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El Paisaje Prehistórico del Valle de Arce En el Valle de Arce se han encontrado restos prehistóricos que hablan de la ocupación milenaria del valle, incluso desde antes de la cultura megalítica. En concreto, se trata de un conjunto de industria lítica hallado en Nagore. Así, en 1994 se publicaba el resumen del informe preliminar sobre las Prospecciones Arqueológicas del Valle de Lónguida y Aoiz (Navarra), (Cuadernos de Prehistoria - Arqueología, Nº 5, 1994, págs. 179-200. Donostia - San Sebastián), M.ª Elena Roncal Los Arcos, Laura Astiz Gambra y Antonio Morgado Rodríguez, en el que se concreta:
Este hallazgo viene a confirmar la existencia de población humana en el Valle de Arce con anterioridad al megalitismo (2000 años a.c.). Estos asentamientos en zonas montañosas y escabrosas aprovechaban los refugios naturales (cuevas y abrigos) como base para economías transeuntes y estacionales, como el pastoreo y la obtención de recursos de los bosques y ríos: caza, pesca y recolección de frutos. Un hábitat de estas características solamente podría sustentar grupos humanos de reducida capacidad demográfica.
Al N del Valle de Arce y de Oroz-Betelu, en el entorno del macizo del monte Corona, se encuentra una rica zona megalítica a juzgar por el número de manifestaciones que en ella se encuentran. Su estado de conservación no es bueno, pero los restos que nos han llegado son fehacientes de que esta zona tuvo su vida y actividad desde hace cuatro mil años.
Arce. Cumbre de Lerdengibel desde Corona.
En territorio de ambos municipios está la estación de Corona, con siete dólmenes, un túmulo y dos campos tumulares. Finalmente, la de Zanaz, con tres dólmenes y dos menhires, está en territorio de Oroz Betelu.
Aparte, de estas manifestaciones, en el Valle de Arce hay dos megalitos solitarios. Se trataUn cromlech (Portillo de la Sierra) al S de la cumbre de Mendigaña, en las proximidades de la sierra de Zarikieta (se incluye entre los megalitos de Lónguida por su proximidad y facilidad de acceso por esta sierra). Y un túmulo (Astaibe) en lo alto del barranco de Abaurrea, bajo las estribaciones occidentales del monte Baigura que dan al Valle de Arce.
Arce. Cumbre de Corona desde Lerdengibel
Ooroz Betelu. Collado y loma de Zanaz desde Juandetxako
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La Estación Megalítica de Arce Norte Abarca esta estación megalítica cuatro dólmenes y un monumento de difícil clasificación, con parecido a una cista, por lo que se clasifica como tal. Todos se encuentran en el entorno del prolongado y estrecho desfiladero de unos cinco kilómetros que el río Urrobi abre de N a S entre el macizo del monte Corona al E y la proyección septentrional de la la Sierra de Labia al W. Este paso es aprovechado por el trazado de la carretera NA-172, de Aoiz-a Burguete, cuyo trayecto discurre paralelo y elevado sobre el río Urrobi.
Río Urrobi y carretera en el extremo N de Arce
Atendiendo a la distancia entre ellos de N a S (2,5 km.), pueden establecerse dos pequeñas áreas. La primera, en el extremo N del Valle de Arce, contiene el dolmen y la cista de la Peña de Uligaitz y el dolmen de Urrobi N. La segunda, próximo a la salida del desfiladero por el S, en las cercanías de las Ventas de Arrieta, abarca el espacio en el que se ubican los dólmenes de Urrobi S y de Oianbizkar.
Vista al N desde la Paña de Uligaitz. Al fondo los montes Girizu y Astobizkar de Orreaga/Roncesvalles
En la zona de Oianbizkar y Urrobi S el arbol dominante es el roble en su doble especia de pubescente y albar con grandes bojes en el sotobosque. Junto a estos existen otras especies diseminadas, como el haya, el olmo y el arce. En el entorno del cauce del río Urrobi avellanos, sauces, fresnos y una variada vegetación de matorrales propias de las riberas de los ríos.
Robledal-bojeral de Oianbizkar |
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Los Megalitos de Urrobi Norte y Uligaitz
Urrobi N - Peña de Uligaitz.
El dolmen de Urrobi N.
Se localiza al W del punto kilométrico 26,9 de la carretera NA-172, en dirección a Burguete. Está a treinta y cinco metros bajo la carretera,, en la orilla opuesta del río Urrobi. Para acceder a él es preciso descender por pronunciado terraplén al curso del río y vadearlo. Superados estos obstáculos, a diez metros del cauce, sobre una suave terraza se encuentra el dolmen. Al NW del dolmen se observa un saliente rocoso, bajo el que se ha formado un abrigo posiblemente habitado por quienes utilizaron este espacio en la prehistoria.
Urrobi N.
Abajo el cauce del río Urrobi
En este
tramo el río Urrobi ejerce de muga entre los valles de Erro y Arce. El
dolmen se encuentra en término dell Valle de Erro y por ello se le
considera de la zona megalítica 26, Auritz-Erro. Pero por su ubicación
geográfica natural y relación con otros megalitos, se incluye en los del
Valle de Arce.
Está localizado muy cerca de la pared rocosa del desfiladero, con el paisaje sumido y cubierto por el bosque de hayas y robles albar, con algunos ejemplares en el interior de túmulo.
Este destaca sobre el terreno por su formación, más que por su altura, muy rebajada. Se encuentra bastante limpio, ya que, por lo que expone J. M. Martínez Txoperena, ha sido limpiado porque se encontraba camuflado por vegetación. Es de piedras areniscas rojizas propias del terreno, cubiertas de tierra y hojarasca, cuyo color contrasta con el verde intenso de los hayucos que en primavera y verano lo rodean.
En el centro tiene un cráter en el que destacan tres losas. Una de pié, hincada en tierra, y en dirección N-NE que parece marcar la dirección de la cámara. Casi paralela a ella se encuentra la segunda. Esta recostada en el suelo hacia el E. Finalmente, la tercera, desplazada al NE del túmulo, podría haber formado la cubierta o parte de ella.
Urrobi N. Vista desde el SE.
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Los Megalitos de la Peña de Uligaitz.
El promontorio rocoso de la Peña de Uligaitz nos sirve de referencia. El acceso lo iniciamos en un aparcadero, recientemente ampliado y acondicionado, en el punto kilométrico 27,5 de la carretera NA-172, a mano derecha en dirección a Auritz/Burguete, junto al barranco de Iruerreka que desciende por el E y desagua en el río Urrobi. En el aparcadero ponemos rumbo al SE y por un camino, últimamente reparado, ascendemos a través del robledal y del hayedo en esta dirección hasta alcanzar la Peña de Uligaitz, en zona de sotobosque de acebos bajo las hayas. Recorridos 250 m de ascensión, en una marca con cinta rojiblanca, nos desviamos unos cuarenta metros al NE y hallamos el dolmen de la Peña de Uligaitz N. Visitado este dolmen, continuamos la ascensión por el SW de la peña hasta ganar su altura. Seguimos avanzando unos cincuenta metros y a mano derecha del camino, como a quince metros, vemos la Cista de Uligaitz. Regresamos al camino y descendemos hasta la altura de la peña. Dejamos la senda y nos acercamos unos metros al E para situarnos sobre la peña donde se encuentra el dolmen de la Peña de Uligaitz S. El regreso lo hacemos por el mismo camino que el ascenso.
La Peña de Uligaitz por el N desde la carretera.
El dolmen de la Peña de Uligaitz N.
Este dolmen se sitúa bajo la Peña de Uligaitz por el lado N, en la ladera septentrional de Lerdengibel que desciende en esta dirección. Los restos del dolmen se hallan en medio de un galgal desprendido desde la Peña de Uligaitz por esta ladera, fenómeno éste muy frecuente en los montes del Macizo paleozóico de Oroz Betelu, entre ellos, Corona y Lerdengibel.
Dolmen de la Peña de Uligaitz N. Cámara desde el N. El dolmen se compone de un túmulo de piedras, en gran parte revestidas de musgo y asentado sobre el canchal desprendido de la Peña de Uligaitz. Está rodeado de helechos y hayucos, y cubierto de hojarasca así como de pequeñas hayas y robles. En su entorno han crecido hayas y robles, pero al margen de él. El ubicarse en ladera, su altura es mayor por el N (1.00 m.) que por el S, donde está casi a ras del suelo.
Las medidas
aproximadas del túmulo y de sus losas y el dibujo que hacen de la cámara es el
siguiente:
En nuestra hipótesis, esta estaría dirigida de SW a NW. De las losas que la conforman, las cuatro septentrionales están al margen del cráter. La 1 y la 2 serían como la cabecera, la 3 y la 4 serían partes de la cubierta, la 5 y la 6 serían las laterales y la 7 y la 8 serían partes del cierre de la cámara por el S.
El dolmen de la
Peña de Uligaitz N visto desde el E.
El dolmen de la Peña de Uligaitz S.
Este dolmen se encuentra asentado sobre la Peña de Uligaitz, ladera N de Lerdengibel, desde la que se obtiene una preciosa panorámica al N, toda ella de bosque de hayas, robles y abetos y una pequeña ventana a la llanura de Espinal y a los montes de Roncesvalles (Girizu y Ortzantzurieta).
Entre las hayas y rodeado de hayucos destaca el galgal del túmulo. Es de
piedras, de arenisca rojiza, con cráter central, en el que se encuentraba
la cámara de la que quedan
diversas losas, la mayoría de ellas removidas y desplazas. Dos más se
hallan al S, fuera del túmulo, recostadas y hundidas en tierra.
La losa lateral SW (5) está muy hincada en tierra, parece estar en su lugar. Junto a esta, otra losa (4) está hincada e inclinada al N, pero parece removida. La losa 3 sería la losa lateral NE. El resto de losas se encuentran recostadas en el interior del cráter, o fuera del mismo (6,7 y 8). La losa 2 sería la losa trasera y la 1 y 6 serían partes de la cubierta. Estas losas conformarían la cámara, orientada al N-NW, y de la que se percibe su forma.
Dolmen de la Peña de Uligaitz. Vista desde el N.
Sobre el túmulo han crecido cuatro hayas que lo delimitan Una al N, otra
al W y dos más pequeñas al E.
Todo el conjunto está cubierto de hojarasca de las hayas que contrasta con
el verde de los hayucos que lo rodean.
La cista de Uligaitz
Es una extraña formación megalítica. En principio da la impresión de una cámara dolménica, pero carente de túmulo. Por ello, aún desconociendo su auténtico origen y utilidad, puede catalogarse como una cista, pero manteniendo las reservas propias sobre su identidad
Cista de Uligaitz. Vista desde el S.
La figura de esta cámara recuerda a una caja semiabierta, donde las losas laterales del NE (1 y 2) conformarían la tapa y el resto de losas la caja propiamente dicha.
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Los Megalitos de Urrobi Sur y Oianbizkar Oianbizkar es un paraje que se ubica al NE de Lusarreta, en la ladera E que desciende desde el Alto de la Borda hasta el río Urrobi, cerca de la muga con el valle de Erro, en la entrada al desfiladero por el S. En esta ladera se encuentran los dos dólmenes, Oianbizkar, en lo alto de la ladera, y Urrobi S, en el fondo de la misma, junto al río Urrobi.
En el paraje domina el bosque de robles. Por encima de este, hay una zona más llana de pastizales y praderas con abundancia de matorrales en las proximidades del Alto de la Borda. En menor proporción también hay hayas y, más diseminados, olmos, arces y avellanos, estos más cerca del cauce del río. Un tupido sotobosque de bojes con helechos, zarzas y otros matorrales completan el paisaje.
Acceso a los dólmenes Los accesos a estos dos dólmenes tienen en común la carretera (no catalogada) que se dirige al poblado de Lusarreta. Sale de la NA-172 en la Venta de Arrieta y en un trayecto de 2,8 kilómetros y llega al poblado de Lusarreta. Transcurridos 2,0 km de la carretera en la ascensión a Lusarreta, observamos en una zona de almacenaje de hierbas, el cruce de una pista que sale al N-NE. Dejamos el coche y desde aquí accederemos a los dos monumentos. Al dolmen de Urrobi S. Regresamos caminando por la carretera unos 400 m. y tomamos a mano izquierda una pista que nos desciende al SE a unas praderas junto al río Urrobi por su margen derecha. Atravesamos las praderas por la parte inferior, junto al río, hasta llegar a su extremo N. A mano izquierda vemos elevado entre el denso matorral un pequeño muro de piedra.. Subimos sobre él y topamos con una senda que discurre sobre un muro de piedra, verticalmente elevado sobre el río, y que corresponde a una antigua canaleta de agua que lo surcaba.
Tomamos esta senda y a unos cien metros alcanzamos el barranco de Los Castaños, junto a su desembocadura en el río Urrobi. A cada lado del barranco vemos un muro, el antiguo soporte de la canaleta para salvarlo. En este tramo es un tanto difícil avanzar por la cantidad de matorrales, esencialmente bojes, que la ocultan y obstaculizan.
Vadeamos el barranco y seguimos la senda que continúa al N por una terraza, primero amplia y posteriormente muy estrecha, que se mantiene elevada sobre el río y sobre la que no es difícil caminar entre los grandes bojes que la dibujan. A poco más de trescientos metros al N, asentado junto en la terraza de la senda, encontramos el dolmen de Urrobi S. Sesenta metros al NW del dolmen, elevado sobre la senda, vemos el roquedo del abrigo de Urrobi S al que ascendemos sin dificultad alguna.
Esta senda fue en su tiempo un paso estratégico por el desfiladero del río Urrobi para comunicar el Valle de Arce con el de Erro, Burguete y Roncesvalles. Otros caminos se hacían por el monte (Corona y Lerdengibel por el E y el Alto de la Borda por el W), pero eran más dificultosos, especialmente en invierno, cuando la nieve los hacía intransitables. Esta senda resolvía las dificultades que aquellos presentaban. La construcción de la carretera NA-172 sigue el mismo trayecto pero por el lado opuesto del río. El segundo elemento a destacar son los abrigos, bastante frecuentes en este desfiladero. Son oquedades producidas en los promontorios rocosos de ambas laderas del desfiladero del río Urrobi. La erosión de las laderas ha sacado a la superficie acantilados de la roca arenisca rojiza de este viejo macizo, en los que los estratos inferiores, menos resistentes a los efectos del hielo-deshielo y al desgaste erosivo que durante milenios ha ido minando la roca, forman esta especie de cuevas abiertas, protegidas por una cornisa rocosa.
kEl hombre prehistórico utilizó estas abrigos como refugio natural, tal como lo revelan estudios arqueológicos sobre ellos, como el del P. Areso en Bigüezal. Unos abrigos se utilizaron de forma permanente, como hábitat o sepultura, y otros de forma temporal, como expediciones de caza y pesca, fabricación de utensilios o simplemente lugar de paso. De todo ello se han encontrado restos en diversos abrigos estudiados. Juan Mari Martínez Txoperena expone en http://megalitos.txoperena.es/category/megalitismo el sentido de este paisaje: "Presumimos que la localización de estos dólmenes (Urrobi N y S) en un desfiladero, pudo darse por la abundancia de pescado en este rio, donde los abrigos asociados les permitía protegerse de los elementos con una cierta comodidad, la posible existencia de una senda junto al cauce en esta orilla, senda que todavía hoy,se puede seguir en parte por el uso en época histórica, con bonitos acondicionamientos en los difíciles pasos, bajo los cortados que jalonan esta orilla a lo largo de 6 kilómetros, reunirían las condiciones necesarias para el asentamiento en este lugar".
Efectivamente, estos tres elementos: el río, los abrigos y la senda conformarían un hábitat muy concreto y determinado que difícilmente sería permanente y estable, sino que estaría más bien en función de complemento de otros modelos, como el ganadero, más permanente y estable por los montes de la zona.
Como ya se ha dicho, este dolmen se encuentra pegado a la senda en el
interior del bosque de robles y rodeado de bojes. Se percibe un túmulo muy
rebajado en el que se aprecian un conjunto de piedras por el N del mismo.
En el centro, en un poco apreciable cráter se encuentran tres losas que
habrían formado parte de la cámara del dolmen.
Atendiendo a la posición de la losa N (1), hubiera tenido una orientación E-W. Esta losa se halla hincada en tierra e inclinada al S. Frente a ella, por el este lado. se encuentra otra (2), más corta, pero igualmente hincada e inclinada al S. Junto a esta última, al E, se encuentra un trozo de losa (3) removido de su lugar. Tras la losa 1, un hermoso roble albar ha crecido, cubriendo el conjunto de restos del monumento.
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Al dolmen de Oianbizkar
El Dolmen de Oianbikkar El dolmen consta de un túmulo de piedras, cubierto por una capa de tierra y de hojarasca de los robles, entre las que sobresalen algunas de ellas.
El túmulo, al estar en ladera, aparece rebajado por el NW y es por el SE donde presenta mayor altura. En el centro del túmulo se encuentra una losa recostada. Al parecer es la losa cubierta de la cámara que se encontraría oculta bajo ella.
Oianbizkar.
El túmulo entre robles.
Un grupo de grandes robles albar han crecido sobre el túmulo y en su entorno. Ejercen de guardianes y testigos del dolmen. Sin su presencia es posible que el dolmen no se hubiera conservado como está, pues evitan una mayor erosión del suelo y la proliferación de matorrales sobre el túmulo.
Oianbizkar. El túmulo custodiado por cuatro grandes robles albar.
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La Estación Megalítica de Lerdengibel, Xurize y Corona
Entre las cumbres de los montes Corona (1.387 m.) y de Lerdengibel (1.217 m.) se extiende de SE a NW un largo collado de tres km. de largo, cubierto de pastizal y rodeado en toda su extensión por un denso bosque de hayas. En la parte central de este gran collado, a los pies de cada una de las cumbres hay dos pequeños collados, Erdiko Larre y Ortxola, pertenecientes a Arrieta y Villanueva respectivamente. Excepto los meses del invierno, el resto del año pastan en este collado abundantes rebaños de ganado vacuno y de caballar.
Pastizal entre Lerdengibel y Corona, al fondo. En primer término el paraje de Ortxola
En las proximidades de este collado se encuentran tres estaciones megalíticas. La primera de ellas al NW, en el entorno de la cumbre de Lerdengibel. La segunda al E, en el monte Xurize y su prolongación al N hasta el monte Añigurrita. La tercera en el entorno de la cumbre del monte Corona.
El acceso a este collado puede hacerse desde los poblados de Arrieta y de Villanueva de Arce, colindantes en este paraje. Desde cada uno de ellos parten sendos caminos de rodadura que llegan hasta él, el de Villanueva más al NW a Ortxola, el de Arrieta más al SE, al de Erdiko Larre. Nosotros lo hacemos desde Arrieta, que es el que aquí se describe para acceder a las tres estaciones megalíticas mencionadas.
Los poblados y entorno de Arrieta y Villanueva de Arce manifiestan claramente su actividad ganadera de la zona. En el paisaje de las cercanías de los poblados se observan verdes praderas, naves ganaderas, caminos con portones para el control del ganado y rebaños de vacas y yeguas.
Por encima de estos,, el paisaje lo componen amplias zonas de pastizales, bojerales y robledales. En la medida en que el terreno se acerca a las cumbres de Lerdengibel y Corona, aparecen las hayas, que componen el gran bosque que bordea el extenso pastizal que se abre entre ambas cumbres. Los helechos ocupan los pequeños claros que aparecen en este bosque
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El acceso a los megalitos de Lerdengibel-Xurize-Corona
Ruta de
arrieta y Villanueva a los megalitos de Lerdengibel, Xurize y Corona.
Hasta este punto el acceso es común para las tres estaciones megalíticas de la zona: Lerdengibel, Xurize y Corona. El regreso podemos hacerlo por este mismo camino de acceso o descendiendo desde Lerdengibel a Villanueva de Arce por una pista similar a la de Arrieta. |
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A los megalitos de Lerdengibel. Para visitar los monumentos de la estación megalítica de Lerdengibel recorremos directamente el trayecto desde Erdikolarre hasta el último monumento y regresamos visitando todos y cada uno de ellos..
Desde el refugio de Erdikolarre seguimos por la pista que gira al N-NW a través del pastizal hasta una pequeña elevación. Descendemos, en la misma dirección y, tras cruzar la alambrada divisoria de los términos de Arrieta y Villanueva, alcanzamos el collado de Ortxola junto a la balsa de su nombre.
En la balsa iniciamos la ascensión a la cercana cumbre de Lerdengibel, siguiendo por el pastizal al NW, hasta alcanzar el bosque de hayas situado en la parte N de la cumbre. El bosque septentrional de Lerdengibel, se utiliza como territorio de caza, especialmente de la paloma. En su interior encontramos refugios para los cazadores y grandes estructuras para acceder a los puestos y superar la altura de las hayas.
Penetramos
en el bosque en la misma dirección NW. A unos trescientos metros y sobre
un terraza rocosa, en zona de abundante canchal, encontramos el monolito
de Lerdengibel. Setenta metros al E, el dolmen de Lerdengibel S. Desde estos dólmenes ponemos rumbo al E-SE. Atravesamos el bosque de la ladera N de Lerdengibel, bordeando por las cercanías de la cumbre, hasta salir al pastizal por el E de la misma. En la conjunción del bosque con el pastizal, hallamos el dolmen de Lerdengibel E. Salimos al pastizal y ascendemos por esta ladera a la amplia cumbre. Al SW de la misma damos con el cromlech de Lerdengibel. De regreso a la Balsa de Otxorla, en el entorno de la cumbre de Lerdengibel y en el de la balsa observamos un fenómeno interesante. Se trata de la existencia de varios túmulos de pequeño tamaño, de piedras y cubiertos por el pastizal, que constituyen sendos campos tumulares, fenómeno que se repite también el ascenso de Erdikolarre al del monte Corona. Desde Otxorla el regreso podemos hacerlo por el mismo camino que el acceso, pero tenemos la opción de regresar desde Ortxola a Villanueva de Arce completando el Sendero de las Bordas, cuya primera parte se realizamos en el acceso desde Arrieta
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Los Megalitos de Lerdengibel La cumbre de Lerdengibel es un lugar en el que aparecen diversos elementos de aspecto megalítico: menhires, túmulos, dólmenes, etc. Su origen está en la formación geomorfológica de este monte dentro del macizo paleozóico de Oroz Batelu y se caracteriza por la presencia de rocas paleozoicas, mesozoicas y terciarias, con un relieve abrupto modelado por la erosión fluvial de los ríos Irati y Urrobi y la erosión tectónica por la que fragmentos de corteza se desprenden y se incorporan al manto. Este es el caso de los canchales que abundan en este monte.
Muy cerca de la cumbre de Lerdengibel por el N podemos observar algunos de estos desprendimientos (canchales) y en su entorno una serie de monumentos megalíticos. Quiere decir que aprovechaban las piedras de estos desprendimientos para fabricar sus megalitos.
Lerdengibel. Muela de molino.en fabricación.
El monolito de Lerdengibel II. Está ubicado en una terraza rocosa, cubierta de hojarasca de las hayas, en lo alto de la ladera N de Lerdengibel. Es un monolito que no estaba catalogado, pero debido a sus características, muy similares a otros que sí lo están, como el de Urdínaga en los Montes de Areta (Urraúl Alto) y el de Goitean en Iragi (Esteribar), se incluye como tal.
Su
función, cerca de dos dólmenes y de una senda de paso que proviene del E,
pudiera ser la de orientación o localización de un espacio especialmente
dedicado.
El monolito es de dimensiones considerables. Se encuentra recostado en el suelo, separado unos metros de la senda que transcurre por la zona y en un espacio de abundantes rocas con las que se confunde. Es un losa de arenisca rojiza de la zona (sensible a los hielos y vientos), de figura plana y alargada, más ancha en la base y estrechándose hasta finalizar en punta. Está orientado de SE a NW. La intemperie le ha producido dos hendiduras con cortes planos en su mitad delantera, reduciendo considerablemente el grosor de la losa por esta parte.
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El dolmen de Lerdengibel S Se denomina a este dolmen Lerdengibel S por encontrarse posicionado poco más al S del de Lerdengibel N, muy cerca de él. Se encuentra en el extremo oriental de la terraza rocosa del monolito anterior, a setenta metros de de él. La mencionada senda, muy poco apreciable por la hojarasca que cubre el suelo, pasa por su lado S y da acceso al dolmen del N.
Consta de un túmulo bastante significativo pero que el verde musgo de sus piedras lo confunden con el paisaje. Además, tres hayas crecidas en el túmulo contribuyen al camuflaje del mismo. Destacan sobre el galgal dos grandes losas, aunque hay otras de menor tamaño que son partes de otras mayores que están quebradas.
La losa
mayor, de grandes dimensiones, se halla recostada horizontalmente sobre el
túmulo. Parece ser que fuera la cubierta de la cámara, una de cuyas losas
laterales sería la que se encuentra parcialmente oculta bajo ella.
Posiblemente bajo la cubierta se encuentran otras losas de la cámara. La
impresión que produce es que la cámara se ha hundido por el peso de la
cubierta, ocultando las losas camerales, quedando sola y parcialmente una
fuera de su alcance.
Es el dolmen más al N y al W de esta estación de Lerdengibel. Se localiza bajo la terraza rocosa en la que se ubican los dos monumentos anteriores. Al W del dolmen un canchal se desprende de la terraza superior. Su estado de deterioro es tal que se confunde totalmente con el paisaje. Dos ruedas de molino en proceso de fabricación elevadas sobre el dolmen ayudan a su identificación.
Se compone de un túmulo de piedras, cubiertas de musgo, que sobresalen más por su parte N. Por el S se encuentra rebajado a la altura de las piedras que lo rodean. Una gran roca se encuentra al SE del túmulo pegada a él.
Esta cubierto de la hojarasca de las hayas, de las que cuatro han crecido en el mismo túmulo. En el centro tiene un cráter, relleno de hojarasca en el que se encuentra la única losa que pudiera haber pertenecido a la cámara del mismo. Se halla recostada al NE del cráter y pegada a una de las hayas existentes en el túmulo.
Este dolmen manifiesta claramente la reutilización dada a las losas de los dólmenes. En su entorno se ven diversas piedras en proceso de fabricación de ruedas de molino y de otra utilidades. Al SE del túmulo se encuentra una rueda de molino acostada en el suelo, perfectamente fabricada a falta de hoyo central para el eje. Al SW del túmulo destaca otra rueda de piedra, más pequeña y en posición vertical.
El dolmen de Lerrdengibel E. Ubicado a trescientos cincuenta metros al NE de la cumbre de Lerdengibel, en el interior del hayedo, muy cerca del límite entre el bosque y el pastizal que cubre la cima de Lerdengibel.
Se trata de un dolmen muy descompuesto en el que se observan diversas losas o trozos de ellas sobre un túmulo de pequeñas dimensiones, muy rebajado. Es de piedras, varias de las cuales sobresalen y se encuentran cubiertas de musgo.
Dolmen de Lerdengibel E. Vista del túmulo desde el N.
Dos hayas han crecido juntas en la parte E del túmulo. Sobre él y en su
periferia se encuentran desparramadas otras losas. Tres de ellas merecen
la atención por su ubicación y proporciones.
Al S, en el extremo del cráter y con orientación E-W, se encuentra otra gran losa, recostada también en el suelo y cubierta totalmente de musgo. Por su forma parece que se trata de dos losas, pero en realidad es una sola.
Al SW y orientada de SE a NW hay losa hincada en el túmulo casi en su totalidad. Se encuentra partida al W, pero ambas partes se mantienen juntas por estar hincadas. Esta podría haber formado parte de la cámara como lateral de la misma. Tras ella y paralela tiene otra losa más pequeña y también hincada en tierra.
Finalmente, en la periferia del túmulo se ven losas, algunas de considerable tamaño (dos por el S, una por el N y otra por el E apoyada en las dos hayas ), que también formarían parte de la cámara del dolmen. Al ser estas tan removidas para otras utilidades quedaron fuera de su lugar, desconociendo actualmente su ubicación original y funciones.
El cromlech de Lerdengibel
Se localiza en la misma cumbre de Lerdengibel, ladeado al SW de la misma, en pleno pastizal
Se trata de un círculo de piedras de diversos tamaños un tanto irregular. En el centro tiene un pequeño cráter con una losa asentada al NW del mismo. Componen el círculo once testigos, más frecuentes al N y W.
La presencia de la losa en el pequeño cráter no es habitual en este tipo de monumentos, lo que da a pensar distintas opiniones. Que fuera una losa, lateral o cubierta, de la pequeña cámara, cofre o cista funeraria del interior del cromlech. O que fuera un pequeño dolmen destruido y oculto bajo el pastizal, hundido por las pisadas del ganado
En el entorno de la cumbre de Lerdengibel y del collado de Ortxola se contemplan sendos campos tumulares, compuestos por varios pequeños túmulos de piedras que sobresalen en medio del pastizal. El grupo Hilarriak ha identificado veinte túmulos en Ortxola y nueve en Lerdengibel.
La abundancia de estos túmulos en un paraje de pastizal tan frecuentado por el ganado provoca diversas dudas respecto a su estructura y función. Pueden tratarse de simples morcueros creados con las piedras de la limpieza del pastizal desde antiguo. Pueden ser estructuras de fondos de cabaña. Pueden ser afloramientos de la roca existente bajo el pastizal a los que la acción climatológica ha descompuesto, dándoles forma tumular.
Pueden ser túmulos funerarios, ya que en algunos de ellos se observa un peristalito y una estructura muy trabajada y cuidada.
Sea lo que fueren, componen un fenómeno digno de mencionar en este espacio, que al igual de los existentes en otros lugares, siempre estarán sometidos a opiniones diversas.
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La Estación Megalítica de la Cumbre del Monte Corona. El monte Corona (1.387 m.) está situado al SE del collado de Erdikolarre. En el entorno de la cumbre existe una estación megalítica con cinco dólmenes y un túmulo en estado de conservación muy deteriorado, pero que no dejan lugar a dudas sobre su identidad como tales. También se observa algún campo tumular en la zona.
Corona es el monte más alto del macizo geológicamente más antiguo de la geografía navarra, junto a Qunto Real/Kintoa y Cinco Villas, que datan su formación desde la era primaria. Su constitución es de roca arenisca rojiza que se asoma sobre el suelo y en diversos cortados del monte. La cumbre y su entorno constituyen un gran pastizal, cubierto de helechos, brezo y argomas, salpicado de pequeñas agrupaciones de hayas.
Monte Corona. Entorno de los megalitos.
En los grandes pastizales de Erdikolarre pasta el ganado vacuno y caballar en término de Arrieta, mientras que en la cumbre y en toda la parte SE lo hace también el ganado ovino en término de Oroz Betelu.
El recorrido para acceder a los megalitos de Corona lo iniciamos, como en las zonas colindantes, en el collado de Erdikolarre y siguiendo un camino de rodadura asciende por el pastizal hasta la cumbre del monte. Iniciamos, pues, el camino en la cabaña de Erdikolarre, ascendemos a través del pastizal al SE hasta lo más alto del mismo en Menkain. Giramos con el camino al NE para alcanzar un estrecho el pastizal de Eratzu. En el ascenso observamos pequeños túmulos que forman pequeños campos tumulares.
En lo alto del pastizal de Eratzu cambiamos el rumbo al E, cruzamos la alambrada divisoria de Arce y Oroz Betelu y penetramos en el bosque. Poco antes de salir a un nuevo pastizal, dejamos el camino y giramos al N avanzando en suave ascensión por el bosque.
Continuamos en la misma dirección y salimos al pastizal, donde giramos al SE para alcanzar nuevamente el camino por el que llegamos al monolito sobre el que está ubicado el punto geodésico que indica la cumbre del monte Corona. A su lado una balsa de agua, que en verano suele secarse, decora esta cumbre.
Desde esta cumbre y desde Menkain vemos grandes panorámicas sobre Oroz Betelu, el collado de Zanaz, el poblado de Gorraiz y las cumbres de Juandetxako, Pausarán y Elke. Por el W, el valle de Arce, la sierra de Labia con la cumbre de Larrogain y las Peñas de Urdirotz, Aintzioa y los poblados de Saragüeta y Lusarreta.
Cumbre del monte Corona
Juandetxako, Pausarán y Elke desde Corona
En la misma cumbre de Corona, treinta metros al SE del monolito, hallamos los dólmenes de CORONA 1 y 2. Cien metros al S, en el interior de una pequeña agrupación de hayas, el dolmen y el túmulo de CORONA S.
Este paraje de Ansabe contiene varios roquedos que asoman al robledal de Betelu en los que es frecuente ver buitres y otras rapaces posados en ellos y desde los que se obtienen buenas vistas al N (Roncesvalles) y al E (Olaldea). Roquedos de Ansabe en la ladera oriental de Corona
Pero antes de llegar a ellos, ascendiendo por el pastizal de Auzaberro vemos a mano derecha del camino cuatro pequeños túmulos que conforman el campo tumular de Auzaberro. Continuando la ascensión por el pastizal al SE, el camino gira al NE en el paraje de Menkain y alcanza el pastizal de Eratzu. El camino gira al E y penetra en el bosque de hayas cruzando la alambrada que separa los municipios de Arce y de Oroz Betelu para continuar hacia la cumbre de Corona. Pero, antes de cruzar la alambrada, muy próximos a ella, hallamos seis túmulos, cubiertos de pastizal que tiende a camuflarlos. Solamente uno de ellos, el más destacado, tiene una pequeña losa enhiesta en lo más alto. Es el campo tumular de Eratzu.
Auzaberro.
Túmulos.
El estado de conservación de los megalitos de Corona es muy deficiente. Todos ellos han sido removidos desde antiguo sin control alguno y sus losas, demandadas para la fabricación de diversos utensilios (muelas de molino, piedras de afilar, etc.) están desaparecidas o desparramadas por el entorno. Solamente el dolmen de Ansabe conserva sus grandes losas, aunque están tumbadas o recostadas en el túmulo.
Eratzu. Túmulo
El dolmen
de Corona W. Se halla en el interior del bosque de hayas, muy cerca del camino que lleva a la cumbre de Corona y del paraje de Eratzu. Para llegar a él es preciso salir del camino y acceder por el bosque en suave ascensión.
Se trata de
un dolmen con un túmulo muy evidente, de piedras cubiertas de tierra,
musgo y hojarasca de las hayas. Presenta un gran cráter central que
evidencia una gran excavación fuera de control. Las losas han sido
extraídas y no se ve ninguna con cierto realce por sus alrededores. Corona W. Dolmen desde el SE
Es curioso en este dolmen el movimiento de tierras existente al rededor del túmulo. Pudo hacerse para asentar el dolmen, pero es más probable que se hiciera cuando el dolmen fue vaciado, buscando en su entorno losas que pudieran ser reutilizadas con otras funciones. Esta probabilidad se funda en la ausencia de hayas en el túmulo o muy cercanas a él. Las existentes se encuentran en la periferia del movimiento de tierras, al N y NE, al Sur y al SE.
La estructura que ha quedado del dolmen en la actualidad es muy similar al de Corona S, en la cumbre del monte y que veremos más adelante
El dolmen de Corona N
Corona N desde el E
El dolmen
se encuentra totalmente arrasado. En su espacio, cubierto dde hojarasca,
helechos, hayucos, musgo y otros vegetales, a penas se aprecia él túmulo.
Solamente en la parte norte es perceptible un cierto levantamiento del
terreno. Cuatro hayas se levantan en el entorno. Dos en la parte N del
túmulo, al NE y NW respectivamente, y dos en la parte S, también al E y
al W.
Dentro del
espacio que ocuparía el dolmen, se encuentran varias losas desparramadas,
la mayoría de ellas hundidas en tierra, signo evidente de que el dolmen
fue destruido con el objetivo de reutilizar sus piedras. Por su tamaño
destacan cinco de ellas que habrían formado parte de la cámara. Es
probable que fueran desechadas para otros usos debido a su escaso grosor.
La losa 4, tras otro haya, tiene paralela otra losa muy cuarteada y que por su forma y disposición parece ser un fragmento de aquella.
El dolmen de Corona 1
Este dolmen se encuentra cuarenta metros al E del monolito sobre el que se ha colocado el vértice geodésico instalado en la cumbre del monte Corona, junto al dolmen de Corona 2. Es un dolmen pequeño del que solamente queda su forma túmular y algunas pequeñas piedras.
El túmulo es de piedras, está cubierto de hierba del pastizal por la parte E y SE, donde se ven varias piedras de diversos tamaños. El resto del túmulo, incluido un pequeño cráter central, se encuentra cubierto de matorral de brezo.
Dolmen de Corona 1 desde el W
Fuera del cráter, por el SW tiene en lo alto del túmulo una seré de pequeñas losas, algunas de las cuales por su tamaño habrían formado parte de la cámara
Ubicado treinta metros al SE del monolito indicador de la cumbre de Corona y once metros al SW del dolmen de Corona 1, este dolmen presenta unas características particulares.
Corona 2. Restos del túmulo y
del dolmen en la cumbre de Corona.
Es posible que los materiales que se encuentran sobre el túmulo pertenecieran a alguna cabaña que se habría construido sobre el dolmen con los materiales de este, tal como sucede en otros muchos lugares. Pero también es posible que sus materiales se hubieran empleado para la construcción de la cabaña, cuyos restos se encuentran tangentes con el dolmen.
Dolmen de corona S
Está ubicado en el interior de un pequeño grupo de hayas, ubicado cien metros al S del vértice geodésico. Se observa que el espacio ocupado por este hayedo se encuentra muy removido, posiblemente con el objetivo de extraer las losas del lugar, entre las que se encontrarían las de este dolmen. Fue catalogado en el año 2005, pero se tenía conocimiento de él con mucha anterioridad.
El entorno del monumento, es muy similar al de Corona W. Es de grandes dimensiones y está muy definido entre las hayas donde se encuentra encajonado. Está totalmente desprovisto de losas, quedando solamente algunos trazos desparramados sobre el túmulo.
En el centro tiene un gran cráter abierto para la extracción de las losas, tal como ha ocurrido con muchos de los dólmenes de esta zona, habiendo sido despojado de todas ellas.
El túmulo de Corona S.
Diez metros al S del dolmen anterior, en la salida del pequeña hayedo al pastizal, cubierto totalmente de hierba, se encuentra un pequeño túmulo de piedras, algunas de las cuales sobresalen de la hierba.
Corona S túmulo. Vista desde el W.
Analizando visualmente el terreno podemos formular la hipótesis de que este túmulo habría formado parte de otro dolmen, situado al S del anterior y tangente con él. Sus dimensiones serían similares. Al N de este pequeño túmulo y pegado a él se observa un pequeño hundimiento con forma de cráter, con un haya al NE que da cobertura con su ramaje a todo el espacio.
Corona S Túmulo. Vista desde el S. Tras él se ve el dolmen Corona S..
Ansabe. Dolmen incrustado en el brezal
Se compone de un túmulo de piedras areniscas rojizas del lugar, de dimensiones considerables. No así su altura, ya que está bastante rebajado. Se encuentra totalmente cubierto de la vegetación del entorno, dejando solamente libre el espacio ocupado por la cámara, prolongado al SW, y un pequeño claro el N.
En el centro, dentro de un amplio cráter, se encuentran las losas de la cámara. Dos de ellas, laterales recostadas y orientadas al S, una apoyada en la otra, como si se hubieran derrumbado simultáneamente en esta dirección. La losa lateral N (2) en encuentra partida transversalmente en dos, y la lateral S (3) presenta una gran hendidura transversal, no pudiendo comprobarse si está partida totalmente por estar bajo la anterior.
Ansabe. Vista del dolmen desde el W
¿Un menhir y fondos de cabaña en Corona? Al S de la cumbre de Corona, se proyecta un gran pastizal que desciende desde la cumbre ladera abajo en esta dirección. Es un espacio en fuerte pendiente, totalmente cubierto de brezo, árgomas y helechos en temporada de calor, con agrupaciones de hayas en todas las direcciones. Un escarpe rocoso, denominado toponímicamente Piedras de Eratzun, desciende por el E y es el que otorga su nombre a este paraje.
En este espacio se observan dos fenómenos de interés. Por un lado, en la pronunciada ladera se detectan varios aterrazamientos (cinco como mínimo) similares a otros catalogados como fondos de cabaña, por ejemplo en Ortxola (Sorogain) y Beraskoain en el Valle de Erro. Son estructuras evidentemente construidas con alguna intencionalidad, como se explica al hablar de ellas en este valle.
Pero es más curioso que por encima de una de estas terrazas, localizada a trescientos veinticinco metros al S de la cumbre, y en su entorno se encuentran una serie de losas de tamaño considerable que posiblemente habrían formado algún tipo de monumento megalítico, por ejemplo un dolmen. Es difícil imaginar un dolmen en una ladera tan pronunciada, pero siempre aparece alguno que rompe la norma general de estar ubicados en el entorno de cumbres, cerros y collados, como por ejemplo el dolmen de Epersaro en Luzaide/Valcarlos.
En
concreto, llama la atención una de las losas, tumbada y hundida en tierra,
que presenta la forma y el tamaño de un menhir o monolito Este menhir
estaría alineado entre el de Mendigibel por el S y los dólmenes de la
cumbre de Corona.
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La Estación Megalítica de Xurize El monte Xurize (1.291 m.) está situado al NE del collado de Erdikolarre. En el propio monte y en su entorno hacia el N existe una estación megalítica compuesta por cuatro dólmenes y dos monolitos, si bien un dolmen y uno de los monolitos son de carácter dudoso, como se verá más adelante.
En los pastizales abiertos en la propia cumbre y al W y S de la misma, crecen los helechos, brezos y árgomas, además de zarzas, rosas, enebros y otros matorrales más. Todo ello se ve a través de un recorrido por los monumentos megalíticos del monte Xurize.
Planicie
en la cumbre de Xurize.
Este
recorrido lo iniciamos, al igual que los de Corona y Lerdengibel, en la
cabaña de Erdikolarre. Tomamos un camino al NE que desciende levemente por
el pastizal buscando el bosque.
Balsas en la cumbre de Xurize.
En la cumbre giramos al NW, atravesamos el pastizal y penetramos en el bosque de hayas con sotobosque de matorral de acebo en su parte superior, donde hallamos el monolito de Xurize.
En el dolmen de Xurize cambiamos el rumbo al NE y por un limpio bosque de hayas, con el suelo cubierto de hojarasca, descendemos al collado de Irumugueta, donde se dan cita las mugas de los municipios de Garralda al E, Auritz/Burguete al NW y Arce al W. Seguimos el collado al NW por una senda que discurre junto a la alambrada divisoria de Arce y Auritz/Burguete. Esta senda discurre bajo hayas y robles y por ella alcanzamos la pequeña elevación de Añoberrieta, señalizada con un monolito (mojón) indicador de la muga. Trescientos cincuenta metros adelante, a mano izquierda de la pista y protegido con una enorme barrera vegetal damos con el dolmen de Añigurrita.
Regresamos al collado de Irumugeta y descendemos cien metros al W. Junto a una alambrada que asciende al collado por este lado vemos el monolito de Irumugeta. Regresamos nuevamente al collado y ascendemos hacia el SW a través del bosque de ladera NW de Xurize, hasta alcanzar los dos pastizales de Buabakar. Son dos espacios en fuerte pendiente, cubiertos de helechos, árgomas y otros matorrales. En lo alto del primero, encontramos los dólmenes de Xurize N, de menores dimensiones, en medio de los matorrales del pastizal, y el de Xurize S, en la confluencia con el bosque que lo circunda.
Desde lo alto de este pastizal seguimos al S, cruzamos un estrecho bosque y salimos al segundo y gran pastizal de Buabakar, por el que descendemos por una senda que lo atraviesa en esta dirección hasta alcanzar un amplio camino, en las proximidades del barranco de Corona. Seguimos este camino al SE a través del hayedo, cruzamos el barranco, y llegamos al pastizal y a la cabaña de Erdiko Larre.
Los Megalitos de Xurize
Esta
estación contiene cuatro dólmenes y dos monolitos. En la amplia y herbosa
cumbre del monte Xurize se perciben algunos elementos, como grupos de
piedras, pequeñas elevaciones del terreno, etc. que dan a pensar en la
presencia de algún túmulo. El estado de conservación de estos monumentos
es muy deficiente. Solamente el dolmen de Añigurrita conserva la mayor
parte de su estructura, aunque también manifiesta signos importantes de
deterioro. El menhir de Xurize.
Es un
monolito de piedra arenisca, propia de la zona, y de grandes dimensiones.
Se halla recostado en el suelo y dirigido de NW a SE. Es más ancho en la
parte trasera y va estrechándose en la parte delantera para acabar en una
punta bastante marcada. Su forma recuerda a otros de similares
características.
Destaca en
relación a otros monolitos similares el grosor de la losa. Por las
características de este tipo de roca frente a los fenómenos
climatológicos, ha sufrido diversos cortes longitudinales, sobre todo en
su mitad delantera, donde ha perdido gran parte de su grosor.
En el centro es donde menos ha sufrido estos efecto y es donde su grosor es mayor. En la parte posterior se ven diversas hendiduras longitudinales que acabarán por producir los mismos cortes que en la anterior.
Este monolito, a pesar de que genera algunas dudas sobre su identidad, responde a las características generales de este tipo de monumentos. Su ubicación permite formular la hipótesis de que pudiera ejercer funciones de indicador de un territorio funerario, en relación a la cercana estación de los dólmenes de Xurize, o de orientación en conexión con otros menhires de la zona (Irumugeta, Lerdengibel, etc.)
Xurize. Menhir desde el S
Xurize E dolmen. Túmulo desde lo alto
El dolmen se halla muy deteriorado. Se compone de varias losas o trozos de ellas muy desparramadas en el terreno. Casi no se aprecia el túmulo que pudo haber sido arrasado en la remoción del mismo.
De las losas existentes destacan dos. La primera de ellas al NW está hincada, de pié y aparentemente en posición original. Podría haber formado parte de la cámara. La segunda, tras aquella, recostada en el suelo y de mayores dimensiones que las demás. En la parte SE del conjunto parece apreciarse un pequeño cráter, provocado sin duda por la extracción de las losas. En el interior del espacio han crecido ocho hayas, seis de ellas al N y E, una al S y otra al SE.
El carácter dudoso de este dolmen radica, además de su lamentable estado, en la presencia cercana de alguna pequeña cantera de extracción de losas, lo cual haría pensar que este conjunto de losas vendría a ser una parte de ellas. Por el contrario, esto mismo refuerza la hipótesis de ser monumento megalítico al que le extrajeron sus losas, como si de cantera se tratara, dejando las inservibles en el lugar. De todas formas la consideración de este dolmen como tal, da más consistencia a la de los cercanos monolitos como indicadores de un espacio funerario en la antigüedad.
Se localiza en el paraje de Añigurrita, asentado en el interior de un
bosque de hayas y robles, en zona de abundantes y altos matorrales,
especialmente de acebos, que dificultan su visibilidad y acceso.
En concreto se ubica junto a la senda que desde el collado de Irumugeta se
dirige al NW, siguiendo la alambrada divisoria de Arce y de Auritz/Burguete.
Cuatrocientos metros al N del mugarri de Añoberrieta instalado junto a la
senda y treinta metros al W de.la misma está el dolmen
El dolmen se compone de un gran túmulo de piedras cubiertas de musgo y,
sobre éste un manto de pequeña y verde vegetación de hayucos y zarzas que
cubre todo el monumento, dejando visible el recinto de la cámara. En lo
alto del túmulo, un gran roble se erige como testigo del dolmen.
La cámara consta de una gran losa lateral al NE y de la losa de cabecera.
Ambas en su lugar, de pié y dando forma a la cámara. La losa lateral NE
se encuentra partida a la altura de su apoyo con la cabecera y un trozo se
halla desprendido al interior de la cámara.
En el interior se encuentra también otro trozo de losa más grande, no pudiéndose precisar si pertenece a la losa lateral SW, a la trasera o a la cubierta. Próximas al túmulo y bajo la pequeña vegetación hay otras losas que pudieron formar parte de la cámara del dolmen.
El túmulo presenta un ligero cráter, seguramente producido para la extracción de la cubierta y. con ello, la ruptura de la lateral SW. Así se explica que a la cámara le falten estas dos losas, quedando la cabecera y la losa lateral NE en su lugar. Todo ello deja a la vista la magnitud de la cámara.
Añigurrita. Vista del dolmen desde el S-SE.
El monolito de Irumugeta
Irumugueta. Vista del monolito desde el NW.
Presenta una forma particular. Su estructura es una losa hincada en tierra e inclinada al W. En la base presenta una anchura de doble dimensión respecto a la parte superior, debido a que a mitad de altura tiene un corte del cuadrante superior S.
Su inclinación puede deberse a diversos factores: viento, movimiento del terreno y el empuje del ganado al emplearlo como rascadero.
Sus
dimensiones son:
La estructura de este monolito, especialmente su atípica forma, da lugar a dudas sobre su identidad. No obstante, su presencia en este collado denota un sentido de orientación, de indicador del espacio y de caminos y, probablemente, de zona de enterramientos de los ancestros prehistóricos, ya que sigue la constante de la mayoría de estos megalitos de estar ubicados en zonas de enterramientos prehistóricos o muy próximos a ellas.
El hallazgo de estos dos dólmenes, tal como lo narra J. M. Martínez Txoperena, su localizador, fue fruto de un "cuento de tabernas". Alguien le comunicó que en Villanueva había un hombre que decía conocer en el paraje de Palomeras un cajón de piedra que contenía un tesoro. Guiándose de estas referencias subió al paraje y encontró estos dos dólmenes. Estas leyendas provienen desde tiempos inmemoriales y son las que ha motivado la profanación de muchos dólmenes en busca de los "tesoros" que guardaban.
Ambos dólmenes se encuentran muy próximos, a quince metros de distancia uno del otro, ubicados en lo más alto del más septentrional de los dos espacios abiertos en el bosque en el paraje de Buabakar, en la ladera occidental de Xurize.
Xurize N.Túmulo del dolmen
Son dos
espacios de pastizal, cubiertos en su mayor parte de helechos y otros
arbustos como brezo, árgomas, zarzas, etc. En el entorno se ven algunas
estructuras elevadas para la caza de la paloma (palomeras), nombre con el
que popularmente se conoce también a este paraje.
En cuanto a su ubicación presentan una pequeña diferencia. El primero de ellos se encuentra en pleno helechal, por lo que estos matorrales lo cubren en primavera y verano, mientras que el del S se encuentra en el límite del helechal con el hayedo, entre dos hayas y un roble al N.
Se componen ambos dólmenes de sus correspondientes túmulos de piedras con un cráter en su parte superior, producto de excavaciones incontroladas. El de Xurize N es más pequeño, pero está mejor conservado. El del S es de mayores dimensiones, pero tiene el galgal recortado por la parte N por una zanja abierta junto a él, quedando se túmulo en forma ovalada.
Ambos tuvieron cámara y, curiosamente, ambos conservan de ellas una sola losa, el del N en el centro del cráter, recostada sobre él, y el del S recostada y hundida fuera del cráter, en la ladera SW del túmulo, junto a varios trozos de losas que habrían formado parte de la cámara
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La Estación Megalítica del entorno del Collado de Zanaz. Oroz Betelu está situado al SE del monte Corona, al pie de las estribaciones que descienden hasta el río Irati en lo más profundo del valle. Dentro de su término se encuentra la ladera SE del monte Corona, en la que se ubica una zona megalítica en dos puntos concretos, Berraburu y Mendiguibel en la ladera SE y Zanaz, un collado al S de Corona, entre éste y Juandetxako (1.205 m.) por el E.
El acceso a estas zonas puede hacerse por distintos lugares. Uno es desde Olaldea por una pista que asciende a través de la ladera E del monte Corona hasta Mendigibel, donde finaliza junto a un rústico complejo ganadero. Esta pista discurre por el bosque de hayas y robles y en su trayecto atraviesa el gran Canchal de Arrizabal, señalizado con un panel informativo sobre este fenómeno geológico y sobre el paisaje del lugar.
Un segundo itinerario es desde Oroz Betelu, por una pista que sale hacia el norte, pasa junto a unas naves ganaderas entre el cementerio al W y la ermita de la Virgen de los remedios al E. Inicialmente la pista discurre entre praderas para pasar a partir de las naves ganaderas a convertirse en camino de rodadura por terreno de bojeral, con espinos y robles diseminados y abundantes zarzas, rosas y diversos matorrales de espinos para llegar a Mendigibel sorteando pequeños bosque de robles y atravesando el hayedo que cubre este lugar.
Un tercer acceso puede hacerse desde Arrieta, en el Valle de Arce, por un camino que sale al SE del pueblo, pone rumbo al E y entre praderas, bojerales y un bosque de hayas llega al Collado de Zanaz.
Y un último itinerario, el que aquí se detalla, se inicia en el Cuello de Joxepita, en lo alto de la carretera de Imizkotz a Gorráiz de Arce.
Imizkoz es un pequeño poblado, elevado en la ladera occidental de la cadena montañosa que desde el Monte Corona desciende al S hasta la Sierra de Osa. Se encuentra ubicado entre las peñas de Pausaran y el monte Elke que se elevan al SE del pueblo y lla cumbre de Juandetxako al NE. Se accede al poblado por una carretera que asciende desde el fondo del valle, junto al río Urrobi, hasta Imizkotz, continúa hasta Gorráiz de Arce por el alto del Cuello de Joxepita, y desciende por una pista a Oroz Betelu, en el valle del Irati.
Imizkotz es poco más que un caserío. Son cuatro casas típicamente rurales de las que solamente una ha sido totalmente reformada y está habitada permanentemente. Las otras tres, una de ellas con fachada de sillería y portada con arco de medio punto y otra con todos sus muros de sillería, están deshabitadas y en estado de deterioro evidente.
Imizkotz. Poblado en la ruta para acceder al collado de Zanaz Entre ellas un antiguo edificio, utilizado para garaje de maquinaria agrícola, conserva una bonita ventana geminada con partesol Junto a ellas la iglesia de San Pedro con el cementerio adosado en el que se ven tres estelas funerarias. Una gran nave ganadera indica la actividad económica del poblado. Praderas y pastizal completan el paisaje del poblado, con un huerto familiar, fiel exponente de la tradicional economía de antaño y que hoy se mantiene en la mayoría de los poblados.
Recorrido por los Megalitos de Zanaz El recorrido para visitar estos megalitos tiene dos partes diferenciadas. La primera alcanza la ladera S de Corona, con el Cuello de Zanaz como punto central y con un paisaje meramente mediterráneo. La segunda parte llega a los parajes de Mendigibel y Berraburu en la ladera SE de Corona, donde el paisaje se torna más subatlántico.
El itinerario se inicia en el Collado de Joxepita, en el que está instalado en una caseta de madera con un observatorio de aves con paneles informativos sobre ellas. Tomamos un camino hacia el E por el que, entre bojes y pastizal, avanzamos en esta dirección cuatrocientos metros, hasta alcanzar un camino de rodadura que asciende del SW.
Este camino alcanza el cerro de Ezkiate, recorre la ladera oriental del monte Jaun Done Xakue (Juandetxako) y nos conduce directamente al Cuello de Zanaz en el extremo occidental de la loma de este nombre.
En el
paisaje que acompaña a este tramo del itinerario predominan los pastizales
poblados de bojerales y robledales, junto a otras especies de matorrales,
como espinos, zarzas, retamas, brezos y árgomas. También se ven arces y
enebros diseminados por el lugar. Hasta el Cuello de Zanaz llegan los
hayedos que ascienden desde las laderas meridionales de Corona y
septentrionales de Juandetxako.
En el extremo occidental de la loma, en el Cuello de Zanaz, observamos la alambrada divisoria del Valle de Arce y Oroz Betelu que viene del E y que gira al S junto a un paso de la misma. En este punto y bajo ella vemos el dolmen de Zanaz W, cubierto por en su mayor parte por un matorral de boj.
Zanaz La loma desde el E. Posición del dolmen de Zanaz W y Juandetxako
Continuamos al NE por el pastizal entre abundantes espinos y llagamos al promontorio de Armasaets, bajo el cual giramos al E y ladeando Corona por sendas de ganado abiertas en el pastizal-bojeral, llegamos a Mendigibel, espacio de cubierto de hayedo y bojeral, eminentemente ganadero con estructuras para esta actividad bajo las hayas: rediles, abrevaderos, cercas, mosquera, etc.Al E de este espacio llega la pista que asciende desde Olaldea.
Por esta pista, trazada entre helechales, avanzamos unos trescientos metros al E y sobre la misma pista, en el helechal que cubre la ladera E, encontramos el pequeño menhir de Mendigibel.
Mendigibel. El
Menhir sobre la pista´ Hace unas decadas, ciento cincuenta metros pista adelante y por debajo de esta, se encontraba la borda de Mendigibel. De esta ascendía un camino hasta el pastizal del cerro de Berraburu, un rellano en la ladera S-SE de Corona, al SE de las peñas de Eratzun, donde había un redil ganadero cercado con pared de piedras y dos abrevaderos. En el extremo NW de este pastizal, tras las ruinas de un antiguo abrevadero, se encuentra bajo las hayas restos del dolmen de Berraburu. Al E de este abrevadero se localiza otro en el que una pila contiene agua para el ganado. Cincuenta metros al SW de este segundo abrevadero localizamos el monolito de Berraburu.
De las
estructuras ganaderas del cerro quedan restos de la pared del redil y las
ruinas de los abrevaderos. Solamente una pila instalada con
posterioridad suministra agua al ganado. Para llegar desde Mendiguibel a este cerro de Berraburu ascendemos desde el menhir de Mendigibel por el helechal al NE, atravesamos un estrecho hayedo y alcanzamos el pastizal de Berraburu que se extiende de SE a NW por la explanada del cerro de Berraburu.
Este paraje ha sido utilizado por el hombre desde antiguo y de ello quedan varias huellas. Además de los megalitos del lugar y de las viejas estructuras ganaderas, en el extremo SE se observan un conjunto de piedras tumbadas y hundidas en el pastizal, casi en forma circular, que hacen sospechar de alguna posible estructura realizada por el hombre, pero sin poder identificar su contenido.
Del monolito regresamos al Collado de Joxepita desandando el camino por el que vinimos. Podemos completarlo con la visita a Gorráiz de Arce y al poblado de la Edad de Hierro de El Castillo que describimos un poco más adelante.
Los Megalitos de Zanaz Zanaz es una estribación del monte Juandetxako que se extiende de W a E bajo la pronunciada cresta oriental de este monte. Esta estribación en la medida en que se proyecta al E va incrementando su altura hasta su extremo oriental, de donde se desprende hacia el fondo del valle en Oroz Betelu.
Rebaño de vacas pastando en el Cuello de Zanaz, bajo la cumbre de Juandetxako.
Zanaz. Rebaño de ovejas en el extremo oriental de la loma. Únicamente en su extremo oriental se apreciaba un conglomerado vegetal de boj formando una mosquera para el ganado. Hoy día, sin la presencia de los rebaños, estos matorrales están conquistando el espacio y cambiando la visión del paisaje.
En el año 1992 ascendimos al monte Corona y descendimos cl collado de Zanaz para llegar a Arrieta. En esa ocasión, vimos el dolmen de Zanaz E, pero no así el de Zanaz W. Tuvimos que volver en 1994 para verlo y observarlo.
Estos dos dólmenes fueron localizados por Tomás López Sellés en el año 1961 y publicó una descripción de ambos en 1963, catalogándolos como Zanaz E y W, respectivamente. Así los describe:
"DOLMEN DE ZANAZ W, DEL VALLE DE ARCE. — En un collado denominado Zanaz, al E. de la cima de Juandetxako. La alambrada divisoria de los términos de Arrieta y Oroz Betelu cruza el monumento. Sobre un galgal desfigurado y poco pronunciado, se conserva en su sitio la losa S., que mide 0,90 metros de altura por 1,60 metros de largura por 0,15 metros de grueso. Seguramente desplazada de su antiguo lugar, y a continuación de la citada anteriormente, queda otra losa de 1,10 metros de altura por 0,48 metros de largura por 0,18 metros de grueso. Se advierten fragmentos de otras losas. Orientación probable, E. La cámara sepulcral se halla tapada, casi en su totalidad, por bojes. Coordenadas en la hoja 116 (Garralda): 2º 20’ 48” de longitud y 4º 54’ 56” de latitud. Altitud aproximada: 1.050 metros. Fecha del hallazgo: 8 de octubre de 1961". (Tomás López Sellés Contribución al Catálogo Dolménico del País Vasco. - Hallazgos en Navarra. Munibe 1963. Pag. 130).
Hoy día, la
cámara se halla totalmente ocupada y oculta por matorrales de boj, espinos
y otros, de forma tal que solamente asoma entre ellos parte de la losa
lateral S
En el año 1994 estaban los matorrales cortados y se veían claramente las
losas de la cámara.
Antes
de 1994, se hizo una limpieza de la cámara, a nuestro entender
descontrolada, ya que lo único que se hizo fue despojarla de la vegetación
que la cubría, sin aplicar estudio alguno de las losas que se vieron y de
otras posibles que se encuentren en el fondo más profundo de la cámara.
Tuvimos la oportunidad en 1994 de fotografiar el dolmen aparentemente
recién "excavado".
El dolmen de Zanaz E. "DOLMEN DE ZANAZ E., DEL VALLE DE ARCE. — A unos cuatrocientos o quinientos metros del dolmen anterior, Zanaz W, en una cota destacada. Galgal de catorce o quince metros de diámetro y cerca de uno y medio metros de altura, con un cráter central, sin losas visibles. Término de Oroz Betelu.
Coordenadas en la hoja n.º 116 (Garralda): 2º 21’ 11” de longitud y 42º 54’ 51” de latitud. Altitud aproximada: 1.080 metros. Fecha del hallazgo: 8 de octubre de 1961". (Tomás López Sellés Contribución al Catálogo Dolménico del País Vasco. - Hallazgos en Navarra. Munibe 19963. Pag. 130).
Este dolmen ha perdido la visión total de su conjunto por los matorrales de boj que han crecido sobre el túmulo. En el año 1992 estos matorrales, así como la mosquera a la que acompaña, tenían un desarrollo menor, lo que permitía una visión íntegra del galgal. En lo más alto del túmulo había crecido un espino grueso que vimos en 1992. En 1994 ya había sido talado.
Se halla tangente con una mosquera por el S de ésta. El túmulo es de piedras y está cubierto de hierba en la que, en el espacio que dejan libre los bojes, asoman muchas de estas. El cráter central se encuentra ocupado por una de estos matorrales, no obstante se percibe su forma circular por la periferia de este matorrral
Tras los bojes del lado SE y apartada del túmulo se encuentra una losa tendida en tierra que supuestamente habría formado parte del dolmen. Hoy día está oculta entre los bojes y pasa fácilmente desapercibida. Podría pensarse también en la posibilidad de que esta losa fuera en realidad un monolito o menhir. Su ubicación y su forma invitan a ello.
El menhir de Mendigibel Está ubicado en el helechal de Mendigibel, asentado sobre el talud de la pista que asciende de Olaldea, a mano derecha, trescientos metros antes de llegar al recinto ganadero donde finaliza.
Precisamente su escasa altura es la que da lugar a distintas interpretaciones sobre su identidad megalítica. Es evidente su intencionada colocación en este lugar, pero no así la función a desempeñar.
Para ser un menhir tipo, su altura dista mucho de los menhires que se encuentran por la zona, aunque no su forma, acabada en punta. La cercana presencia del dolmen y posible menhir de Berraburu apuntan a su función más verosímil como elemento indicador de una zona funeraria a la que tener acceso. Pero podría tenido también la función de señalización y orientación de algún camino o paso histórico por el lugar.
Mendigibel. Menhir en el helechal.
Finalmente, podría haber sido también un "mugarri" de demarcación o delimitación de algún territorio, por ejemplo, de cultivos y pastizal para el ganado.
El dolmen de Berraburu
En lo alto de Berraburu, al N de un limpio pastizal, tras las ruinas de la estructura de un abrevadero construido de piedras y de hormigón, bajo las hayas que llegan hasta la misma estructura, se encuentran los escasos restos del dolmen de Berraburu.
Por el lado opuesto, una fila de pequeñas piedras hincadas en tierra mantienen la misma dirección que las anteriores, solamente la mayor de ellas, situada más al NW, se encuentra recostada en el suelo. El espacio entre ambas filas, removido y formando un cráter abierto al N y al S, lo habría ocupado la cámara.
En el extremo SE del túmulo, se halla la mayor losa del monumento. Está recostada en tierra y fuera de su sitio original, ya que por su tamaño y forma hubiera formado parte de la cámara.
La casi total destrucción de este dolmen podría estar en dos factores. El primero de ellos sería el hecho de que en el recinto del túmulo han crecido seis grandes hayas, cuatro de ellas, las mayores, dos a dos a cada lado de la cámara. El poder de remoción del suelo de estos árboles es enorme y podrían haber removido y destruido el dolmen. El segundo factor sería la reutilización de las piedras. Los viejos abrevaderos que se hallan junto al dolmen contienen muchas piedras, algunas de gran tamaño, que podrían haber sido extraídas del dolmen. Más curiosa es la losa SE que produce la sensación de haber sido inicialmente trabajada para fabricar alguna rueda de molino u otro elemento de piedra.
El monolito
de Berraburu
Se halla dentro del hayedo a menos de cincuenta metros al SW de las ruinas del más occidental de los dos abrevaderos existentes en el alto de Berraburu. En este abrevadero se ha colocado una pila de agua para el ganado que permanece en uso.
Berraburu. El Monolito desde el SW
Es un monolito de piedra arenisca rojiza, como todos los monumentos de la zona, de grandes. proporciones. Se halla tumbado al SW, aunque no totalmente caído. La parte posterior la mantiene hincada en tierra.
Este monolito genera dudas sobre su identidad. Su ubicación en las proximidades de un dolmen, cercano al menhir de Mendigibel y en zona de viejos caminos ganaderos, apoyan la posibilidad de un menhir, pero su forma y estructura no concuerdan mucho con las de estos monumentos. Su posición apunta a que en su día estuvo de pie y que se ha caído hacia el W. Pero también es posible que sea una roca bajo el suelo de la ladera y que con la erosión está saliendo a la superficie. Esta hipótesis explicaría el hecho de que la parte más occidental de la piedra, que es más estrecha, se encuentra elevada, lo que da la apariencia de que todo el bloque está tumbado. Una excavación en la parte posterior aclararía este tema.
Otras posibles manifestaciones megalíticas en el entorno de Zanaz. En Zanaz o en sus proximidades se hallan tres posibles manifestaciones megalíticas no catalogadas, pero que merece la pena mencionarlas. La primera de ellas se encuentra en la propia loma de Zanaz, equidistante entre los dos dólmenes descritos en ella.
Esta loma contiene bajo el pastizal una masa rocosa que se proyecta en la misma dirección que la loma. En determinados espacios esta roca aflora entre la débil capa del pastizal. Uno de estos espacios se encuentra entre abundantes bojes, en el que se observan manifestaciones en forma de túmulos y una formación de piedras alargada de E a W, ocultas unas veces bajo el pastizal o asomando por encima de él.
Respecto a la zona de piedras, en un pequeño espacio se observa un grupo de abundantes piedras en forma de losas, de buen tamaño y desprendidas de la roca madre. Aparentan haber sido manipuladas con alguna intencionalidad. Junto a ellas pequeños espacios con abundantes y más pequeñas piedras que también manifiestan haber sido manipuladas. Recuerda esta manifestación a la ubicada en el pastizal de Berraburu.
Son también
evidentes las formaciones tumulares, unas cubiertas de bojes y otras
desprovistas de ellos. Todas son de piedras que asoman en el pastizal en
el que están hundidas. Finalmente, al NW de este espacio pedregoso, se observa un levantamiento del suelo dirigido de E a W, a lo largo del cual se observan diversas piedras que sobresalen del pastizal que lo cubre. En sus extremos levanta más debido a que dispone en cada uno de ellos una formación tumular. Aparenta que pudo ser un muro correspondiente a una estructura de construcción.
Sean lo que fueren, lo que evidencian es que esta loma fue ocupada por el hombre desde tiempo inmemorial para la actividad ganadera, que es la que hasta hoy nos han llegado. No debe ser extraña esta ocupación, ateniéndonos a la proximidad de los megalitos de Corona, más elevados que estos y en espacios de características similares para ser utilizados en la actividad ganadera.
Un megalito en la cumbre de Juandetxako? Es la segunda de las posibles manifestaciones megalíticas del entorno de Zanaz. El monte Juandetxako (Jaun Done Xacue) está coronado por una amesetada cumbre que se proyecta de de S a NE. La mitad S está cubierta de pastizal, mientras que la mitad septentrional, más elevada, está cubierta de un espeso bojeral sobre suelo rocoso.
Juandetxako. Túmulo en la cumbre meridional.
Efectivamente, en el interior del bojeral se aprecia un muro de piedra y la planta de una estructura muy parecida a una txabola o cabaña, seguramente de pastores del valle, que se proyecta hacia el E. En el lado W, separado de esta estructura se ve un gran montón de estas piedras de mayor tamaño que las anteriores. Qué podría haber sido esto?
Tomando como referencia fenómenos similares, la hipotética interpretación que se puede hacer es que se trata de una txabola tumular. Es decir, una txabola o cabaña construida sobre un túmulo, en este caso de un dolmen, cuyas piedras se habrían utilizado para la construcción de la txabola, dejando las más grandes de lado por su dificultad para manipularlas.
La presencia de un dolmen en una cumbre cubierta de pastizal como ésta no es extraña. La proximidad de la cumbre de Corona, cubierta de pastizal, y que contiene varios dólmenes puede servir de apoyo para la hipótesis propuesta.
Finalmente, añadir que todo el espacio que ocupa el bojeral ha ejercido en los últimos tiempos la función de mosquera, donde se refugia el ganado para evitar el calor de las horas centrales de los días de verano.
Dos túmulos en Imizkotz?. La tercera manifestación megalítica del entorno de Zanaz se encuentra en Imizkotz. Al N del poblado, sale una pista (el antiguo camino que conduce a Arrieta) por la que se llega a unas grandes antenas. Cien metros al NE se forma en el terreno una terraza circular, a la que rodea la propia pista. Esta terraza pudo ser una antigua era, ya que este espacio era utilizado para el cultivo de cereales. Hoy día, todo el entorno es un pastizal con abundantes bojes y matorrales diseminados en él.
Recientemente (2017) han limpiado esta terraza despojándola de los bojes y matorrales, lo que ha sacado a la vista dos túmulos muy similares, a muy corta distancia entre sí, uno al E y otro al W del anterior.
Ambos túmulos se componen de piedras calizas de pequeño tamaño. Aunque el del E es mayor, ambos son de pequeños dimensiones. Se encuentran totalmente rebajados, con escasa altura sobre el terreno que ocupan.
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Los Poblados de la Edad del Hierro del Valle de Arce.
Se trata de cinco PEHs de la Edad del Hierro que hasta la fecha se han identificado en esta zona. El de Asnotz se halla al NW de Nagore, en el S del valle. En el cordal de la Sierra de Osa se ubica el del Alto de la Peña. Más al N, en la planicie de Gorraiz está el de El Castillo. Por último, en el curso del río Urrobi, entre este y el poblado de Saragueta, se encuentra el de Sagardigain.
Situación
Nagore - Asnotz
Son terrenos que antiguamente fueron cultivados y, tras su abandono durante el S. XX, se han cubierto de pinares y bojerales y en los que se han hecho repoblaciones de pino laricio por el SW del monte.
El acceso desde Nagore se hace por una pista que asciende al NW hasta las
ruinas de lo que fue el señorío. Como a doscientos metros al NE de las
ruinas se encuentra el poblado de la Edad de Hierro.
El poblado estaba protegido por terraplenes y terrazas a distintos
niveles. Destaca por el S un gran terraplén para la protección del recinto
por este lado. La densa vegetación de bojes, enebros, ollagas y pinos
diseminados impide una observación detenida de otros elementos del
poblado.
Asnotz PEH. Vegetación en la terraza sobre el terraplén del S.
El poblado de la Edad del Hierro del Alto de la Peña. El Alto de la Peña es una pequeña elevación del cordal de la Sierra de Osa en el Alto de Nagore, al S de la pronunciada cumbre de Urdazkain y al N de la de Eskisun. Se sitúa a caballo entre las vertientes del río Urrobi al W y la del río Irati al E, con buenas vistas sobre ambas. El nombre le viene de la Peña de Arizgorri, cercana al asentamiento por el E.
El acceso podemos hacerlo desde la ermita de Santa María de Arce por una pista que desde el aparcadero de la presa de Nagore sale al S, hacia la y posteriormente gira al E para ascender al Alto de Nagore, También puede hacer desde el túnel de la Carretera NA-2040 de Oroz Betelu, de la que sale una pista que indica "Usoz". Por ella se asciende a lo alto del túnel y continuando al S, bordeando la cumbre de Urdazkain por el E, llega al mismo Alto de Nagore, en el que se eleva el promontorio del Alto de la Peña.
pacio donde se ubican estos restos son hoy día parcelas de cultivos agrícolas. Esta actividad ha provocado que los restos del poblado hayan desaparecido casi en su totalidad. Se percibe el terreno acondicionado en terrazas pero carecen de elementos defensivos. Pequeños taludes bajo éstas y algunos pedregales junto a ellos son los elementos identificativos de este asentamiento. Al N de la terraza superior se aprecian también restos de una estructura constructiva.
. Su nombre lo recibe de la orografía donde se sitúa: un promontorio elevado que al E tiene un farallón rocoso, que comúnmente se denominan "peña" y que se percibe perfectamente desde las pistas que conducen a Osa y a Usoz.
El poblado de la Edad del Hierro de El Castillo El Castillo se sitúa sobre la cumbre del monte Biskasun, al E-SE del poblado de Gorraiz y separado por un pequeño y profundo barranco, que Javier Armendáriz denomina Pans Txasoro, y que discurre de N a S entre Gorraiz y esta cumbre. Dispone de buena visión desde las cumbres cercanas, aunque la vegetación que lo circunda tiende paulatinamente a impedirlo. Se trata de un asentamiento emplazado sobre una estratégica altura y que está situado en el cordal montañoso que desciende desde Corona entre los ríos Irati y Urrobi. Su destacada posición le permite obtener un control visual de los corredores naturales que por el curso de estos ríos unían los puertos pirenaicos con las cuencas del S. El Castillo desde Akabakar (Garaioa - Aezkoa)
Aunque se ubica en un cerro elevado, la ausencia de escarpes rocosos en el lugar obligó para su defensa a construir una muralla que rodea y protege todo el perímetro del poblado. No se recogieron muestras de materiales cronológicamente representativas. Pero el tipo de fortificación de El Castillo permite deducir con claramente una asignación cronocultural de la Edad del Hierro. (J. Armendáriz. De aldeas a ciudades, pag. 5).
El poblado de la Edad del Hierro de Sagardigain.
Llama la atención el que se encuentre casi en el fondo del valle, cuando la mayoría de estos asentamientos del entorno están más elevados. Un camino sale de la carretera en collado que forma el cerro y permite adentrarse en el asentamiento.
El cortado rocoso de la Peña de Sagardigain le servía de defensa natural
por el E y por el S. Por el N y W hubo que levantar terrazas y terraplenes
superpuestos para crear una potente barrera defensiva y un foso de acceso
desde el collado NW.
Por el S se perciben restos de muralla al borde del afloramiento. En los terraplenes se aprecian restos de muralla derruida extendida por la ladera. Como en muchos otros asentamientos, contiene restos de estructuras de edificación que posiblemente sean posteriores al asentamiento prehistórico.
El poblado de la Edad del Hierro de Irube
Es un recinto fortificado situado a poco más de un kilómetro al NE de Oroz Betelu. Está asentado sobre un acantilado de areniscas rojizas, propias del macizo paleozoico, que se levanta sobre la margen occidental del río Irati. Esto le permitía control y dominio sobre el mismo. La cobertura del terreno la componen el bosque de robles pubescentes en el entorno del acantilado y el pastizal con abundantes matorrales de helechos, enebros y brezos, ollagas, bojes y espinos.
Accedemos a este PEH por el S a través de una pista que asciende desde Oroz Betelu y de la que sale un camino que atraviesa el asentamiento de SE a NW por el borde del acantilado y pudo ser la vía de acceso al recinto.
Irube. Foso NE, sobre el acantilado.
En el año 2017 visitamos este PEH y vimos que había sufrido un incendio controlado en la ladera S , en el que únicamente se había quemado la vegetación superficial del asentamiento, permaneciendo intactos los restos de las estructuras que permanecen en el lugar.
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