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El paisaje Prehistórico del Almiradío de Navascués. Encontramos en el Almiradío de Navascués algunos hitos importantes del paisaje prehistórico, no solo por la presencia de los dólmenes de Ollate, sino también por la presencia en la Sierra de Illón de cuevas que fueron habitadas hace miles de años y por los restos de poblados fortificados de la Edad del Hierro que se extienden por su territorio. Poblados fortificados de la Edad del Hierro (PEHs) En el término del almiradío de Navascués hay restos de varios poblados de esta época. Hasta el momento se han identificado los siguientes:
Bordablanca.
Este
PEH estaba
asentado sobre la cumbre y ladera N de la
loma de su
nombre, situada en el fondo del puerto de Zabalza, en la carretera
que conduce
de Imirizaldu a
Adoáin,en
la vertiente oriental de Urraúl Alto, poco
antes de llegar al
despoblado de Guindano,
en la margen derecha del río Egúrzanos.
En el collado ponemos dirección al SE y avanzando por la suave ladera de la loma hasta alcanzar una zona de arbolado donde la pendiente se acrecienta. Allí contemplamos una extensa muralla derruida y un gran foso defensivo sumido en la vegetación. Superada esta zona y por espacio de mayor pendiente de la ladera alcanzamos la aplanada cumbre cubierta por una densa vegetación y con algún resto de muralla por el NW.
Los restos del PEH se localizan al N de la cumbre para defenderla del fácil acceso desde el collado. Son un foso cubierto por la vegetación y tramos de muralla derruida, combinados con terraplenes y escarpes naturales. El recinto superior, en el que se ubicaría el espacio habitacional está cubierto por fuerte vegetación, al S de la cual vemos restos de la muralla que lo defendía.
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Likarri.
Accedemos al PEH de Likarri desde el mismo punto que al de Bordablanca, pero por el lado opuesto de la carretera. Unos metros antes de una alcantarilla tomamos una casi imperceptible senda por la que descendemos al río Egúrzanos, lo cruzamos en el lugarndode se hallaba la antigua presa y alcanzamos un camino de rodadura que inmediatamente llega a un estrecho y alargado campo de cultivo que se proyecta hacia el S.por la margen izquierda del río Egúrzanos.
Lo abordamos por el lado derecho y recorridos cincuenta metros, nos introducimos en la vegetación por la derecha y vemos los restos del molino de Guíndano, casi adyacente al campo.
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Entrepeñas.
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El PEH del Puntallo de Santa Cruz.
Es un recinto que estaba protegido a lo largo de la ladera N y de E a W por una doble estructura de protección. Un foso que incrementa de forma considerable la pendiente de la ladera. y una muralla, hoy derruida, que protegía el recinto de población, asentado sobre el pequeño espacio llano de la cumbre.
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El PEH del Paco de la Guardia.
Paco de la Peña de la Guardia.KML
Se localiza en lo alto de la sierra de Navascués, en la muga de éste con el concejo de Ustés. Una alambrada que pasa por la misma cumbre marca la divisoria de los dos territorios, quedando el PEH al N de esta, en término de Ustés.
Accedemos a él desde la carretera NA-214 de Navascués a Burgui superando el Puerto de Las Coronas. En el Km. 4,65, tomamos un pista al N que penetra en la sierra. Sin abandonarla en ningún momento, recorremos por ella 3,9 Km. para desviarnos por otra que sale al W para ascender al collado de la Borda de Valenciano, cuyas ruinas han quedado atrás, a la izquierda de la pista y bajo ésta.
En todo el trayecto nos hemos percatado de dos cosas: la abundancia de bordas, hoy casi todas arruinadas, que había en este paraje y los campos de cultivo, cuyas siluetas aún se adivinan, distribuidos por llanos y lomas de la sierra. Que cantidad de personas y ganados recorrerían antaño estos lugares. Hoy día casi todo está abandonado. Un rebaño de ovejas de Navascués y otro de vacas foráneas en los pastizales arrendados es toda la ganadería que vemos y gran parte de los pastizales están siendo repoblados de pinos.
En el collado observamos dos pedregales ocultos entre bojes. Dejamos el collado y nos internamos en el bosque de pinos hacia el E. Un denso sotobosque de grandes bojes, allagas, espinos, zarzas y otros matorrales mediterráneos nos dificultan el camino.
En un trayecto de unos cien metros hallamos otros cuatro o cinco de estos pedregales. Pensamos que pueden responder a antiguas estructuras de habitación, bien prehistóricas o bien medievales, pero también pueden ser morcueros, ya que este collado se cultivó, justo al N de estos pedregales, hasta la segunda mitad del S. XX.
Desde esta cumbre superamos una profunda hoyada, hasta la cima S, donde un terraplén es el último obstáculo para llegar a ella. En la ladera N (paco) en el extremo oriental y muy cerca de la cumbre se hallan los restos del PEH.
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El PEH del Poyo.
Es un emplazamiento de pequeñas dimensiones, asentado en la cumbre de su nombre, un paraje natural en el que domina ampliamente el bojeral por el S, unido a otros matorrales mediterráneos, y bosque de pinos silvestres por el N, donde el sotobosque de bojes incrementa su densidad.
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El PEH de Peñarroya . Este asentamiento se encuentra elevado sobre la Foz de Benasa por el lado S, en la ladera septentrional de la Sierra de Illón. Es un promontorio de roca caliza blanca, cuyos escarpes rodean el promontorio, excepto por el E, donde un pequeño collado lo une con las estribaciones occidentales del monte Turendo. La pista que une el paraje de Benasa con el de Ollate pasa bajo el promontorio por el S de éste.
Peñarroya. Pseudoortofoto 1967
Accedemos a Peñarroya desde la piscina fluvial del Area de Recrero de Benasa en Navascués por una pista que se inicia y eleva al E y que tras un recorrido de 7,5 km. nos conduce al Raso de Ollate situado bajo las laderas septentrionales de los montes Illón y Borreguil. El acceso a Peñarroya lo hacemos por esta pista, hasta el Km. 6,15.
Partimos de Benasa en coche, superamos el estrecho paso del Bocal, alcanzamos el desvío a la ermita de San Quirico, contemplamos magníficas vistas de la Foz de Benasa aparcamos en una pronunciada curva. Hasta aquí ascendemos en coche, hemos recorrido 3,0 km. Ahora andando, continuamos por la pista que transcurre elevada por la ladera N de la Sierra de Illón, sobre la Foz de Benasa y en pendiente sin exigencia.
Como un km. adelante observamos una soga anudada que cuelga del talud de la pista para facilitar el acceso a la senda de Pasomuerto. Seguimos la pista hasta el km. 6,15, donde la abandonamos, salimos al N para ascender al muy cercano PEH de Peñarroya por el E, por el collado y la muralla
El asentamiento estaba fuertemente protegido por los farallones naturales del promontorio que lo circundan en su totalidad, con la excepción del lado E, el del collado, en el que se levantó una potente muralla que lo protegía por todo este lado.
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Navascues. ¿Un emplazamiento de la Edad de Hierro? A propósito de los PEHs de Navascués, J.M. Martínez Txoperena ha elaborado una hipótesis sobre el origen del pobladocomo tal: "Creemos como muy posible que la división administrativa de la Navarra actual (al menos en los valles pirenaicos), sea consecuencia de esta organización protohistórica que se venía gestando a través de muchos siglos, aunque cristalizara documentalmente en época medieval y vemos que la orografía de por sí, era una parte muy importante en esa protección.
El caso de Navascués nos hace reparar, en que unas buenas tierras de labor, donde la cuenca del río Salazar se abre formando una planicie, serían causa de una atención especial y que cerca tendrían situado un recinto fortificado importante donde protegerse en caso de necesidad.
Además cerca al nordeste, se localiza una meseta (la Sierra) entre las cuencas de los dos ríos con extensos pastizales, tradicionalmente muy apreciados por los ganaderos, capaces de mantener una numerosa cabaña bien vigilada y protegida. Por lo que hasta ahora hemos podido averiguar, esta población se encuentra en el centro de una serie de castros que en cierto modo la protegen, formando una coraza en derredor, Paco de la Guardia, Puntallo Santa Cruz y Likarri, de este a oeste por el norte, Peñarroya, El Poio y Entrepeñas por el sur, así sería más que un simple castro mas o menos protegido y tendría la función de centro o capital que después ha tenido en época histórica". (www.megalitos.txoperena.es).
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Cuevas prehistóricas habitadas. La sierra de Illón, por su constitución geológica, contiene abundantes simas y cuevas de las que algunas merecen especial mención por haber sido habitadas en la prehistoria. En la propia Sierra de Illón, en término de Navascués se hallan dos, la de Los Moros y la Valdelosotos. La del Moro o de Ososki se encuentra en la sierra de Idokorri. Las tres fueron excavadas por D. Juan Maluquer de Motes en 1953 y publicados sus resultados (PV. 1955. Prospecciones arqueológicas en término de Navascués)
La Cueva de los Moros en
Navascués.
Está situada en la ladera oriental de la Foz de Benasa, a unos 250 m. de la entrada a dicha foz y a unos 25 m. de altitud.
Accedemos desde el Área
Recreativa de Benasa por una pista que se inicia y transcurre por el lado
N de la piscina. Como a novecientos metros se produce una bifurcación que
nos indica la dirección a la Foz de Benasa. La tomamos y unos doscientos
cincuenta metros después nos plantamos en la entrada a la foz junto
a una cascada del barranco. Haciendo referencia a esta ubicación el paraje
se denomina Bocafoz.
Junto a los restos humanos se encontraron fragmentos de cerámica, lascas de sílex y un punzón de hueso. Los materiales apuntan a la etapa inicial de la Edad de Bronce, paralela a la de la construcción de los dólmenes. Además se encontraron restos de cenizas correspondientes a etapas anteriores, por lo que abre la posibilidad de que esta cueva fuera utilizada como vivienda en etapas anteriores, quizás hasta en el neolítico.
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La Cueva de Valdelosotos
en Navascués.
Está ubicada en el paraje de Las Planas, en la ladera N del Solano de la Foz, bajo un risco elevado sobre el barranco de Benasa. Entre fuertes matorrales que impiden su visibilidad y dificultan el acceso.
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La Cueva
de Ososki o del Moro en Aspurz. Se localiza incrustada en un farallón elevado sobre la confluencia de los ríos Egúrzanos y Salazar, cerca de la salida de éste de la Foz de Aspurz al valle de Romanzado. El paraje se conoce con el nombre de Ososki. El roquedo es muy visible desde la antigua casa de camineros y depósito de sal, situada en la carretera que conduce de Lumbier a Navascués (Km. 15,3)
Los huesos recogidos son principalmente de jabalí y capra. Pero también se encontraron algunas piezas dentarias humanas, lo que explica que fue utilizada como cueva sepulcral, aunque, por la gran dificultad del acceso, lo habría sido por poco tiempo y de forma esporádica.
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LOS MEGALITOS DE OLLATE
En la estación contamos siete dólmenes, todos próximos entre sí. Unos en buen estado de conservación y otros no tanto. El medio en el que se encuentran contiene diversas huellas que nos hablan de una intensa actividad agrícola y ganadera a lo largo de los siglos. En lugar a parte de Ollate, en lo alto de la sierra de Illón, se localiza el dolmen de Pasomuerto, situado en la cresta rocosa del monte Illón
Juan Maluquer de Motes excavó varios de estos dólmenes y expuso su estudio en la Revista Príncipe de Viana (1955. Pag 296 y ss.), bajo el título de “Prospecciones arqueológicas en término de Navascués”, en el que relata la localización de los monumentos, sus características y los hallazgos encontrados en las excavaciones. Incluye en este trabajo los dólmenes de Faulos y del Puente de Bigüezal, relativamente cercanos a los anteriores, expuestos en los megalitos del Valle de Romanzado. |
MALUQUER DE MOTES Y NICOLÁU, Juan(Artesa de Segre, Lérida, 1916 - Barcelona, 28.9.1988). Arqueólogo. Discípulo de P. Bosch Gimpera y L. Pericot, perteneció a la denominada Escuela Arqueológica de Barcelona. A partir de 1941 trabajó como profesor en la Universidad de Barcelona y desde 1949 en el Departamento de Clásicas, desde donde impulsó el estudio de la Prehistoria de la Meseta. A esos años corresponde la fundación de la revista "Zephirus".
En 1958 se trasladó a la Cátedra de Arqueología de la Universidad de Barcelona, donde fundó el Institut d'Arqueología y Prehistoria y sus órganos de difusión: la revista "Pyrenae" y la serie de monografías Publicaciones Eventuales. Juan Maluquer de Motes (Foto Gran Enciclopedia Navarra) También desde Barcelona continúa su vinculación a Navarra. En 1958 realizó la excavación del covacho sepulcral de Urbiola, en Tierra Estella. Posteriormente, dedicó su actividad a la exploración sistemática de la zona del Roncal, estudiando numerosos dólmenes, y de la zona de Artajona, donde junto a Francisco Medrano estudió los megalitos, localizando además un yacimiento de superficie. Dentro de esta misma colaboración, entre los años 1959 y 1964 realizó varias campañas, estableciendo la estratigrafía del covacho de Berroberría en Urdax.
Con ocasión del Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas celebrado en Madrid, editó la Diputación Foral el primer volumen sobre Cortes de Navarra, en el que tras ordenar las investigaciones anteriores, realizó una interpretación cronológica de los poblados sucesivos, con especial atención a los estratos superiores. Otra de sus publicaciones de esta época corresponde al estudio de los materiales líticos de Coscobilo en Olazagutía. Juan Maluquer de Motes. (Foto Gran Enciclopedia Catalana). En 1956 publicó el estudio sobre la necrópolis de incineración en la Atalaya de Cortes en colaboración con Vázquez de Parga, quien había realizado anteriormente las excavaciones. A continuación, en 1957, apareció el segundo volumen monográfico con el análisis e interpretación del yacimiento del Cerro de la Cruz en Cortes, en el que se difundía el alcance de sus investigaciones. Un acontecimiento que merece ser destacado es la organización y dirección por su parte del I Simposium de Prehistoria Peninsular en septiembre de 1959, celebrado en el Museo de Navarra, bajo el patrocinio de la Institución Príncipe de Viana. Asimismo hizo estudios sobre los monumentos megalíticos de Artajona, la Peña del Saco de Fitero, la Casa en la Edad de los Metales en los yacimientos navarros, y el avance sobre sus investigaciones en Berroberría. Como colofón de esta fecunda etapa de dedicación a la Prehistoria y Arqueología navarra, hay que señalar la organización y dirección del IV Simposium de Arqueología Peninsular, en diciembre de 1965, para conmemorar el 25 aniversario de la fundación de la Institución Príncipe de Viana, cuyas actas fueron publicadas en 1966.
Juan
Maluquer de Motes. |
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Acceso a los dólmenes de Ollate. A todos los dólmenes de Ollate, accedemos mediante un recorrido circular por diversos tipos de caminos: pistas, caminos de rodadura y sendas, con pronunciados ascensos y descensos por medio de bosques, pastizales y terrenos de matorral, y con vistas excepcionales al Pirineo y a los Valles de Roncal y de Salazar. Sólamente el dolmen de Pasomuerto queda al margen de esta ruta.
Partimos del viejo aska de Sanjústalos, ubicado en el km. 5 de la
carretera NA-214 de Navascués a Burgui. Al aska se llega por una pista que
sale a la derecha de la carretera en
Navascués. Perfil de altitud del recorrido por los dólmenes de Ollate
Iniciamos el recorrido por la pista. Cruzamos el puente del barranco y la pista continua en leve ascenso al SW. A ciento cincuenta metros se toma una camino de rodadura, inicialmente en ascenso muy pronunciado hacia el S y posteriormente en llano hacia el E. Este camino nos conducirá, pasando junto a la borda de Urbicáin y otras en ruinas, hasta el barranco de las Bacías.
Camino que asciende a Legároz. Abajo Piedra Blanca Continúa el camino en dirección S en pendiente más pronunciada en la que atravesamos una puerta de alambrada. Al llegar al Collado de Bradín el camino se torna llano por el interior de un bosque de pinos hasta llegar al extremo occidental del raso de Legároz Hasta aquí el paisaje es puramente mediterráneo. Sobre un suelo muy pedregoso domina este tipo de vegetación, en la que el boj, la ollaga, el enebro y los pinos silvestres diseminados componen el paisaje del camino.
El raso de Legároz es un pastizal alargado de E a W enclavado en la ladera
N del monte Borreguil. Una vez que llegamos a él, giramos al E e
inmediatamente encontramos las ruinas de un antiguo campo cercado de
piedras
de los varios que hasta el siglo pasado se cultivaban en este raso.
Siguiendo la misma dirección por el raso, en plena Cañada Real de los
Roncaleses que
Legároz. El regufio de cazadores
Penetramos en el bojeral por una inapreciable senda casi pegada al refugio por el W y en un recorrido de unos cien metros primero hacia el S y después al W, encontramos la espectacular Fuente de la Gotera, una pequeña cueva de diez metros de profundidad con desarrollo en descenso y un pocillo de cemento en el fondo que recoge el agua que gotea del techo de la cueva. De ahí su nombre. En el Catálogo Espeleológico de Navarra se le asigna el nombre de Legároz.
Regresamos al extremo W del raso siguiendo algunos antiguos hitos de la cañada. Cuando esta se desvía al SW hacia Ollate, seguimos setenta y cinco metros al W y, en medio de un bojeral, encontramos el dolmen de Legároz, muy próximo al punto de nuestro acceso al raso.
Este raso es un pastizal que se proyecta de NE a SW, ubicado entre los montes Borreguil e Illón por el S y El Turendo por el N. Su paisaje lo componen, además del pastizal, abundantes pinos silvestres diseminados y algún rebaño de vacas que aprovecha sus pastos entre alguna incipiente dolina. Una balsa artificial, que sustituyó a otra natural, y un abrevadero componen las infraestructuras ganaderas del lugar, que actualmente se utilizan para el ganado foráneo que se desplaza a estos lugares mediante contratos de aprovechamiento de pastos.
Ollate es desde antiguo un paso estratégico, ya que da acceso a los dos lados de la Sierra de Illón. Por el S se accede a Castillonuevo y a Bigüezal, siguiendo la cañada de los roncaleses a través del Portillo de Ollate. Por el N a Navascués, por el camino de las Landas. Este es el lugar donde se sitúa la batalla de Olast en la que murió Abderramán II, trayecto elegido por este para evitar el paso de la Foz de Burgui y con ella posibles emboscadas en su interior. |
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La Batalla de Olast. En el año 781 gran parte de Navarra y casi toda la península ibérica estaba dominada por el emir de Córdoba. El entonces denominado reino de Pamplona se había replegado hacia los valles del Pirineo y como otros reinos cristianos del norte de la península veían con buenos ojos las incursiones que los ejércitos francos de Carlomagno hacían en sus dominios para combatir a los musulmanes.
Ollate. El raso y el monte Borreguil nevados
Tras devastar Pamplona Abd al-Rahman III inició el año 924 una nueva campaña contra los vascones internándose hasta el corazón de su reino, allí donde se forjaron los orígenes de sus dinastías, los valles pirenaicos.
No se puede precisar exactamente en qué parte de esta zona se sucedió la batalla ni si la aldea de Baskhunsa se corresponde con alguno de los pueblos actuales. La mayor parte de los historiadores identifican Olast con el portillo de Ollate, junto a la cañada, y algunos se atreven a identificar Baskhunsa con Navascués. En el Ayuntamiento de Urzainqui (Valle de Roncal) está expuesto un cuadro que representa esta batalla de Olast. Se trata de una réplica del original que se halla en el salón del trono del Palacio de Navarra.
http://www.ayuntamientodenavascues.net/es/fr_patrimonio.htm |
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Los dólmenes de Ollate. Juan Maluquer de Motes en "Prospecciones arqueológicas en el término de Navascués" (Principe de Viana 1956. Pag 296-297) dice de estos dólmenes: "Los restantes dólmenes excavados y visitados por nosotros son totalmente inéditos. Aparecen en los altos pastos y son los pastores sus verdaderos descubridores, pues ellos nos informaron. Pudimos comprobar que en algún caso, como el dolmen de Las Capezas, los pastores habían entretenido sus ocios moviendo sus losas y, en consecuencia, desbaratando la primitiva estructura de las cámaras sepulcrales".
El gran túmulo del dolmen de Piedra Blanca Encontramos este dolmen junto al camino que desde Sanjústalos asciende al raso de Legároz, sobre una terraza formada a la derecha de éste. La terraza está cubierta de ollagas con bojes diseminados. Al parecer, el nombre del término Piedra Blanca proviene de dos posibles circunstancias del lugar donde se encuentra.
El primero y más verosímil puede deberse al color blanquecino del suelo debido al afloramiento de la piedra caliza y que destaca en el entorno de la zona. El segundo a las dos losas blancas del dolmen que se encuentran recostadas sobre la ladera S del túmulo y que se divisan perfectamente desde el ascenso al Collado de Bradín.
Este dolmen no lo vió Maluquer de Motes por que accedía a Legároz desde el alto del Puerto de Las Coronas, no de Sanjústalos. Quien primero dio cuenta de él fue Miguel Ezcurdia, quien en compañía de Angelines Sáez lo visitó el 19 de abril de 1987, describiéndolo de la siguiente manera:
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El dolmen de Legároz Su ubicación esta en el extremo W del raso de Legároz, muy próximo a la ladera oriental del monte El Turendo, en cuyo entorno se encuentran estos dólmenes.
Tras la exposición inicial del mencionado trabajo, Maluquer de Motes continúa: “…Describiremos a continuación los dólmenes excavados y descubiertos: Dolmen de Legároz (Navascués).
Para visitar el dolmen de este nombre es necesario, a partir del alto de las Coronas, tomar el carretil que por la derecha y al límite de aguas con Roncal conduce a la partida del Borreguil, donde existen algunos cultivos de patata de secano. El dolmen, completamente arruinado, se halla en el raso de Legároz, bajo el Borreguil, junto a un cercado para el que se aprovecharon, trituradas, algunas losas del dolmen". (P. 301).
Este dolmen, no obstante el actual estado de destrucción, posee restos muy claros del primitivo túmulo, pues conserva un galgal de 15 metros de diámetro".
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El dolmen de El Turendo Se encuentra situado al E de la cumbre de El Turendo, en el extremo del bosque de pinos que cubre el monte, entre los rasos de Legaroz y el de Ollate, junto a la senda que parte al sur del mismo dolmen de Legároz y discurre casi paralela a la Cañada de los Roncaleses para unir ambos rasos. Separa el dolmen de la senda, una pequeña vaguada ya en el límite del bosque.
Se encuentra entre Legároz y el Portillo de Ollate, a una altura de 1.125 m.s.n.m. y a unos 350 m. del dolmen de Legároz. Fue localizado el día 19 de Abril de 1987, por Miguel Ezcurdia y Angelines Sáez.”
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El dolmen del Portillo de Ollate. Maluquer de Motes tuvo conocimiento de un dolmen en el mismo portillo de Ollate, identificando con este de forma muy dudosa un pequeño galgal cubierto de bojes que se encuentra en este lugar, tal como se expuso anteriormente.
“Menos seguro es el que, según informes, existía en el mismo paso del Portillo de Ollate, del que no queda otro resto que parte de un galgal, que sin excavación metódica preferimos darlo por dudoso”.(P. 304).
López Sellés en una nota sobre el dolmen de Pasomuerto (Munibe, nº 3. 1959. P.
108-109) añade un comentario sobre este dolmen. Dice lo siguiente:
“En fecha anterior he
visitado toda la estación dolménica, estudiada por Maluquer, de lo zona
Leire-Illón. Y mi impresión sobre el presunto
dolmen del paso del
Portillo de Ollate, es
afirmativa,
El grupo Hilarriak recoge este fenómeno en su catálogo y lo califica como "otra cosa". El criterio que emplea este grupo en su catálogo es recoger toda aquella manifestación que pudiera ser megalítica, aún sin la certeza de serlo, a fin de que no quede sin recoger cualquier indicio de serlo. Mejor pecar más por exceso que por defecto. A nuestro entender podría tratarse de un morcuero, de los que hay otros en la zona, y más teniendo en cuenta que este raso de Ollate, muy cerca de este galgal, hubo campos de cultivo hasta la segunda mitad del S. XX, tal como puede contemplarse en el ortofoto del SITNA de 1956.
Sin embargo, las noticias sobre la existencia de este dolmen eran ciertas. El dolmen existe y muy cerca del galgal del que hablan Maluquer de Motesy López Sellés. Se encuentra en la entrada al portillo de Ollate, junto a la puerta de hierro de la alambrada que cerca el raso para el ganado. Por esta puerta pasa la Cañada Real de los Roncaleses en dirección a Castillonuevo. A mano derecha de la puerta, dentro de un bojeral, encontramos el dolmen.
El Túmulo es de piedras y está cubierto de hierba, bojes y otros matorrales. Además está cortado por el E por las obras realizadas para el acondicionamiento de la cañada. La alambrada cruza el túmulo, primero de E a W por el N e inmediatamente de N a S, cruzándolo por medio de las losas de la cámara.
La cámara, un tanto descompuesta, se compone de dos losas lateras paralelas y apoyadas entre sí en lo más alto. La losa N está partida en dos y una parte de ella se encuentra en el suelo. La cubierta, o un trozo de ella, se encuentra al E de la cámara, al otro lado de la alambrada, incrustada entre los bojes.
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El dolmen de la Balsa de Ollate
Este dolmen lo localizamos en el raso de Ollate, setenta y cinco metros al W de la gran balsa artificial de Ollate y pegado al camino que atraviesa el raso de NE a SW. Un alto bojeral cubre todo el conjunto, permitiendo el acceso a su interior solamente por el W.
Balsa de Ollate.Cámara desde el NW.
Aparte de esta descripción de Maluquer de Motes, vemos en el galgal algunos trozos de losas que por su tamaño pudieron pertenecer a la cámara o a la cubierta. Es curiosa la diferencia de altura entre las dos losas laterales. Da a pensar que la lateral S ha sido partida longitudinalmente. De no haber sido así, la cubierta hubiera tenido una inclinación muy exagerada para estos dólmenes. De todas formas creemos que las bordas y cercas de piedras existentes en el Raso de Ollate, cuyas ruinas aún se pueden contemplar, habrían sido el destino de las losas de este y de los otros dólmenes de la zona.
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El dolmen del Puntallo de Las Capezas
Encontrar este dolmen no nos resulta difícil. Partimos del dolmen de la Balsa de Ollate rumbo al N. Un camino de rodadura nos eleva en doscientos metros a lo alto de una colina, denominada Puntallo de las Capezas, un promontorio que desciende al SW de la cumbre de El Turendo. Alcanzado el cerro, seguimos por el camino que avanza, ahora hacia el W. A cien metros, junto al camino, damos con este dolmen. Tres pinos sirven de indicadores del dolmen.
La excavación del dolmen únicamente proporcionó dos piezas dentarias humanas y tres pequeñísimos fragmentos amorfos de cerámica tosca; pero, según nos informaron unos pastores, hace unos cuatro años había sido excavado por dos extranjeros". (Pag. 202-203).
Las losas cabecera y lateral SW no están o no se ven. Sí aparecen dos losas más, la 3 y la 4, en el lateral N de la cámara, tendidas en cráter del túmulo y alineadas con la losa 1. La cubierta está partida en dos trozos, losas 6 y 7. La mayor (6) está apoyada en el suelo y en las losas 1 y 3, inclinada hacia el N. La parte más pequeña (7) se encuentra recostada en el cráter del túmulo y orientada hacia el S. Como puede verse en los fotografías, la cámara es un amasijo de losas de difícil composición.
Otra detalle del escrito de Maluquer de Motes es la referencia a que las losas están removidas debido a que los pastores medían sus fuerzas moviendo estas piedras. Este hecho es un tanto inverosímil debido al tamaño y peso de las losas. Más probable es el último detalle que da al decir que cuatro años antes había sido excavado por dos extranjeros.
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El dolmen de Claverito El paraje conocido como Claverito es otro promontorio que desciende de El Turendo hacia el W, casi paralelo por el N al del Puntallo de las Capezas.
Claverito. Vista general del dolmen. Es un espacio de abundantes afloramientos rocosos calizos, algunos descarnados, pero mayormente con cobertura vegetal de bojes, pinos, arces y carrascas. Este promontorio finaliza sobre las primeras paredes rocosas de la Foz de Benasa. Entre ambos promontorios descendemos por una senda que nos lleva al paraje de las Landas, al W del monte Turendo.
Claverito fue el último de los dólmenes de Ollate que visitó Maluquer de Motes:
“Se halla a diez minutos escasos de camino del dolmen anterior, por el sendero que desciende directamente al valle por el bosque. A la derecha del sendero y en un claro. Aparece en lo alto de un galgal de 12,50 metros de diámetro. Conserva la cubierta, la losa de cabecera y tres losas laterales. La gran inclinación de las piedras impide la excavación de este dolmen sin disponer de palancas y por ello nos limitamos a levantar su planta.
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El dolmen de Pasomuerto Este dolmen es de difícil localización debido a lo escarpado del terreno y a la densa vegetación que lo rodea. Guiándonos de las notas de López Sellés, y tras varios intentos, por fin lo localizamos el 9 de abril de 2014.
Finalizando su exposición, Maluquer de Motes añade una nota por la que asegura por testimonios de sus obreros la existencia de un dolmen en Pasomuerto.
Efectivamente, como indicaban los obreros de Maluquer, existe el dolmen de «Pasomuerto», y no es tan difícil de localizar. Se encuentra en terreno de Castillonuevo, pero a poca distancia de la muga con Bigüezal, a unos doscientos metros más adelante y a la izquierda del portillo, en dirección de Castillonuevo a Navascues, en donde hay un pequeño prado u hoyada.
En épocas pretéritas, el dolmen de «Pasomuerto» destacaría sobre la línea rocosa de la sierra de Illon, asomándose al vallecito por donde hoy corre la carretera de Bigüezal a Castillonuevo, zona en que no sería difícil que se encontrase algún otro, pues ha demostrado ser un terreno en que han abundado estas construcciones. López Sellés. Aportación al catalogo dolmenico del País Vasco. Munibe 1959 pags. 108-109
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Maluquer de Motes concluye este trabajo haciendo una valoración del mismo: “El resultado práctico de esta primera campaña de prospección a la Navarra oriental permite afirmar con seguridad que este territorio fue ocupado durante la Edad del Bronce por una población análoga a las restantes zonas pirenaicas, población que vivía regularmente en cuevas y que construía sepulcros megalíticos, aunque no desdeñaba para lugar de enterramiento ciertas cuevas. La dualidad de sistemas funerarios no presupone una diferencia de ritual, que es constante, de inhumación.
Esta población recibió también en un determinado momento la influencia del vaso campaniforme, del tipo continental, sin que por el momento puedan hacerse mayores precisiones. Es probable que esta población perviviera hasta la plena Edad del Hierro con su economía y género de vida habitual, utilizando los mismos habitats hasta una época avanzada. La presencia en la cueva de la Foz de Navascués de dos fragmentos de cerámica con impresión de cuerdas probablemente metálicas (semejantes a la rica cerámica de Guissona) parece indicar una pervivencia hasta la segunda Edad del Hierro”. |