de Desarrollo Sostenible para el Valle de Salazar y Navascués", se estructuró a partir de auditorías ambientales y procesos participativos con los vecinos.
Objetivos y Áreas de Acción: Sostenibilidad Ambiental: Protección del entorno natural (especialmente la zona de la Selva de Irati), gestión de residuos, y eficiencia energética. Desarrollo Socioeconómico: Fomento del turismo sostenible, apoyo a la ganadería local, y revitalización de los servicios básicos para fijar población en el medio rural. Participación Ciudadana: Involucración de los ayuntamientos, la Junta del Valle, y los habitantes en la toma de decisiones. Agenda 21 del Valle de Salazar y de Navascués.
Objetivos estratégicos: El documento técnico, coordinado con las Juntas de Valle y los Ayuntamientos, se estructura en torno a metas de desarrollo sostenible: Fijación de población y vivienda: Promover políticas que faciliten el asentamiento de habitantes frenando el despilfarro demográfico. Economía verde y sector forestal: Fomentar un aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, poniendo en valor la riqueza silvícola, la ganadería y un turismo rural respetuoso con el entorno. Protección del patrimonio y el territorio: Mitigar el impacto del cambio climático y preservar los ecosistemas únicos que rodean a los Valles |